«Houdini» del encerado - Deporte

«Houdini» del encerado

El capitán de los Domadores espera guiar a sus compañeros a obtener la tercera corona en la WSB

Autor:

Enio Echezábal Acosta

Según la definición más general, el escapismo es una rama de la magia que consiste en deshacerse de todo tipo de trampas mediante técnicas ilusorias o genuinos actos de flexibilidad, fuerza y audacia.

Su origen se remonta tan lejos como cualquiera de las disciplinas «mágicas», aunque no fue convertido en espectáculo hasta que un húngaro llamado Erik Weisz —célebremente conocido como Harry Houdini—, logró darle una nueva dimensión y así maravilló al mundo entero con su maestría para salir de cualquier «enredo», por complejo que este fuera.

Casi un siglo después de la desaparición física de semejante prodigio, su espíritu parece no haber desaparecido del todo, y persiste incluso en donde menos pudiera esperársele.

Tenemos en nuestros días el placer de disfrutar de uno de esos artistas, cuya capacidad de encantar y mantener en vilo a toda la audiencia con sus (casi inhumanos reflejos) ha dado mucho de qué hablar. Lo único que lo diferencia del mítico ilusionista, es que Julio César —como todos le conocen—, hace todo eso sobre el ring.

Nacido en Camagüey, y de primer apellido La Cruz, durante sus años sobre el encerado como púgil ha logrado dominar también el arte de la desaparición. Para demostrar la eficacia de ese método, suele plantarse frente al rival de turno con los brazos al lado del cuerpo, retándolo a impactar su anatomía con los puños.

El guion de las actuaciones que él protagoniza, resulta una copia al carbón de aquellos filmes en los que un asesino oculto en las sombras espera el momento preciso para aparecerse ante las personas, y… ¡zas!, arrebatarles la vida.

Siempre en su historia termina repitiéndose la misma escena: Julio mete la combinación y se aleja, a la vez que sus «víctimas» van cayendo en un estado de paranoia tal, que terminan por convencerse de estar persiguiendo un fantasma entre las cuerdas.

No pocos, de seguro tan incapaces como sus oponentes de ver a través de sus trucos boxísticos, han criticado su filosofía de combate, calificándola de ineficiente y excesiva. No obstante, el agramontino se ha encargado de acallar esos comentarios con grandes dosis de victorias, títulos y liderazgo.

Campeón a nivel amateur de cuanto trofeo haya estado en disputa, pudiera ser perfectamente calificado como sucesor de los mejores exponentes de la Escuela cubana de boxeo, aunque si me pregunta, diría que es también uno de los «mágicos» herederos del gran Houdini.

Domadores a la final

Con victoria 5-0 frente a los Heroicos de Colombia en las semifinales de la Serie Mundial, el equipo cubano selló su pase al duelo final. En el cartel ganaron: Yosbany Veitía (3-0/triple 50-45) a Johan Vargas; Lázaro Álvarez (3-0/triple 50-45); Roniel Iglesias (3-0/doble 50-45 y 50-44). Julio César La Cruz (4to. round) y José Ángel Larduet (1er. round) terminaron sus combates por RSC ante Jeisson Camargo y Junior González, por ese orden.

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