Comodines incómodos

Si de pronósticos béisboleros se trata: concentrémonos hoy en los ocupantes de los puestos del quinto al octavo. O lo que es igual, los equipos con vida adicional para intentar rebasar el horizonte que delimita el «sigo en juego», del «hasta el año que viene»

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Norland Rosendo

SI no hubiera sido por la lluvia (con Irma incluida), esta hubiese sido la última subserie del calendario de la ronda preliminar del campeonato. Y entonces, lejos de hacer pronósticos, estuvieran casi definidos los cuatro que pasarán en «primera clase» al tramo siguiente y también el cuarteto que va por los comodines.

En un vaticinio anterior (El tiempo está que revienta, publicado el 28 de septiembre) auguré que Industriales sería el líder de este segmento, escoltado por Las Tunas, Pinar del Río y Matanzas. Mantengo ese criterio. Quizá donde se altere el orden sea entre Vegueros y Cocodrilos.

Concentrémonos hoy en los ocupantes de los puestos del quinto al octavo. O lo que es igual, los equipos con vida adicional para intentar rebasar el horizonte que delimita el «sigo en juego», del «hasta el año que viene».

Descarto, obvio, a los coleros: Guantánamo y Cienfuegos. Aunque Pitágoras les de algún remotísimo chance, también dejo fuera a los dos elencos que en la temporada anterior se adueñaron de los comodines: Holguín y Camagüey, y a Mayabeque (pese a su gran ofensiva y su buena defensa, pero su débil pitcheo confirma el valor de ese aspecto en el béisbol).

De los siete restantes, hay dos equipos que considero con más de 90 por ciento de probabilidades para aspirar a los wild cards, me refiero a los finalistas de la pasada contienda: los Alazanes de Granma, a los que Lázaro Blanco les llegó en el momento clave para asegurar el derecho a revalidar la corona, y los Tigres de Ciego de Ávila, aunque en su contra está la incertidumbre por haber desandado el último tramo con paso errante.

Las últimas subseries de la tropa de Carlos Martí son ante Holguín, Santiago de Cuba e Indios del Guaso, de los que deben sacar, a mi entender, seis triunfos como mínimo, mientras los Tigres, tres veces reyes en los últimos seis años y subtitulares en la edición precedente, disponen de garras y experiencia para alcanzar cinco éxitos en sus presentaciones del adiós contra Toros, Vegueros y La Isla.

Para los restantes dos cupos, quedarían cinco candidatos. Ahora el mejor posicionado es Artemisa, pero los Cazadores tienen un final espinoso. Cuando salgan del San Luis vueltabajero, tendrán que lidiar con Leones y Gallos y les quedan par de desafíos pendientes con los Leñadores de Las Tunas. Con cuatro sonrisas, a lo mejor dan en la diana, pero es difícil; así y todo, les doy mi voto.

El otro pasajero, para mí, será Sancti Spíritus. José Raúl Delgado, otrora receptor de selecciones nacionales, cuenta con una alineación en la que sobresalen el líder de los bateadores del campeonato, Frederich Cepeda y los no menos peligrosos Eriel Sánchez y Yunier Mendoza (puntero en hits). Si se incorporara Ismel Jiménez, las espuelas de los Gallos serían más mortíferas en su cierre ante Artemisa y Villa Clara.

Los Piratas de la Isla de la Juventud han inflado velas con el regreso de su capitán histórico, Michel Enríquez. De ellos depende, en gran medida, el levantón final, pues cierran el calendario ante Elefantes, Mayabeque y Tigres. No les será nada cómodo, pero ese bergantín sabe asaltar naves grandes a la hora de los mameyes. Los reflota una gran racha ganadora.

El Villa Clara ha tenido una molienda muy poco eficiente. No parecen ni Leopardos, ni Azucareros, y si a ello se añade que en el último tramo no ha podido contar con su bateador más sólido, Norel González, y desde antes prescinde de su más hermético taponero, Yasmani Hernández Rojas, y que Freddy Asiel Álvarez apenas ha aportado dos triunfos, cuando tiene potencial para archivar a estas alturas por lo menos cinco, creo que los muchachos de Vladimir Hernández, cuartos en la Serie anterior, están en una situación más compleja que la de los Piratas. Por si fuera poco, les queda jugar contra Cocodrilos y Gallos espirituanos.

Las Avispas de Orestes Kindelán siguen en enjambre rondando la línea divisoria: unas veces en zona de clasificación y otras en el lado de los que hacen las maletas para casa. Creo que al final, quedarán de esta última parte. Sobre todo, por su juventud, lo que será dentro de poco tiempo, una de sus principales fortalezas. 

Asumido el riesgo de hacer mi pronóstico, espero por el de usted, amigo lector. Su opinión siempre cuenta.

 

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