Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

A 2020, ¡de frente!

Para los jóvenes, como para toda Cuba, 2019 ha sido un año singular, de mucho esfuerzo, pero también de sorprendentes resultados que contribuyen a proyectar nuevos retos de cara al futuro inmediato

Autores:

Mileyda Menéndez Dávila
Odalis Riquenes Cutiño
Liudmila Peña Herrera
Javier Rodríguez Perera
Laura Brunet Portela
Iviani Padín Geroy
Zorileidys Pimentel Miranda

La galería de fotos de 2019 está cargada de imágenes que nos recuerdan quiénes somos y por qué caminos andamos. Decimos «andamos» así, en presente, porque entendemos que lo vivido durante los últimos 12 meses ha marcado de tal forma el sentimiento, los ánimos y hasta la geografía nacionales, que hoy, a solo horas de recibir el 2020, es bien difícil decir «anduvimos», porque mucho de lo sucedido este año marca los trillos o las carreteras por las que hemos de transitar durante el venidero calendario.

No debemos olvidar que Cuba es la compilación de nuestra poesía cotidiana envuelta en besos, en sudor o en lágrimas, en dependencia de sus seres humanos y sus circunstancias. Cuba es la realidad de cada una de nuestras realidades. Por eso, cada logro, cada tarea pendiente, cada meta —cumplida o por cumplir— se convierte en el precedente del próximo paso.

Un hombre más que feliz

Bien lo sabe Héctor Prieto Caraballo, quien hace solo un mes pensaba que la mayor felicidad se circunscribía a amanecer en el campo, respirar aire puro, trabajar la tierra y disfrutar de sus frutos.

Eso suponía de ver feliz a su padre, Héctor Luis Prieto, conocido como el Hombre Habano, pegado siempre a la tierra para hacer crecer las hojas del que muchos llaman, no sin justificado chovinismo, el mejor tabaco del mundo.

«Sembrar, recolectar tabaco, hacer cujes… todo es interesante; pero la siembra es mi actividad preferida. Ver crecer esa postura tan pequeñita brinda una sensación muy linda, porque puedo apreciar los resultados de mi trabajo», explica Prieto Caraballo, graduado de Técnico Medio en Agronomía.

Pero desde el 22 de noviembre último, él sabe que la felicidad no solo viene envuelta en hojas verdes, sino que también tiene forma de llanto, gorjeo, sonrisas, futuro. La fotografía de la felicidad tiene para el joven pinareño un rostro nuevo y amado.

«Es increíble el poder que tiene una sonrisa suya. Un hijo es lo más lindo que se puede tener en la vida», dice con orgullo, y agrega: «Me siento un hombre más que feliz. Este es un año que nunca podré olvidar: mi primer hijo, mi familia, los resultados en las producciones. Todo ha sido muy bueno para mí».

Creatividad ante los obstáculos

No pueden decir lo mismo los promotores de restaurantes de La Habana, choferes de cocotaxis u otros medios de transporte dedicados al turismo, arrendadores de habitaciones y dueños de negocios que fueron afectados en 2019 por el recrudecimiento de las medidas hostiles del Gobierno de Estados Unidos hacia Cuba.

Para ellos este ha sido el año del recorte económico, de la ganancia mutilada, del poner la creatividad como solución ante la prohibición de los viajes de cruceros estadounidenses a la Mayor de las Antillas. Así lo siente —porque lo ha vivido—, Raidel Regaiferos Sánchez, quien trabaja desde hace más de un año como promotor del restaurante Habana Boulevard, en la capital.

«Cuando comencé a trabajar aquí, el restaurante se mantenía lleno casi todo el tiempo, como el resto de los de este tipo en La Habana Vieja. Pero cuando Trump decidió que los cruceros dijeran adiós al puerto de la bahía, muchos de los promotores cambiaron de trabajo, pues se paga en dependencia del consumo de los comensales que pasen al restaurante».

Ante un panorama tan complejo, que se traduce en menos ingresos para el desarrollo del sector no estatal, aunque Trump diga que cada medida intenta afectar al Gobierno cubano, a Raidel y sus compañeros no les queda otra opción que apelar a la creatividad y a la reformulación de estrategias comerciales para «enamorar» clientes y no cerrar el negocio.

«Desde entonces, hemos tenido que rediseñar precios y renovar el menú, así como implementar otras alternativas a la hora de promocionar el sitio, y sumar a los consumidores nacionales», detalla quien estaría feliz si 2020 le deparara anheladas oportunidades para prosperar, sin medidas «de afuera» que intenten desestabilizar «adentro».

Esperanza para muchos

Todavía en los recuerdos de la joven Martha Regla Beltrán Boza está el desvastador tornado que destruyó su casa. Foto: Mileyda Menéndez Dávila

Martha Regla Beltrán Boza creyó que 2019 sería el peor año para ella y su familia, conocida como «los Muchos», porque es un núcleo con 24 personas de tres generaciones, todos nacidos y criados en la falda de la Colina Lenin, en Regla.

En la noche del 27 de enero, Martha había salido a la calle pues tenía ganas de comer maní, pero algo en el aire la inquietó y regresó corriendo a arrebujarse en el lecho con su mamá. Minutos después las tejas de la minúscula vivienda de madera caían sobre ellas, y detrás un cercano árbol de Yagruma, arrancado por los fuertes vientos del tornado que destrozó varias zonas en cinco municipios de la capital.

«¡Ahora sí que la familia se quedaba en la calle!», pensó. Por fortuna, un vecino facilitó su pequeño hogar para que una parte de «los Muchos» quedara al tanto de la recuperación del inmueble, asumida por el contingente Julio Antonio Mella, lo que en su caso se convirtió prácticamente en la construcción, desde los cimientos, de tres viviendas de dos pisos de mampostería.

