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¡Qué vida más sana…! (+ Fotos y Video)

La nueva normalidad trae de vuelta el disfrute de la naturaleza en la red de Campismo Popular, por ahora al 60 por ciento de su potencial, pero rápidamente vendido hasta agosto en las provincias de Holguín, Matanzas, Artemisa y Las Tunas

Autores:

Juan Morales Agüero
Nelson Rodríguez Roque
Sailys Uria López
Hugo García

EL pasado 16 de mayo, Campismo Popular cumplió 39 años de fundado. La pandemia no les permitió celebrar de la manera acostumbrada su aniversario, pero donde hay desquite no hay agravio, y ese grupo empresarial se desquita en este flamante verano con la reapertura de sus instalaciones después de la inactividad primaveral a la que obligó la COVID-19.

Obviamente, el retorno se realiza con orden y previsión, pues resultaría insensato arriesgar lo alcanzado en materia sanitaria. Aunque la disponibilidad de sus colectivos está segura, el aprovechamiento de sus capacidades y el orden interior no serán los mismos.

«Cuando llegó en marzo el coronavirus, nuestras seis instalaciones ya tenían reservados los meses de abril y mayo —dice a JR Elvira Ricardo, directora comercial de esa empresa en Las Tunas—. En cumplimiento de las medidas orientadas, reprogramamos los planes para julio y agosto, solo al 60 por ciento de las capacidades».

El Balcón de Oriente cuenta con instalaciones de campismo en cinco de sus ocho municipios. Solamente no disponen de estos sitios de diversión Majibacoa, Colombia y la ciudad cabecera.

Sin embargo, luego de hacer malabares con el potencial disponible, la dirección de la empresa en la provincia consumó el milagro de que ninguna localidad quedara ignorada en la repartición.

«Todos los años voy al campismo de la Aguada de Vázquez y este año tuve la suerte de reservar otra vez —expresa Carlos Meléndez, un estudiante universitario de 20 años, mientras arregla una de las correas de su mochila—. A mí me agrada más el agua dulce que la salada. Además, allí la comida es excelente y las ofertas recreativas nocturnas suelen ser muy variadas».

Por tradición, a los tuneros les encanta el campismo y cada año se suman por centenares a las nuevas reservaciones, asegura Elvira Ricardo: «Tenemos lugares encantadores, como El Cerro de Caisimú, en el municipio de Manatí, con un paisaje natural que fue alabado por Fidel en una de sus visitas a la zona, y también Punta Corella, en el litoral de Puerto Padre, tiene gran aceptación. Hoy tenemos campistas en todos, y dentro de las limitaciones, nos esmeramos en ofrecerles servicios de excelencia».

Esta provincia cuenta con 247 cabañas y 992 capacidades. Para no dar oportunidad a un posible rebrote de la pandemia en el país, se ofertaron solo 138 cabañas con 594 capacidades. Las reservas aplazadas de abril y mayo, si no pueden acceder en estos meses de verano, tienen la opción de hacerlo a partir de septiembre.

Todas las unidades cuentan con su correspondiente aseguramiento, como transporte de ida y regreso, servicios de gastronomía y puestos sanitarios, porque está bien refrescar, pero sin bajar la guardia epidemiológica.

Para prever cualquier contingencia en el cumplimiento de las disposiciones sanitarias para esta etapa, la dirección de la empresa invita a sus clientes a leer un documento en el cual se comprometen a alertar sobre la aparición de síntomas sospechosos relacionados con la COVID-19, usar el nasobuco durante la transportación, respetar las capacidades habitacionales contratadas, colaborar en las pesquisas, observar el distanciamiento en las áreas, cumplir con la desinfección y no llevar mascotas.

Una estancia placentera en estas instalaciones exige, en las circunstancias actuales, apreciar estas medidas, no como caprichos, sino como garantía para ir y volver sin inconvenientes de salud. 

Si de prevención se trata…

A la matancera Nereida Díaz Castillo le encanta el campismo Faro de Maya. A pesar de sus 73 años, asegura que su familia ha visitado ese centro muchas veces. «Me siento bien porque es un lugar acogedor, donde puedo oír el canto de las aves al amanecer, y eso se agradece», dice a JR

A ella no le molesta que el enfermero Lázaro Reyes le dedique unos minutos todos los días: «A mí me traen la comida a la cabaña y me mantengo con el nasobuco si salgo a áreas comunes», cuenta esta mujer delgada y bajita, mientras disfruta de la playa.

