Dechapelle escribió el epitafio

Respondiendo a la misión que tiene en su conjunto, el defensa atacador Yuniskey Molina volvió a llevar las riendas de la ofensiva en la tropa yumurina, tras anotar 22 unidades, cuatro más que el pívot Yosniel Morales

Autor:

Javier Rodríguez Perera

Faltaban cuatro segundos para que concluyera el partido en la EIDE yumurina Luis Augusto Turcios Lima. El marcador reflejaba 66-63 favorable a los locales, quienes estaban necesitados de que apareciera un enceste con visos de epitafio, para poder respirar a pleno pulmón el escaso tiempo que le quedaba al quinto encuentro de la final de la Liga Superior de Baloncesto (LSB). De eso se encargó el base Yasmany Dechapelle, quien con su canasta enterró este sábado a la escuadra de Pinar del Río, 68-63.

Dechapelle fue pura voluntad sobre el tabloncillo, demostró que el amor por la camiseta estaba primero que su salud, tras salir a la duela con una venda en la clavícula, zona en la que sufrió una fractura hace dos semanas. Durante el partido estuvo pocos minutos y en el último cuarto su presencia fue más visible, cuando hacía falta un juego organizado y una repartición precisa del balón.

«Nunca pedí la pelota, me llegó y me desmarqué para lograr una canasta que le hacía mucha falta al equipo para lograr la victoria. Mi estado físico en estos momentos es complicado, pero he ido evolucionando poco a poco con la rehabilitación. Quiero agradecer al director Allen Jemmot por darme el visto bueno cuando le pedí incorporarme a este partido y deseos me sobran para salir a jugar el martes, debido a la ausencia que tenemos de un base», declaró el armador.

Respondiendo a la misión que tiene en su conjunto, el defensa atacador Yuniskey Molina volvió a llevar las riendas de la ofensiva en la tropa yumurina, tras anotar 22 unidades, cuatro más que el pívot Yosniel Morales.

Mientras que por los derrotados no sorprende que el defensa organizador Osmel Oliva resultara el líder anotador, con 28 puntos. Su equipo, muy defensivo como de costumbre, falló muchos tiros bajo las tablas, desaprovechó varios contraataques y perdió balones en reiteradas ocasiones, sobre todo por el cerco establecido por los hombres altos de Matanzas, plantel que sacó provecho de su juego interno, a sabiendas de su ineficacia desde la larga distancia.

Jemmot comentó que «no habíamos perdido tres partidos consecutivos en la Liga, por lo que ya nos tocaba ganar. La clave del éxito estuvo en el juego interior y en la disciplina táctica que mostramos».

La final, que favorece a los vueltabajeros por tres éxitos a dos, se reanudará el venidero martes, con la celebración del sexto choque en la sala polivalente pinareña 19 de Noviembre.

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