«¡Nos hicieron hasta el pasillo de entrada, que hasta entonces era de tierra!», dice aliviada. Hoy está en tercer año de un preuniversitario pedagógico y sueña con incorporarse pronto a un aula de primaria para dar clases de letras, que son sus asignaturas preferidas.

La utilidad de la virtud

En Santiago de Cuba, las manos jóvenes de José Ruberlandis Vázquez Enrys, Sayonara Destrade Castillo e Indira Jardines Durán llevan la marca del empeño por ser útiles ante los desafíos que imponen las dificultades. Su energía y entusiasmo han sido decisivos para impulsar la idea de los polígonos de producción de alimentos, una iniciativa santiaguera que ya se reconoce en el país por reproducir a gran escala las prácticas artesanales de la gastronomía tradicional, con un mínimo de electricidad y cero combustible diésel.

«El Polígono me ha permitido desarrollarme en la producción de alimentos para el pueblo», sostiene Indira Jardines Durán. Foto: Odalis Riquenes Cutiño

La alternativa cobró vida en marzo de 2019, en áreas de la Fábrica de Barquillos de Helados, ubicada en la avenida Patria. Galletas de sal de varios tipos y galletas ciento por ciento de arroz, caramelos de diversas formas y sabores, mayonesa casera, queques y paniqueques, casabe y fritura de yuca, turrones de maní y coco, pru, vinagre, vino dulce y seco, licores, helados de frutas y duro fríos, casabe, raspadura, pasta cubana, refresco instantáneo, panes y dulces con extensores de harina de vianda… conforman una variada amalgama de productos que mucho aprecian los consumidores que los reciben, lo mismo en un Mercado Ideal que en cafeterías y puntos de venta de la industria alimentaria santiaguera.

Ruberlandis, Sayonara e Indira sienten la satisfacción de haber dedicado estos últimos meses a producir alimentos para su pueblo, utilizando combustible natural: carbón, leña, bagazo de caña y cascarones de coco. Para ellos, 2019 se resume en dos palabras: ser útiles.

Un año «movidito»

Massiel Cano García asegura que 2019 fue un año para demostrar quiénes son los jóvenes de hoy. Foto: Laura Brunet Portela

«Cuando la Unión de Jóvenes Comunistas convoca, cuando tu universidad te pide una mano, cuando el propio presidente del país confía en los jóvenes y cree que podemos hacer más, entonces, no hay quien no se sienta motivado», asegura la cienfueguera Massiel Cano García, estudiante de Licenciatura en Educación Especial.

Un montón de fotos que atesora en su móvil evidencian que 2019 fue un año bastante movido: «Estuvo lleno de propuestas y oportunidades para demostrar quiénes somos los jóvenes de hoy», dice.

Con el dedo desliza las instantáneas de las actividades productivas que impulsaron para que su Universidad fuera de las mejores: sembrando papas en medio de un campo, o regalando sonrisas en el hospital pediátrico.

De todos esos momentos guarda recuerdos Massiel, para demostrar que la energía de su juventud se transmite, transforma y produce. «Velar por el ahorro en las empresas de mi barrio fue algo que hice para sentirme útil y ayudar a mi país a avanzar», recuerda.

«No era una cuestión de rendir informes a nadie. No teníamos planes o cifras que cumplir en un día. Era solo “hacernos sentir”, sensibilizar a quienes desconocían lo importante de ahorrar». Y recuerda que anduvo Prado arriba y abajo en tiendas, panaderías, establecimientos de comercio, empresas y hogares, inspirando gente, conquistando corazones.

«La idea era convencer de que por insignificante que pareciera, un simple clic también importaba», dice quien sueña ahora con dedicar su vida a la educación especial. «Mi mayor deseo es ser una buena maestra para los niños con necesidades educativas especiales».

Un salto de altura

Para Luis Enrique Zayas, quien devino titular de los Juegos Panamericanos de Lima, este año ha sido una suerte de giro copernicano para su vida. Foto: IAAF

Para alguien como Luis Enrique Zayas, quien varias veces se ha planteado no dar ni una gota más de sudor por el deporte que practica, aún joven pero con varios fiascos, este año ha sido una suerte de giro copernicano para su vida. Sin apenas posibilidades de participar en los Juegos Panamericanos de Lima, casi diez días antes del inicio le informaron de su presencia. Los pronósticos lo ubicaban alejado del podio, pero en la capital peruana sucedió la apoteosis triunfal.

Fue el 9 de agosto cuando el saltador de altura hizo añicos todas las cábalas y de paso se convirtió en la sorpresa mayúscula de la delegación cubana en Lima. Invadió la cumbre con lo mejor de su vida, un salto de 2.30 metros, superior en tres centímetros a su anterior marca personal, lograda en 2016 cuando, igual quebrando vaticinios, devino titular mundial juvenil.

«Me concentré mucho en toda la competencia y así salió esa medalla de oro, algo súper grande para mí, mi familia y el atletismo cubano. De paso conseguí mi clasificación para el Campeonato Mundial de Doha», declaró el santiaguero, quien se ha percatado de que la vida es un escenario de constantes pruebas y él, como «buen actor», emergió protagonista más de una vez.

A 2020, mirando de frente

Diverso en matices, complejo por los avatares y los obstáculos; cargado de éxitos y sacrificios… 2019 va quedando atrás. Otra vez cerramos un ciclo, pero nos quedamos con la lista de lo que logramos o quedó pendiente, en pos de enfocar nuestra mirada hacia lo que queremos que marque nuestra vida desde el mismísimo 1ro. de enero, siempre con la convicción que tarareamos junto al grupo Buena Fe: a 2020 lo recibimos «de frente».

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