¿Por qué Santiago es el líder?

Los vigentes campeones nacionales han mantenido un paso arrasador, ratificado por su posición cimera de la tabla de la Liga Nacional de fútbol, en su fase final, merced a sus nueve puntos en cuatro presentaciones

Autor:

EDUARDO GRENIER

La dicotomía de estilos divide a los aficionados al fútbol en dos grandes grupos: estilistas y resultadistas. Los unos, veneran la tenencia del balón, el juego vistoso y el espectáculo como valores supremos; los otros, defienden la teoría de que ganar es lo importante, sin importar la imagen dejada sobre la cancha.

Ambos pensamientos son totalmente válidos, sin embargo, son las victorias y las derrotas las que definen estados de ánimo en los aficionados furibundos al deporte más hermoso del mundo. Todo este preámbulo nos permite comprender la situación actual del que es, indiscutiblemente, el mejor equipo de la Isla en este preciso instante: Santiago de Cuba.

Los vigentes campeones nacionales han mantenido un paso arrasador, ratificado por su posición cimera de la tabla de la Liga Nacional de fútbol, en su fase final, merced a sus nueve puntos en cuatro presentaciones (una de estas sellada ante Camagüey, tras 45 minutos, con empate a cero). No obstante, están los diablos rojos lejos de ser ese elenco que enamora con su jogo bonito.

Por el contrario, la estrategia de la dirección técnica de los indómitos ha sido priorizar la solidez en todas sus líneas, patentizada en la experiencia y liderazgo de jugadores claves, la mayoría de ellos con el aliciente de haberse coronado en la edición anterior. Así, la seguridad bajo los palos está garantizada por el arquero Nelson Jhonston, un hombre que inspira confianza a su zaga, pues no en vano fue seleccionado como el mejor futbolista cubano de 2017.

La eficacia de Jhonston en la portería no es fortuita. La retaguardia santiaguera es, indudablemente, la más rocosa del certamen, liderada por Renay Malblanche, holguinero de 26 años casi infranqueable en labores defensivas. De ahí en adelante, basados en su fortaleza en la zaga, los santiagueros construyen un estilo basado en contragolpes ejecutados con precisión de cirujanos y un pragmatismo inigualable para solventar cada situación dentro del rectángulo.

A ello sumémosle la presencia de quien es, a juicio de este redactor, uno de los tres mejores futbolistas que se desempeñan en el certamen doméstico, el cienfueguero Yordan Santa Cruz, capaz de crear peligro cada vez que toca la esférica. Con él y delanteros eficaces como Jorge Villalón, Eddy Gelkis Olivares y Gerardo Cervantes, el gol es prácticamente una garantía.

No resulta una sorpresa, de ninguna manera, la presencia de Santiago de Cuba en la cúspide del torneo doméstico del deporte de las multitudes en la Isla. Además de ser un conjunto bien equilibrado, posee esa chispa típica de los equipos acostumbrados a lidiar en momentos tensos. Son armas más que suficientes para ser los «mandamases» en una liga que, no es un secreto para nadie, está lejos de representar un espectáculo para la afición cubana.

 

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