No hay medallas, pero sí futuro

Este viernes el librista cubano Reineri Andreu, campeón de los 57 kilogramos de la categoría sub-23 el año pasado, se quedó en los cuartos de final

Autor:

Enio Echezábal Acosta

Imagino que irse sin medallas del torneo que sea, luego de que todos tus compañeros han logrado colarse de una forma u otra en el podio, debe ser una sensación frustrante. Algo así como suspender la prueba que aprobó toda el aula, o no alcanzar caramelos en un cumpleaños. El sentimiento de orfandad que acarrea semejante derrota puede convertirse en una losa demasiado difícil de levantar. Pero cuando hay talento y ganas, la remontada no es problema.

Tras la plata de sus colegas Daniel Gregorich y el oro de Yudari Sánchez, este viernes el librista cubano Reineri Andreu, campeón de los 57 kilogramos de la categoría sub-23 el año pasado, no pudo emular su actuación de Bydgoszcz y se quedó en los cuartos de final.

Andreu, quien hace pocas semanas terminara en un meritorio quinto puesto en la cita del orbe de mayores, inició su intento de mantener la corona con un triunfo contundente de 7-0 frente al macedonio Vladimir Egorov.

A continuación, en los octavos de final, el espirituano se deshizo con solvencia de Zanabazar Zandanbud, de Mongolia, con marcador de 5-2.

Sin embargo, la ronda de los ocho mejores deparaba tal vez una de las mayores sorpresas de la jornada. En ese combate, el rival de turno para el antillano fue el chino Wanhao Zou, uno de los competidores que llegaba con menos palmarés al evento.

Reineri inició el match con superioridad, al punto de que faltando solo un minuto para la conclusión del tiempo establecido, la pizarra reflejaba un 4-1 en su favor. Pero a la hora límite el asiático sacó de donde no parecía haber, y ripostó con movimientos rápidos que le llevaron a adelantarse y conseguir el pase a semifinales.

Sin embargo, acto seguido Zou quedó apeado del torneo por el japonés Toshihiro Hasegawa, dejando así al estelar de la Mayor de las Antillas sin opciones de luchar por el derecho a una presea.

Nada, que a veces da igual el esfuerzo y la calidad de un atleta. Cuando no toca salir por la puerta ancha, hay que asumirlo y seguir. En última instancia, este supuesto fracaso no lo es, sino que pasa a ser un obstáculo en la aún prometedora carrera de este joven representante del estilo libre, de cuya capacidad de recuperación quedan pocas dudas.

Muchos campeonatos quedan por delante para Reineri Andreu. Él tiene claro que deberá seguir trabajando con humildad, bien enfocado en reponerse de los tragos amargos de la vida atlética, y pensando que el futuro puede tener un sabor más agradable, quien sabe si a oro.

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