Las energías de Watanabe

Cómo llegaron a conocerse el presidente de la Federación Internacional de Gimnasia y Manrique Larduet, y por qué el primero cree que el cubano es «una joya»

Autor:

Julieta García Ríos

Todo parecía indicar que no se conocerían. Ya pasaban las seis de la tarde, y luego de permanecer dos horas en la Escuela Nacional de Gimnasia, el japonés Morinari Watanabe, presidente de la Federación Internacional de Gimnasia (FIG), y su secretario general, André F. Gueisbuhler, se despedían de directivos y funcionarios de esa institución, donde hoy se forman 126 atletas cubanos.

Entonces llegó Manrique Larduet, acompañado de su entrañable amigo Randy Lerú. Y fue hermoso presenciar el momento en que se estrecharon las manos el japonés y el subtitular de all around y medallista de bronce en barra fija en el Campeonato del Mundo de Glasgow 2015. «Eres un tesoro de la gimnasia mundial», fueron las primeras palabras de Watanabe a Manrique.

Horas antes, a su llegada este miércoles al aeropuerto José Martí, había anunciado que entre las motivaciones de su breve visita a La Habana (de 24 horas) estaban lo relacionado con los próximos Juegos Olímpicos del 2020 con sede en Tokio y contactar con directivos de la gimnasia cubana, esa que en los últimos años había vuelto a despuntar, principalmente con Larduet, a quien le vaticina su clasificación para los próximos Juegos y hasta algún título.

—¿Por qué la voz más autorizada de la gimnasia mundial afirma que el cubano es una joya?

—Independientemente de que sea una opinión muy personal, se sustenta en el criterio de que no todos los gimnastas de la élite tienen la capacidad de destacarse en el evento de máximo acumulador, en el que hay que ser bueno en los seis aparatos, en el caso de los hombres. En la gimnasia se tiende mucho a la especialización en determinados aparatos. Mas, aquellos que son muy buenos en el all around, como Manrique, están llamados a ser grandes.

El joven de 20 años, discípulo de Carlos Gil, solo atina a agradecer la visita de las distinguidas personalidades y ve en el gesto un reconocimiento a la gimnasia cubana, esa que en 2015 regresó a la élite mundial y pudo asistir con tres atletas a Río 2016, tras 12 años lejos de esos escenarios. Es el trabajo de muchos, y Manrique y Watanabe bien lo saben.

Por eso las palabras del japonés inyectan energías a todos los gimnastas cubanos: «Cada hora y cada día de entrenamiento cuentan para Tokio 2020. Les deseo la mejor de las suertes».

Al despedirse, Watanabe —quien alcanzó la presidencia de la FIG en octubre pasado, con la arrasadora cifra de cien de los 116 votos posibles— dijo a Manrique: «¡No dejes de venir a entrenar a Japón!». Y más adelante reiteró a los federativos cubanos que para ello se hará una invitación oficial.

El encuentro. De izquierda a derecha:André F. Gueisbuhler, Manrique Larduet, Morinari Watanabe (presidente de la FIG) y Randy Lerú. Foto: Julieta García Ríos

Los visitantes junto a federativos de la gimnasia cubana, al extremo derecho el estelar gimnasta Erick López, ganador de 18 medallas de oro a nivel continental. Foto: Julieta García Ríos

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