Buscando la zona

Con respecto al dilema sobre la zona de strike en Cuba, los peloteros se preguntan: ¿quién está en home hoy?, para saber si es de zona amplia o estrecha y si canta o no la alta

Autor:

Norland Rosendo

BAYAMO, Granma.— Más antiguo que el dilema del huevo y la gallina es el debate sobre la zona de strike en Cuba. JR indagó entre mentores, atletas y árbitros que participan en la postemporada, y el resultado sigue atizando la polémica.

Para Carlos Martí, mentor de Granma, cada ampaya tiene su propia zona. La tendencia es a cantar más la horizontal, o sea la bola sobre el plato y un poquito más allá de las 17 pulgadas, que la vertical. «Los peloteros te preguntan: ¿quién está en home hoy?, para saber si es de zona amplia o estrecha, si canta la alta o no la canta».

Su adversario, Pablo Civil, la mejor calificación que le otorga al conteo en home es de regular. Coincide con Martí en que se abusa de la horizontal y comenta que eso influye hasta sicológicamente en los pitchers. «Algunos hasta no quisieran lanzar con determinados árbitros cuando les toca en la goma», y considera que la situación del juego no debería influir en los conteos, como sucede a veces.

Mientras, Alfredo Despaigne asegura que en Cuba es muy amplia la zona, mucho más que en Japón, dice. «Pitcheos que allá son bolas, sobre todo altos y afuera, aquí me los cantan buenos».

Con 11 series nacionales, Jorge Niebla, el mejor árbitro de la IBAF en 2017, admite que la polémica es grande sobre la zona de strike, pero opina que ha habido una gran mejoría respecto a años anteriores y evalúa de bueno el conteo en la postemporada. «Es cierto que se canta más la horizontal que la vertical, y estamos trabajando para perfeccionar ese aspecto».

Recomienda que todos los árbitros y directores estudien los videos grabados de los juegos para que tengan criterios más certeros. «Desde el banco no hay un buen ángulo de observación», advierte, y apunta que en Cuba se exige el 95 por ciento de acierto en los conteos para que el imparcial tenga una buena evaluación. 

Su colega Blas Guillén, quien tiene en su expediente 21 temporadas y fue lanzador de series nacionales, tiene una estadística muy propia: «Cuando estoy en home se ponchan sin hacerle swing solo dos o tres bateadores por juego, mientras menos ponches cantados mejor es, a mi juicio, el trabajo del ampaya». Blas reconoce que la vertical es más compleja, pues esa zona se define en el momento de hacer el swing y no antes.

El asunto sigue en zona de polémica, mientras tanto, esperemos que el debate sirva para que los conteos sean más precisos y haya menos protestas, muchas de las cuales merecen también sanciones. Pero ese es otro tema.

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