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Anudar el rojo de la responsabilidad

Cumpliendo con todas las medidas sanitarias, felices y orgullosos de saber que se empinan hacia nuevas metas, más de 12 000 pioneros santiagueros de tercer grado realizaron el cambio de atributos que los convierte en Pioneros José Martí de primer nivel

Autor:

Odalis Riquenes Cutiño

SANTIAGO DE CUBA.— No porque se postergara, la emoción fue menor. El amanecer del penúltimo día de septiembre supo en todos los colectivos pioneriles santiagueros del susto del cambio, de la alegría y el compromiso del azul transformado en rojo.

Cumpliendo con todas las medidas sanitarias para evitar el retorno de esa mortal enfermedad que es la COVID-19, y felices y orgullosos por saber que se empinan hacia nuevas metas, más de 12 000 pioneros que culminan aquí el tercer grado, realizaron el cambio de atributos pioneriles.

Dejan así de ser Moncadistas y se convierten en Pioneros José Martí de primer nivel, y con ese acto inician una etapa en la organización que estará caracterizada por mayores responsabilidades en destacamentos y colectivos, explicó Oendis Vázquez Torreblanca, presidente de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM) en tierra santiaguera.

Este torrente de emociones se vive habitualmente en Cuba cada 14 de junio, como homenaje al aniversario de los natalicios del Titán de Bronce, Antonio Maceo, y del Guerrillero Heroico, Ernesto Che Guevara; pero la pandemia obligó a posponerlo en este curso, y fue realizado el 29 de septiembre, cuando se conmemoró el aniversario 87 del asesinato del primer pionero mártir, Paquito González Cueto, y tuvo igualmente el sabor del tributo.

El habitual bullicio del acto en las plazoletas de las escuelas fue sustituido por la intimidad del destacamento, y el orgulloso anudado de los padres fue sustituido por la ternura de los maestros, dirigentes juveniles y de Educación.

La rutina fue nueva, pero se mantuvo el sentimiento. Heydi y Noel, de la escuela especial Amistad Cuba-Viet Nam; Antony, del Semiinternado Rolando Pérez Quintosa; Dagmar, de la Ciudad Escolar 26 de Julio, y tantos otros que no se conocen entre sí, sintieron por igual este martes la emoción de crecer, y con sus manitas limpias, la satisfacción tras el nasobuco y el corazón a galope, se comprometieron.

Durante los próximos años de su vida pioneril anudarán cada mañana sobre su pecho el rojo de la responsabilidad, y llevarán este día por siempre en el recuerdo.

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