«Priorizo a Nereida por su edad y vulnerabilidad —reafirma Lázaro—, pero esas pesquisas las hago a todos los clientes y trabajadores. Todos cooperan de buena gana cuando les examino la coloración de la piel o compruebo si tienen algún síntoma respiratorio o febril. Esos datos los despacho luego con la especialista de Higiene y Epidemiología de mi policlínico», detalla.

Artemisa Sin prisa

«Desde que se decretó la primera fase abrimos nuestras instalaciones para el turismo nacional —expone Dianelys Fernández, comunicadora institucional del complejo turístico Las Terrazas, en el municipio de Candelaria, en Artemisa.

«Mantenemos ofertas gastronómicas como las de los Baños del Río San Juan e incentivamos otras que incluyen senderismo, opción que era poco explotada y ahora cobra fuerza», dice.

Una buena noticia para sus campistas es que pueden visitar la Casa-Museo de Polo Montañez, el guajiro natural nacido en la comunidad Sierra del Rosario que alcanzó fama mundial por sus canciones. Al campismo El Taburete, también artemiseño, el «parón» por la COVID-19 le permitió a sus trabajadores mejorar notablemente el confort de las habitaciones. Otro tanto se hizo en La Chorrera, primer centro empleado en el aislamiento de pacientes sospechosos, que hoy, desinfectado y preparado, retoma su función de poner en contacto a sus huéspedes con la más autóctona naturaleza.

Según Lázaro Alberto Mederos, director de la Empresa Provincial de Campismo en Artemisa, «la disminución de la capacidad de recepción incluye la separación de las personas en dependencia del aforo de las cabañas: las que eran para dos campistas ahora acogerán a uno; las de cuatro, a dos; y las de seis, a tres. Así la capacidad total en oferta en la provincia es de 484 personas». 

De su colectivo depende que los campismos armonicen con el entorno. Foto: Otoniel Márquez

Arena, río y sol

Un recorrido por varias instalaciones yumurinas de Campismo Popular junto a Ernesto Díaz Delgado, director general de esa empresa en la Atenas de Cuba, permitió a JR comprobar con cuánta eficiencia fueron aprovechados en el sector estos meses de forzosa pausa por la COVID-19.

Hoy las unidades están en mejores condiciones y se trabaja en su mantenimiento sin afectar el servicio, recién recuperado: «Ahora tenemos en cuenta aspectos que antes no se consideraban… Por ejemplo, estamos al tanto de que las mismas familias no repitan su estancia este verano, para garantizar que un mayor número de personas disfruten de nuestras ofertas, y además exigimos estricto respeto a las capacidades contratadas», asegura el funcionario.

Rodelay Ortega González, director adjunto de la citada empresa, explica que desde el 29 de junio se habilitaron diez puntos de venta de reservaciones, cuatro de estos en la ciudad capital: «Un día después ya se habían expedido 105 contratos, todos con garantías plenas de transportación por parte de la empresa de Ómnibus Escolares», afirma.

De los 420 campistas por día que antes se atendían en la provincia, ahora, con las medidas derivadas de la posCOVID-19, solo 236 podrán acceder a las instalaciones, y ninguno desde otras provincias, por el momento.

Matanzas dispone de 82 habitaciones en sus cinco emplazamientos, todas con ventiladores y algunas con aire acondicionado, y tienen opciones recreativas a cargo de sus animadores, además de cafeterías y restaurantes.

 Faro de Maya aprovechó la calma para recuperar 700 metros de arena. Foto: Hugo García

Juan Carlos González, encargado de los medios de recreación en el campismo Faro de Maya, precisa: «Ahora no estamos alquilando juegos pasivos, para evitar una potencial transmisión del virus, pero otros medios están en oferta, como pelotas, raquetas y mesas de billar, previa desinfección de sus implementos entre un cliente y otro».

En una caminata por la playa dialogamos con los campistas Fidel González Pérez, de 28 años y Dayán Pérez Benítez, de 17. Ambos aseguran estar de plácemes en la instalación, especialmente por los servicios que oferta y la posibilidad de mitigar el intenso calor.

Dulce María Montes de Oca disfruta de lo lindo junto a su familia: «En total somos 16 y nos distribuimos en cinco cabañas. Quiero reconocer que, a pesar de la situación del país, nos recibieron con todas las medidas higiénico-sanitarias garantizadas y la alimentación ha sido variada, con el gramaje justo. La estamos pasando muy bien, luego de tantas jornadas de estrés. Creo que ha sido una excelente iniciativa esta reapertura».

