Roger no se confía

Al frente de los Tigres avileños, Roger Machado están a punto de igualar una proeza que solo otros grandes del béisbol cubano han logrado conseguir: ganar tres títulos consecutivos

Autor:

Raiko Martín

Justo a las 9:00 a.m. de este martes, Roger Machado esperaba a sus muchachos sobre el diamante del José Ramón Cepero, sin dudas un lugar en el que, desde que tomó las riendas de los Tigres avileños, ha vivido grandes momentos de felicidad.

Él sabe que están a punto de igualar una proeza que solo otros grandes del béisbol cubano han logrado conseguir: ganar tres títulos consecutivos. Sin embargo, prefiere obviar el tema y concentrarse en el trabajo que deben de hacer en lo adelante, porque como dice «todos los equipos, después de reforzarse, están muy parejos».

El estratega avileño conoce muy bien que en tramos definitorios cualquier equivocación puede costar muy caro. «Apenas nos tomamos un día de descanso. Sabemos lo que nos estamos jugando y tenemos un gran compromiso con la afición», apunta.

«Como casi todo el mundo, esperábamos que fuese Matanzas, el equipo que había impuesto un récord de victorias, pero lograron vencerlos. Granma, con Carlos Martí al frente, ha hecho muy buen trabajo. Escogieron muy bien los refuerzos para tapar sus debilidades, y ahora llegan inspirados por lo que acaban de hacer. Debemos jugar con mucha seriedad y respetando al contrario», añadió.

Roger es de los convencidos de que esta final tiene grandes probabilidades de extenderse hasta un sexto o un séptimo desafío. Tal vez por eso, considera que los suyos parten con la ventaja de poder utilizar al líder de su rotación en tres oportunidades —mantendrá después de Vladimir, a Baños, Duquesne y Erlys Casanova, por ese orden— no así sus rivales, pues por temas de descanso, el derecho Lázaro Blanco lanzaría a partir del tercer duelo.

Sin embargo, también conoce el doble filo que representa haber clasificado con mayor antelación, y por ello, estar más descansados. «Todo es según como se maneje la preparación de esos días. Nos hemos mantenido muy activos, jugando entre nosotros, estudiado los partidos del rival, y sobre todo insistiendo en mantener la concentración y el ritmo de nuestros jugadores, porque ellos vienen muy arriba en lo anímico».

Hace un año frente a Pinar del Río, y recientemente ante Villa Clara, los Tigres han demostrado su favoritismo, pero también han sido presa de cierta confianza. «Los play off cada vez son más difíciles. Arrancando muy bien con nuestros principales lanzadores, y luego con la tercera y cuarta opción nos hemos complicado, porque el rival entonces ha podido usar a sus mejores pitchers. De cualquier forma, la clave está en no confiarse y aprovechar nuestras fortalezas», asegura.

Estas serían, según su criterio, la unidad dentro del equipo, el apoyo de las autoridades y la afición, y que los jugadores ya saben jugar play off, y ganarlos. Y antes de la despedida, la pregunta casi obligada. «Claro que me gustaría dirigir en el próximo Clásico Mundial, pero no es una decisión mía. Estoy dispuesto si me lo proponen, pero ahora prefiero concentrarme en lo inmediato, y eso es un nuevo título para los Tigres», sentenció.

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