Cuando no se cumple la regla

Ahora mismo, entre los play off de repechaje y los posibles refuerzos, el debate se tuerce hacia la modificación en la estructura del campeonato

Autor:

Norland Rosendo

Hoy pueden decidirse los dos últimos clasificados a la etapa élite. Uno parece más seguro que el otro, pero en pelota —¡y en la cubana…!— no siempre lo que parece es. Ahora mismo, entre los play off de repechaje y los posibles refuerzos, el debate se tuerce hacia la modificación en la estructura del campeonato.

No es un cambio de estructura en sí, solo una variación que tiene como antecedente un estudio de las temporadas anteriores en las que salvo una vez, el que lideró la primera fase mantuvo la punta restándole los resultados contra los equipos no clasificados.

La idea se sometió al criterio de los directores de los 16 elencos previo al inicio de la campaña y hubo consenso; sin embargo, en la prensa ha habido más polémica. Ahora, para atizar el fuego, lo que había sido regla puede que no se cumpla y Ciego de Ávila, que se acostó en la cima, amanezca algunos peldaños abajo.

Una de las suspicacias radica en que no hay liga en el mundo que aplique un formato así, y mira que las hay originales, ricas en variantes o más conservadoras. Es, en cambio, la fórmula de los torneos internacionales, pero esos son muy cortos, por lo que no deben considerarse como referentes.

Concuerdo con los que aseguran que habrá más rivalidad que con el sistema precedente; el sexto lugar no estará prácticamente sin opciones como sucedió en campañas anteriores, debido a la gran diferencia arrastrada entonces.

En cualquier variante, entre Industriales y Mayabeque, y Sancti Spíritus o Santiago de Cuba, el sexteto finalista podrá aspirar a la postemporada y el que comience de primero no puede descuidarse nada, pues puede quedar fuera de la semifinal.

Sin embargo, los equipos no dependen de sí mismos para saber en qué puesto arrancarán en la etapa élite, primero deben conocer a sus acompañantes para establecer el ordenamiento, y el esfuerzo individual (de los elencos) debería contar.

Pero rivalidad es una cosa y justeza otra. Justo no es (o ¿para quién?), porque se dejan atrás dos tercios del esfuerzo. Y ahí radica uno de los puntos de mayor fricción. Por eso, hubiese sido partidario del todo o nada.

Comoquiera que los refuerzos le cambiarán la musculatura a los seis sobrevivientes, partir de cero hubiese sido, a mi juicio y parece que al de muchos, una variante menos controversial. 

Que en el orden finalizado el calendario regular sirviera solo para establecer la cola para las dos rondas iniciales del blindaje, y después a buscarse los cuatro tiques para la postemporada sin arrastrar nada. A fin de cuentas, los play off son así: tres refuerzos más y «borrón y cuenta nueva».

Pero ya la modificación está vigente. Hay que asumirla (al menos esta temporada), darle el beneficio de que se pensó buscando que la segunda ronda fuera más espectacular que como ha sido, más reñida, sin escapados, ni «muertos» antes de tiempo.

Pensemos para el futuro combinar rivalidad con más justeza. Difícil, pero no imposible.

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