La tabla se parte por los polos


Las Tunas y Holguín «no se ven las caras» en el campeonato cubano de béisbol

Autor:

Norland Rosendo

Como dos vecinos que no se hablan, están Las Tunas y Holguín en el campeonato cubano de béisbol. No «se ven las caras» desde que empezó la segunda fase, pues los Leñadores, subcampeones de la temporada anterior, se ubican en la azotea de la tabla y los Cachorros siguen sin ladrar en lo último de la cola.

Amén de lo que sucediera anoche en el parque Julio Antonio Mella, los tuneros dormirán a piernas sueltas en la cima, con dos juegos de ventaja como mínimo, o cuatro si pudieran barrer a sus más cercanos perseguidores, los anaranjados de Eduardo Paret, y hay que aclarar que son los de Paret, porque los espirituanos también visten un traje en el que predomina ese color.

La ausencia por lesión del cátcher titular y cuarto bate de los tuneros no ha significado un hueco notable en el conjunto. Tan armónicos juegan los muchachos de Pablo Civil, que el lugar de Yosvani Alarcón ha sido suplido por los demás; cada uno ha puesto lo suyo.

En el partido del jueves, su sustituto en la posición, Rafael Viñales, de pálidos números en la temporada, fue el verdugo del pitcheo villaclareño. De sus tres hits en cuatro turnos, el último, doblete en el octavo, limpió las bases y quebró el abrazo a dos carreras ante las ofertas del relevista Jonder Martínez, quien entró en ese capítulo después que Freddy Asiel Álvarez tuviera una apertura de calidad, una más, sin que pudiera anotarse el éxito.

A sus 40 años, Jonder ha tenido un gran protagonismo en el bullpen del Villa Clara. En 11 partidos tenía seis decisiones: dos victorias, dos derrotas y dos salvados. Parece mucho, cuando le quedan más de 30 juegos a este tramo.

Los tuneros cuentan con una fiera alineación, sin sumar los números de anoche se jactaban de la mejor línea ofensiva (.318/.397/.431), y sus refuerzos Alexander Ayala, un viejo conocido en ese conjunto, y Jorge Enrique Alomá están rajando más bolas que cualquier leñador de toda la vida. Imagino que haya directores suspirando por haberlos dejado pasar.

Alomá se ha embullado a empinar pelotas y lleva seis palazos de vuelta completa en su nuevo equipo. Paracortos, camarero, con altos averages de embasamiento y de poder, vayan tomándole las medidas para su traje en la preselección nacional, que el muchacho es un candidato ideal.

Y si en Las Tunas hay fiesta, sus vecinos de Holguín están viviendo una pesadilla. Con la de ayer suman nueve derrotas en 12 salidas al terreno, no han ganado una subserie y sus posibilidades de incluirse en la postemporada se alejan como papalote que se lleva el viento. Están a siete unidades del cuarto lugar. Mucha desventaja para una remontada que, dicho sea también, no es imposible todavía.

Con Lázaro Blanco como triunfador —a su cuenta han ido la mitad de las seis victorias de Ciego de Ávila y le faltan ocho para completar el centenar en series nacionales—, los Tigres doblegaron a los Cachorros por 6-2 y han enderezado el paso. Llevan cinco éxitos en sus últimas seis presentaciones, y cuentan con una rotación de abridores que para mí es la mejor del campeonato: Vladimir García, Lázaro Blanco, Dachel Duquesne, Yander Guevara y Maikel Folch. 

Preocupa lo de Holguín. ¿Se descuelga ya? Parece, pero no siempre en pelota lo que parece es.

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