Qué manera de moverse el piso, ¿y la estructura?

La primera conclusión, lean bien autoridades del Béisbol cubano: el ciento por ciento de quienes escribieron están inconformes con la variante actual, que ya fuera ratificada para la próxima temporada

Autor:

Norland Rosendo

Siempre supuse que abrir el debate sobre posibles estructuras para nuestras temporadas de béisbol iba a generar una avalancha de opiniones, pero me quedé corto, cortísimo. Este jueves, al mediodía, entró el mensaje número 100 a mi cuenta de correo sobre ese tema, que sumados a los 24 dejados en el cajón de comentarios del trabajo Moviendo el piso, a ver si cambia la estructura (25 de marzo de 2018), suman una cifra que rompe récords en nuestras publicaciones.

La primera conclusión, lean bien autoridades del Béisbol cubano: el ciento por ciento de quienes escribieron están inconformes con la variante actual, que ya fuera ratificada para la próxima temporada.

En la tabla adjunta se desglosan los votos según las propuestas, pero nos alienta que surgieran otros 21 proyectos de estructuras para los torneos, algunos parecen elaborados por grupos de expertos, pues cuentan con una meticulosa y concienzuda fundamentación desde el punto de vista económico. Otros son muy parecidos a los cinco publicados anteriormente, con ligeros maquillajes o combinándolos. Hay, como la pelota en Cuba, de todo.

Existen ideas en las que coinciden nuestros lectores y que deberían ser tenidas en cuenta para cualquier análisis:

—La necesidad de un calendario con más de 120 partidos.

—Que se gestionen opciones para incentivar calidad. La afición paga para ver los juegos y merece la mayor entrega de los atletas.

—No desechar lo que alguna vez dio buenos resultados, pero tampoco temer  a los nuevos escenarios.

—Otorgarle más prioridad a nuestra serie y no solo a los eventos internacionales.

—Que los refuerzos solo se escojan al empezar la segunda fase o el torneo élite, para que la adaptación sea lo más natural posible y no surjan fricciones cuando más estabilidad emocional requieren los equipos.

Y sobre el tema espectacularidad, los aficionados no quieren mover el piso, más bien invocan un terremoto que lo transforme todo: desde mejorar las condiciones para el disfrute en las gradas; mayor venta de pulóveres, gorras, afiches de peloteros y equipos, entre otros suvenires; concursos en vivo. La gente quiere béisbol y show, y sabe, porque lo ha visto en competencias foráneas, que sí se puede.

Les confieso, amigos lectores, que leyéndolos aprendí mucho. Traté de contestarles a todos, pero aún quedan algunos pendientes. Una vez más me cercioré de que el béisbol sigue —y seguirá— siendo nuestro deporte nacional. Y si la gente habla o critica, es porque le duele lo que está pasando con él, considerado esencia de nuestra identidad.

Hoy les dejo otras propuestas. Que siga el debate.

 

  

  • Concebir un torneo con dos divisiones. La A en la que jueguen los mejores ocho lugares en la pasada temporada y la B con los siguientes ocho.
  • Se desarrollarían dos vueltas dentro de cada uno de esos grupos y una frente a los conjuntos del otro. Total 66 juegos.
  • Los dos últimos lugares de la primera división pasan a la otra y en su lugar, suben los dos primeros de la segunda para la próxima temporada.
  • Los seis mejores de la primera división efectúan una segunda fase, con refuerzos incluidos, selección en la que el líder tiene prioridad para pedir primero. No se arrastran los resultados de la ronda preliminar.
  • Concluye con play off.

 

  • Solo baja el octavo lugar de la primera división y sube el primero de la segunda. Clasifican directo a la segunda fase del campeonato los primeros cuatro elencos de la División A. En serie de comodines se buscan los otros dos equipos, entre el quinto y el que suba de la división B, y entre el sexto y séptimo de la llave principal.
  • Lo demás se mantiene como en la variante I.

 

  • Un torneo en el que los 16 equipos jueguen una ronda de todos contra todos en subseries de cuatro partidos cada una, en una misma sede. Un ejemplo, MTZ-GRA, un año se juega en una provincia y el siguiente en la otra y así se van alternando por temporada.
  • Los ocho mejores avanzan a la postemporada, en cruces entre el primero contra el octavo, segundo-séptimo, tercero-sexto y cuarto-quinto, y luego siguen los play off hasta decidir el campeón. No se escogen refuerzos.
  • Luego efectuar una Serie Selectiva con los mejores seis equipos reforzados. Jugarían también todos contra todos, pero solo los miércoles, jueves, descanso viernes y volver el sábado y domingo. Efectuar cerca de 60 partidos en subseries de cuatro. Concluye con play off.

 

  • La temporada cubana podría contar con dos torneos simultáneos: Liga Élite y Liga Regional.

En la primera jugarían seis equipos, integrando en ellos varias provincias, y cada uno desarrollaría 15 juegos contra los demás para totalizar 75 partidos. Termina con play off.

•Liga Regional: Cada provincia, más el municipio especial Isla de la Juventud, dispondrían de un conjunto, los que se dividirían ocho en Occidente y ocho en Oriente. Los atletas de esta liga pueden ser subidos a los del certamen élite. Juegan solo por zona geográfica y deben incluir en sus respectivas nóminas a un grupo de posibles talentos.

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