Una decisión que Danel no perdonó

 Los Leñadores se han escapado, y en vez de perseguirlos fieramente como el pelotón a un ciclista solitario en fuga, los cuatro equipos que les siguen se están cuidando más entre ellos

Autor:

Norland Rosendo

La orden de captura está dada, pero parece que no es prioridad cumplirla. Los Leñadores se han escapado, y en vez de perseguirlos fieramente como el pelotón a un ciclista solitario en fuga, los cuatro equipos que les siguen se están cuidando más entre ellos, pues lo que importa ahora es clasificar a la postemporada; a fin de cuentas, no pocas veces los últimos han sido los primeros.

El conjunto de Las Tunas está en estado de gracia. Todo le sale bien, ni siquiera la ausencia por lesión de su cuarto bate y receptor Yosvani Alarcón ha restado poder al empuje ganador de los actuales subcampeones. Se aprecia un equipo compacto, suelto, bien preparado en todos los órdenes, incluido el mental; ese que otros desdeñan y a la hora de buscar un elevado de sacrificio, sus atletas les van al pitcheo más bajo que le tiran y sacan un ineficaz rodado por el cuadro.

El domingo lograron su séptimo triunfo consecutivo, la mejor racha de la etapa élite, en un juego decidido en Regla IBAF. José Raúl Delgado, el mentor de Sancti Spíritus, con el partido empatado a dos carreras en el décimo inning y hombres en tercera y segunda con un out, optó por transferir al líder en average del campeonato, el zurdo Jorge Yhonson (.410), para lanzarle a uno de los hombres que más de 300 veces ha impulsado el empate o la ventaja en series nacionales, Danel Castro.

Azuzado por semejante canje, Danel, uno de los bateadores que más estudia a los pitchers, un lord imperturbable cuando está en el círculo de espera, y quien estaba «picado» además porque se había embutido tres ponches seguidos, sonó un Grand Slam que dejó a los Gallos sin plumas y cacareando a la afición del parque José Antonio Huelga.

Era una decisión compleja, difícil. José Raúl hizo lo que la pareció correcto. Quería un doble play. En el box tenía al rey de los salvamentos en Cuba, José Ángel García, cuyos pitcheos son más fáciles de conectar por los zurdos (.444 de average ante él y de cada dos más de uno se le embasa) y Yhonson no es un siniestro cualquiera. Pero tampoco Danel resultaba un manjar en esa situación. Y de 4-0 en la tarde… 

Era uno u otro, o los dos. José Raúl, osado y resuelto, sin titubeos, prefirió al más longevo, y este le recordó a su pariente Lourdes, el hombre de los grandes momentos. No era una disyuntiva común. Ningún otro equipo en el campeonato tiene un uno-dos en la tanda ofensiva con tan singulares méritos. Uno, con un tacto de lujo sea cual sea el momento; el otro, oportunísimo, para mí, el más oportuno de todos los jugadores de la serie.

Así, Las Tunas tomó cinco juegos de ventaja sobre Villa Clara y Ciego de Ávila, seis respecto a sus víctimas y siete sobre Industriales, mientras los ladridos de los Cachorros, lamentablemente, ya apenas se oyen.

Aunque anoche las diferencias sufrieron cambios, a los hombres de Pablo Civil les queda menos bosque que tumbar para llegar a la postemporada. ¿Alguien se lanzará a atajarlos o dejarán las emboscadas para los play off?

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