Campeón en coma

Los alazanes granmenses ganaron el pulso sabatino, y no hay un alma por estos lares que no espere hoy la consagración

Autor:

Raiko Martín

BAYAMO.— Todos en el estadio se hacían la misma pregunta, al ver una porción vacía de la grada por la banda de tercera base. De a poco se fue conociendo que la conga avileña y sus seguidores  habían quedado a medio camino por una rotura en su transporte, y ya cuando llegaron a esta ciudad solo pudieron apreciar la agonía de los suyos. Con autoridad, los Alazanes granmenses ganaron el pulso sabatino, y no hay un alma por estos lares que no espere hoy la consagración.

Roger Machado movió fichas y colocó tres zurdos en línea en la punta del line up, quizá como antídoto para los lanzamientos laterales del abridor rival. Sus muchachos tenían la difícil misión de castigar al mejor lanzador del torneo, y si bien Lázaro Blanco no se presentó con el nivel acostumbrado, el staff de serpentineros visitante lo hizo peor.

En el mismo inning de apertura y frente al también derecho Dachel Duquesne —inactivo por dos semanas— comenzó a tejerse el racimo de cinco anotaciones, coronado por el grand slam de Guillermo Avilés cuando ya el refuerzo vueltabajero Raidel Martínez se había hecho cargo de la lomita.

Semejante «patada» jamás encontró respuesta en la manada de felinos. Su mayor pecado, como en los dos encuentros anteriores, fue la incapacidad de aprovechar las oportunidades con hombres en posición anotadora. Mientras Yoelvis Fiss «soplaba» par de dobles sin corredores en base y Raúl González conectaba un solitario cuadrangular, el receptor Osvaldo Vázquez se ponchaba con tres en circulación en el tercer capítulo.

Además del golpe sicológico en las filas felinas, ese out fue un balón de oxígeno para Blanco, quien necesitó 70 disparos para terminar el primer tercio del juego. Para fortuna del alto mando local, sus compañeros siguieron facturando frente al relevo avileño, y a pesar del sobresfuerzo, el as de la rotación granmense logró retirar a cinco bateadores por la vía de los strikes antes de abandonar la lomita, sin completar el sexto acto, en medio de una atronadora ovación de miles de aficionados.

«Sabía que este partido valía doble, porque si ganábamos los poníamos en una situación muy complicada y aumentaba la posibilidad de coronarnos en casa. Me preparé muy bien con el sicólogo y, como siempre, el objetivo fue  sacar el primer out de la entrada. Sucedió que en el tercer inning tuve que lanzar 39 veces porque me batearon muchos fouls y eso me afectó un poco. Pero lo importante fue contenerlos y pude hacerlo», explicó Blanco.

Después de esquivar la lechada frente al abridor local, los maderos avileños siguieron entumecidos ante los envíos de Yanier González, quien se las arregló junto a Juan Ramón Olivera para cerrar el lazo. Le anclaron un hombre en la inicial abriendo los innings siete y ocho, en este último tuvo hombres en primera y segunda sin outs, pero primero Raúl González y luego Vázquez batearon para doble play para convertir las amenazas en simples escaramuzas.

«Esta vez no solo nos falló el pitcheo, sino que seguimos sin producir carreras y sin pisar el home ningún equipo puede aspirar a la victoria. Todo el mundo sabe que es muy difícil revertir una desventaja de 0-3, que nunca ha sucedido en nuestra pelota, pero puede pasar perfectamente. Esa es la mentalidad con la que debemos salir mañana a buscar la victoria. Y si sale, pues cambiarían las cosas, pues el lunes podemos contar con Vladimir García», comentó Roger Machado antes de anunciar al refuerzo pinareño Erlis Casanova como el designado para la cuarta apertura de esta final.

Por su parte, Carlos Martí dijo que debía reunirse con su cuerpo de dirección para definir a quién le daba la bola para buscar el tiro de gracia. Sin embargo, existen grandes posibilidades de que la designación recaiga en el zurdo Leandro Martínez.

El timonel local recalcó que buscaría enfocar a sus pupilos en que se trata de un juego más, que deberán jugar sin confiarse. «No me gusta celebrar por anticipado», dijo, mientras en las afueras del estadio un mar de pueblo disfrutaba la proeza de los suyos, quienes después de cinco victorias sucesivas, están a un paso de la ansiada gloria.

La defensa granmense sigue comportándose a gran altura.


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