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Hijo de gato… por cazar león

Víctor Víctor Mesa, el 32 del Cuba, el mismo número que con tanto orgullo lució su padre, es considerado uno de los diez mejores prospectos del Clásico. Él prefiere que la gente lo valore por lo que hace y no por el nombre y el apellido que lleva

Autor:

Norland Rosendo

TOKIO, Japón.— Aún sin un puesto en la alineación regular, a la espera de una oportunidad para exhibir su talento, Víctor Víctor Mesa no ha dejado de ser noticia. Que su nombre aparezca en el ranking de los diez mejores prospectos del 4to. Clásico Mundial de Béisbol, en cambio, no lo sorprendió.

«Las revistas de la MLB siempre me han tenido en cuenta, en Cuba es donde a veces se fijan más en mí por mi padre y no por mis resultados. Y eso que tuve una gran temporada en la pasada Serie Nacional. Si no hubiera estado en esa lista me daría igual, porque eso no me va a hacer mejor o peor jugador. Sí me da fuerzas para seguir dedicándome, entrenando fuerte y superándome cada día».

—¿Cómo te sientes en el equipo?

—Primero que todo estoy muy contento de estar aquí, de haber integrado la selección para esta competencia, en general tenemos muy buena comunicación todos los jugadores, nos conocemos de la Serie Nacional, y nos llevamos bien.

—¿Qué te dice tu papá cuando se comunica contigo?

—Que salga a dar el máximo cuando me toque, ya sea batear, tocar, correr o fildear, pero que lo entregue todo.

—¿Es difícil para ti que siempre te estén comparando con él?

—La gente siempre está comparando, y lo entiendo; somos padre e hijo, pero quiero dejar claro que no me gusta eso. Mi papá es mi ídolo, me encantaba como jugaba; lo hacía, como digo yo, de una forma un poco loca; sin embargo, yo quiero poner mi sello a lo que hago, sin imitar a nadie, para ser en un futuro un gran jugador también.

—¿Y en qué aspectos estás haciendo más énfasis para lograr esa meta?

—En el béisbol lo más difícil es el bateo; corriendo, en la defensa y tirando, me defiendo un poco más, por eso me estoy esforzando para mejorar a la ofensiva. Poco a poco se verá el resultado, aunque empecé muy joven. Me prepararé muy bien durante las vacaciones cortas para tener otra buena Serie Nacional.

—¿Cómo calificas el pitcheo asiático?

—La gira de preparación me permitió enfrentar a unos lanzadores difíciles, más exigentes que los que tenemos en Cuba, pues tiran muchos envíos que no vemos con frecuencia allá y la velocidad sostenida es por encima de las 90 millas por hora. Me costó trabajo, pero me estoy adaptando, en el juego contra China me dieron una oportunidad y bateé una buena conexión. Cuando me den otro chance trataré de hacerlo bien, porque lo que importa es poner en alto el nombre de Cuba.

—Se comenta que este año vas para Industriales, ¿es cierto?

—Son comentarios que andan por ahí, pero no es cierto.

—Pero estabas en la nómina del Cerro en la provincial de La Habana...

—Ese fue un amigo mío que dirige ese equipo y me puso en el roster y yo le dije «compadre, no hagas eso, que después se forma el comentario».

—Entonces, ¿seguirás con Matanzas?

—Sí, pienso jugar con Matanzas el próximo campeonato.

—¿Y no te gustaría jugar con Villa Clara, la provincia donde naciste?

—Hubiese querido debutar con ese equipo, pero por las circunstancias de la vida me tocó empezar en Matanzas, ahora vivo en La Habana y es más complejo moverse hasta allá; me queda lejos, pero quién sabe si termino mi carrera jugando con Villa Clara.

—Supongo que pases buena parte del tiempo concentrado en el béisbol, pero el tiempo que te queda libre, ¿a qué lo dedicas?

—Me gusta escuchar música, leer y estar conectado a internet. Cuando salgo del terreno voy para las redes sociales a comunicarme con mi familia y amistades, ya llevamos varios días fuera del país y los extraño.

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