Que no haya noveno, pide Paret

Vuelven a la senda ganadora los villaclareños

Autor:

Norland Rosendo

Desde Santa Clara, donde se recupera de una enfermedad nada alarmante, el mentor de Villa Clara, Eduardo Paret, ha estado pidiéndole a la Comisión Nacional de Béisbol que simplifique los juegos a ocho innings.

Supongo que a Paret le hayan asignado un cardiólogo a tiempo completo después que los Tigres avileños dejaron al campo a su equipo par de días seguidos, con racimos de cuatro y tres carreras, respectivamente, para extender a seis la cadena de derrotas de los vestidos de un raro anaranjado.

Una vez pone a prueba la bomba, sin que vaya más allá del dolor fuerte, pero dos seguidas le revientan el corazón a cualquiera. A unos el infarto se lo provoca sacar dos éxitos del «más allá» y a los otros ser víctimas cuando les tocaba el papel de victimario.

El domingo, en un partido de más batazos que calor (y eso es mucho decir), los muchachos de Roger Machado perdían por 6-9 cuando ligaron cuatro hits con dos boletos y aprovecharon un error de la defensa villaclareña, todo ante un joven pitcher, al parecer, dejado demasiado tiempo en el box. Daniel Conde no debía haber estado lanzando cuando el experimentado Yoelvis Fiss empuñó el bate con empate y gane en posiciones anotadoras; al primer envío, disparó cohete al bosque central, y «chirrín chirrán».

Al siguiente día, un buen duelo entre Dachel Duquesne y Alaín Sánchez llegó al cierre con ventaja de los anaranjados por 4-2, pero Roger se olía que sin Alaín en el montículo podía volver a voltear el marcador. A los 120 pitcheos, el diestro villaclareño dio paso al bullpen. Dejó un hombre en base por boleto, otro por error de Yeniet Pérez y un out.

Los Tigres entregaron el segundo out con un intento de robo, pero Ronny Valdés caminó a Jefferson Delgado. Le trajeron un pitcher zurdo a Edilse Silva y este, que ya una vez fue campeón con Villa Clara de refuerzo, se burló de la teoría del siniestro contra siniestro con un espectacular vuelacercas por el mismo jardín central, y otra vez «chirrín, chirrán».

Para los Tigres fue su cuarta victoria consecutiva y séptima en ocho salidas al terreno, pese a que cometieron un error y quedó en siete su seguidilla de juegos sin pifiar a la defensa.

Y ayer, después de perder dos presas que parecían cazadas, los anaranjados salvaron la honrilla con un éxito de 5-1 a la cuenta del abridor zurdo Marlon Romero y jonrones de Leandro Turiño y Yeniet Pérez. Vuelven a la senda ganadora los villaclareños y respira más tranquilo Paret.

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