Docena «Real»

La noche se hizo más larga en Madrid, a la par que los jugadores del equipo blanco volvieron a tocar el cielo, aún con el techo del estadio cerrado

Autor:

Enio Echezábal Acosta

La tensión nocturna en la capital galesa podía cortarse con tijeras. Dos viejos «enemigos» volvían al ruedo, con la mirada fija en la aquella copa de grandes orejas que tantos ansían y cuya disputa da cierre a una larga temporada.

Juventus y Real Madrid eran los citados al «coliseo» de Cardiff: unos con las ansias de regalarle a su capitán Gianluigi Buffon su primera Liga de Campeones; los otros, retados por sí mismos a repetir la gloria alcanzada en 2016, y de paso lograr algo que no se hacía desde 1990, cuando el gran Milán dirigido por Arrigo Sacchi ganara dos títulos al hilo.

Round 1. Los primeros compases reflejan lo que todos anticiparon: un intercambio de «golpes» parejo, un mano a mano entre dos gigantes, italiano uno y español el otro. Empujan más los muchachos de Allegri, cuando en una jugada salida de la conjunción Modric-Carvajal, toca por enésima vez Ronaldo, de nombre Cristiano, hacer la primera marca en el electrónico.

Poco duró el subidón de adrenalina en la afición madridista, pues los albinegros, aguijoneados por la desventaja, salieron cual fieras heridas a demostrar casta y talento. Una bella y «malabarística» jugada fue la culminación de sus esfuerzos, tanto del croata Mandzukic, quien venció de media chilena al tico Navas y puso a temblar todas las avenidas en Turín.

Descanso. Round 2. El guión comienza tal cual, un «copiar y pegar» de la mitad previa. Mientras los juventinos se mueven y adueñan de la esférica, los merengues —morados este día—, esperan con los dientes bien apretados por un mínimo resquicio en la pared rival.

Ante la dificultad para quebrar a la zaga, y tras una posesión de varios minutos, solo un misil lanzado por Casemiro desde 40 metros logra batir a «Gigi», no sin antes dar un ligero toque en la pierna de Khedira.

De nuevo al frente en la pizarra, el Madrid se sintió (casi) campeón. Amplio dominio en la medular y una arremetida precisa los premiaron con otro par de dianas, la segunda de Cristiano y una del joven Asensio, perla que no pocos destellos ha tenido a lo largo de la campaña. Era el adiós a las esperanzas de los turineses.

Por segunda campaña consecutiva a las órdenes de Zinedine Zidane, esta fue la duodécima ocasión en que «los de Chamartín» levantan semejante premio; sexta desde la instauración del actual formato, y tercera en los últimos cuatro cursos. Seguro que fue una larga noche en Madrid.

 

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