Dos primeros bates «raros»

Llama la atención la existencia de dos primeros bates en la serie cubana que se parecen más a lo que es tendencia mundial: el holguinero Maikel Cáceres y el industrialista Stayler Hernández

Autor:

Norland Rosendo

Cuando uno busca un primer bate se fija, de oficio, en César Prieto. El candidato número uno a Novato del Año es hábil para tocar la bola, tiene buen contacto y pone la sexta velocidad de home a la inicial y entre bases. Con menos de 20 años se proyecta muy bien y cuando gane en disciplina y paciencia al batear sus números se van a disparar más, sobre todo el promedio de embasamiento.

Históricamente, esas eran las herramientas fundamentales de los hombres proas. La función de ellos era embasarse, pues de remolcarlos se encargaría la tanda central.

Sin embargo, la sabermetría ha revolucionado mucho el béisbol, y entre los posicionamientos defensivos y el volumen estadístico y táctico de los pitchers cada vez resulta más difícil que los roletazos pasen de hit. Las estrategias para producir carreras han cambiado, y se busca fabricarlas con la menor cantidad posible de conexiones. Si es por la vía de los jonrones, mejor.

En las Grandes Ligas, por ejemplo, en 1972 el 5,9 por ciento de los bambinazos fueron conectados por los primeros bates y en la reciente temporada esa tasa se elevó al diez por ciento.

La forma de jugar al béisbol difiere tácticamente de una liga a otra, aunque las reglas sean las mismas, por eso las comparaciones no resultan siempre lo más sano y justo. Además, no es lo mismo conformar una alineación con lo que se tiene, que poder salir al mercado a comprar lo que se quiere.

Sin embargo, no deja de llamar la atención la existencia de dos primeros bates en la serie cubana que se parecen más a lo que es tendencia mundial: el holguinero Maikel Cáceres y el industrialista Stayler Hernández.

En la actual temporada, Stayler va a la cabeza de los bambinazos (17) y Cáceres está entre quienes lo escoltan con 13. Ambos tienen números que vistos con lupa tradicional parecen de terceros, cuartos o quintos bates.

Revisando datos históricos, solo una vez un hombre que solía encabezar la tanda de su line up, Eduardo Paret, lideró el ranking de jonroneros, y fue en la tercera Superliga (2004) con cinco palazos de vuelta completa.

Ningún primer bate en Cuba ha pegado 200 vuelacercas en nuestros campeonatos. Hubo uno que en su época era considerado una rareza en ese turno al bate por la cantidad de batacazos que sonaba: Luis Ignacio González, autor de 172 conexiones de ese tipo en 18 series, pero nunca fue líder en un torneo.

Noelvis González, el mentor de Holguín, es probablemente quien más emplee la sabermetría para tomar decisiones, y organizar el line up es una de ellas, mientras Rey Vicente Anglada, con el pitcheo y la defensa tan débiles que tiene, sabe que privilegiar la ofensiva desde el primer turno es clave para que su equipo gane.

Ambos elencos son el uno-dos en la conexión de jonrones y escoltan a Las Tunas en las carreras producidas (anotadas más empujadas): Holguín tiene 75 y 777 e Industriales 62 y 768, y sin embargo, ahora mismo siguen fuera de zona de clasificación.

Nuestra pelota, no hay dudas, no se puede leer como otras. Pero, ¡qué bien que en algo nos parecemos a las mejores!. 

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