Astaná sigue infranqueable

Con un espectacular regreso desde el «más allá», los Lobos kazajos lograron su tercera corona en la WSB y se convirtieron en la franquicia más exitosa hasta la fecha

Autor:

Juventud Rebelde

Nunca tuvo tanta razón como ayer quien alguna vez aseveró aquella frase de «no vale cantar victoria antes de tiempo». Así fue que los Domadores de Cuba dejaron escapar una ventaja de 5-2 en la gran final de la 7ma. Serie Mundial de Boxeo (WSB, por sus siglas en inglés), y cayeron nuevamente en esa instancia ante los Astaná Arlans de Kazajstán.

Fiel a los pronósticos, el cartel se presentó cuesta arriba, tras las derrotas iniciales por decisión unánime del minimosca Argilagos y el pluma Javier Ibáñez, quienes cayeron por ese orden  ante Temirtas Zhussopov e Ilyas Suleimanov.

Luego, tal y como anticipara este redactor en el análisis previo del cartel final, los mejores hombres de la escuadra cubana comenzaron a gestar lo que fue una remontada temporal, tras eslabonar hasta cinco triunfos al hilo.

Así, Erislandy Savón, Andy Cruz, Arlen López,  el capitán Julio César La Cruz y Yosbani Veitía sacaron la cara por los muchachos del profe Rolando Acebal y lograron poner el match casi en «punto de mate» a favor del elenco de la Isla.

Pero justo en ese momento de euforia, cuando la victoria parecía un mero trámite, todo comenzó a cambiar. El panorama se oscureció como por arte de magia, y así, la emoción fue cediendo espacio al desespero, mientras el título se escapaba poco a poco: primero al superpesado Yoandri Toirac, luego de las estelares zurdas de Lázaro Álvarez y Roniel Iglesias, y finalmente a Frank Zaldívar, cuyo ímpetu y pundonor no bastaron para definir a la «hora cero».

Instintivamente, cualquiera esgrimiría las razones del descalabro, y entonces saldría a relucir la polémica sustitución —técnica— de Larduet, el aparente despojo en el combate de Lazarito, el bajo rendimiento de algunas figuras, y otras tantas razones que son inevitables señalar en esos momentos en que todo, de repente, «se va a bolina».

No obstante, y para ser honestos, también habría que ser humildes y reconocer, en primera instancia, que los Lobos de Astaná —campeones por tercera ocasión— no fueron ni de cerca un rival sencillo, y demostraron de nuevo que no siempre basta con el talento y la preparación, sino que se necesita esa dosis de «pillería» para ganar un duelo sobre el ring.

Personalmente me quito el sombrero ante esos muchachos, que llevan cuatro temporadas siendo —y lo digo sin temor a equivocarme—, el mejor equipo que ha pasado por la WSB. Enhorabuena a los entrenadores, que con su trabajo lograron rescatar del borde del abismo un deporte insignia.

Otra vez toca lidiar con el sabor amargo que suelen dejar las visitas a la capital kazaja. Todavía está fresco en la memoria aquel 2015, cuando también como vigentes campeones, los Domadores fueron destronados por los púgiles de esa nación euroasiática.

Sin embargo, donde un capítulo termina, suele empezar el siguiente, y si mal no recuerdo, toda esta historia comenzó a gestarse en 2008, tras una funesta olimpiada en tierras chinas. Esperemos que este  retorno sea igual de glorioso.

Resultados del cartel final

49 kg: Yohannys Argilagos vs. Temirtas Zhussopov (0-3); 52 kg: Yosbany Veitía vs. Olzhas Sattibayev (3-0); 56 kg: Javier Ibáñez vs. Ilyas Suleimanov (0-3); 60 kg: Lázaro Álvarez vs. Zakir Safiullin (1-2); 64 kg: Andy Cruz vs. Dilmurat Mizhitov (2-1); 69 kg: Roniel Iglesias vs. Aslanbek Shymberganov (0-3); 75 kg: Arlen López vs. Abilkhan Amankul (3-0); 81 kg: Julio César La Cruz vs. Arman Rysbek (3-0); 91 kg: Erislandy Savón vs. Anton Pinchuk (3-0); +91 kg: Yoandri Toirac vs. Olzhas Bukayev (0-3); Desempate-52 kg: Frank Zaldívar vs. Olzhas Bauniyazov (0-3). (E.E.A.)

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