Juan Carlos López Díaz, director de la instalación, resalta la recuperación de 700 metros de la playa y llama nuestra atención sobre las relucientes casas de campaña, que incrementan las capacidades de este reducido enclave.

Otras instalaciones como Canímar Abajo y Río Canímar, Río San Juan, Bacunayagua y la emblemática Victoria de Girón (esta última perteneciente al grupo Cubanacán Península de Zapata) apuestan por un verano saludable y de amplia distracción para las familias matanceras. 

La tierra más «fermosa»

Desde que la provincia holguinera pasó a la etapa pos-COVID-19 comenzaron a llover llamadas telefónicas en la carpeta del campismo Río Cabonico. Por esa vía la joven Vismary Vargas y varios de sus familiares conocieron que había capacidades en oferta en la instalación y reservaron presurosos.

Foto: Alexis del Toro

A ella y a su primo Amado Mejías les cuesta sacar del agua a las niñas. En efecto, Thalía, de siete años, y Lenna Rachel, de ocho, se bañan largo y tendido en el río, el gran encanto de ese sitio, ubicado al este del territorio holguinero, en el municipio de Mayarí.

Bajo sombras proporcionadas por árboles de distintas variedades, ellos subrayan la calidad del servicio y la jovialidad de los trabajadores. Walfrido Peña, veterano veraniego, opina: «Para mí este es el mejor campismo de Holguín, y lo digo porque he visitado otros y tengo referencias».

Mientras, su esposa, el resto de la familia y amigos confirman su criterio y destacan la limpieza de las cabañas, la correcta preparación de los alimentos, así como la amplitud y belleza de la pista de baile y sala de juego.

Holguín rehabilitó sus instalaciones. Río Cabonico destaca entre las más bellas. Foto: Alexis del Toro

Como en los otros cuatro enclaves de la Empresa de Campismo Popular Holguín, en Cabonico las medidas sanitarias son evidentes. Además de las pesquisas de rigor, la doctora Idania Mederos y la enfermera Yanet Díaz andan a «cuatro ojos»: chequean puntos de desinfección en habitaciones y áreas recreativas, servicios y elaboración; insisten en conservar el distanciamiento entre personas; exigen pulcritud en la higiene de pisos y superficies; mantienen actualizada la lista de medicamentos disponibles y repasan el protocolo que se debe cumplir en cada caso.

La doctora Idania Mederos y la enfermera Yanet Díaz, a «cuatro ojos» sobre las medidas epidemiológicas en Río Cabonico. Foto: Alexis del Toro

De amor nos hablan Aracelis Ennis y Alexey Pérez, trabajadores de la instalación. Ella es oriunda de estas montañas, él trabajaba en otra base muy demandada por su hermosa vista, Silla de Gibara, pero vino en 2008 a la recuperación de esta unidad y aquí se quedó, prendado del lugar y de Aracelis.

Otro enamorado es Eduardo Cruz, director desde 2007 en Río Cabonico: «Me enorgullezco de mi equipo de trabajo y sus virtudes, que le reportan al sitio otros valores, más allá del confort. Provengo del sector constructivo del turismo y puedo asegurar que esta empresa ha hecho mucho por mi superación profesional».

Foto: Alexis del Toro

Recuperarse económicamente no les será difícil. Desde su emplazamiento junto al río ofertan excursiones a una playa en la Bahía de Nipe, a una cascada cercana, al monumento a los mártires del Corynthia y a la cima de una elevación cercana. Además están organizando otras (que implican transportación) a la presa Mayarí, al sitio arqueológico de la cueva de Seboruco y a la antigua fábrica de níquel de Nicaro, ya desactivada. También con respeto a parámetros ecológicos abren un nuevo sendero para llegar al mirador.

A no dudarlo, Río Cabonico aumentará su caudal de disfrute.

Por ahora solo se hacen reservaciones en dos puntos de la cabecera provincial. Los interesados de otros municipios deben llamar por teléfono, pero está a punto de entrar en servicio un local de venta en la ciudad de Mayarí —una de las más pobladas de la provincia—, para extender la comercialización, y en el futuro cercano se prevé abrir nuevas bases con la modalidad de tiendas de campaña, de gran aceptación en otras provincias.

La venta de capacidades a partir de septiembre, en estas y las demás provincias, se irá flexibilizando a medida que las fases recuperativas avancen. Aire puro y espacio sano es lo que le sobra a Campismo Popular… De sus clientes depende que ese disfrute se prolongue.  

Si algo distingue a la instalación holguinera es su belleza natural. Foto: Alexis del Toro

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