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Una tormentosa historia de amor (+ Video)

Entrevista con el director de cine Arturo Sotto sobre su más reciente película, Nido de Mantis

 

Autor:

David Ruiz Limilla

«Voy a buscar una pala nueva, tenemos que reconstruir la isla». Que no pocos jóvenes se le acerquen y le repitan el último texto de la película, como si fueran el personaje de Azúcar, ha sido la mayor satisfacción que ha sentido Arturo Sotto en la confrontación del público nacional con Nido de Mantis, que por estos días se exhibe en nuestros cines. «Esa identificación, esa expectativa, ese compromiso con el futuro me provoca una gran emoción», le asegura el reconocido cineasta a Juventud Rebelde.

«Y en los intercambios que he tenido con audiencias fuera de Cuba, siempre aflora una pregunta recurrente: ¿esa historia está inspirada en hechos reales? La interrogante ofrece una medida del trabajo desempeñado por las actrices y los actores. Ellos consiguieron transmitir una verdad que hace dudar de las trampas de la ficción».

El thriller, acreedor del Premio Especial del Jurado en el 40mo. Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, narra el fatal desenlace de un triángulo amoroso entre dos hombres y una mujer que duró más de 40 años, así como el proceso investigativo que se lleva adelante para determinar cómo ocurrieron los hechos.

«La historia es una fábula amorosa que nos muestra la transformación de ese sentimiento. Se inicia en los años 50, cuando los personajes son niños y los anima la pasión infantil que dirimen en el único espacio que conocen para resolver querellas: la guardarraya del cañaveral. Con el paso del tiempo cambian las estrategias y el sentimiento se deforma, los hombres son los mismos. Al final regresan a la violencia, al uso de la fuerza para poseer y dominar lo que desean».

Nido de Mantis se desarrolla entre las décadas del 60 al 90 del siglo pasado. ¿Por qué eligió este período para ambientar el filme?

—Debía recorrer un período extenso que justificara las acciones de los personajes, en particular la decisión que toma Elena al final de la película. En las primeras versiones del guion, escritas hace ya algunos años, la historia concluía en los 70 con el nacimiento de Azúcar, la hija de ese triángulo. El tiempo de espera y el trabajo continuo sobre el texto condujeron a que la historia se fuera transformando y con ello se extendió el contexto temporal en el que se desarrolla.

—¿Cómo fue el proceso de casting para Nido de Mantis?

—Una buen número de las actrices y actores que ocupan los roles principales en la película se sometió al proceso de casting. En otras ocasiones me he referido a esta práctica como parte consustancial de un proceso mayor que es la creación de la imagen total de la película. Cuando los convoco no pongo en duda su calidad como intérpretes, pero hay otros muchos elementos formales que debemos tener en cuenta para la conformación de esa imagen. Entiendo, además, que este proceso genera una ansiedad —un desasosiego que trato de evitarles— pero al que no debo renunciar.

«En Cuba hacemos poco cine, entonces la posibilidad de actuar en una película se convierte en una quimera. Para el director es la primera oportunidad de hacer corpóreo un personaje que lleva muchos años alimentando en su imaginación. Tanto la selección del elenco como del staff con que trabajamos son fundamentales. Un error de casting puede echar a perder una película, ellos son el alma de la imagen».

—¿Qué puedes contarnos del rodaje de la película?

—El rodaje estuvo lleno de muchas tensiones, debo confesar que viví durante meses con la angustia de que la película podía pararse por una razón u otra, y cuando esto sucede corre el peligro de no llegar a buen fin. Algunos departamentos, en particular arte y vestuario, me pedían retrasar la fecha de rodaje para estar mejor preparados, el rigor y la profesionalidad con que asumían su quehacer los conminaba a querer comenzar el rodaje con la seguridad de que al menos las dos primeras semanas de filmación estuviesen garantizadas.

«El esfuerzo era enorme —las dificultades en la misma medida—, las sesiones de trabajo se extendían por más de 12 horas diarias, tanto en prefilmación como durante el rodaje. Yo temía que posponer el proyecto podría traer mayores complicaciones, teníamos fechas pactadas (locaciones, actores, permisos de filmación). Ya la película traía su propia complejidad por la historia que queríamos narrar, de manera que la idea de mover fechas podía complicarnos más las cosas.

«Si no hubiese sido por el talento, el compromiso y la complicidad del staff, Nido de Mantis sería otra, no la que soñamos, y yo no estaría haciéndote este cuento. Es por esa razón que cada vez que tengo una oportunidad, no me queda más que agradecer».

—¿En qué se destaca Nido de Mantis en su afán de lograr una propuesta cinematográfica de calidad?

—Todos los que trabajamos en su realización dimos nuestro máximo esfuerzo por lograr el mejor resultado. Debo destacar el diseño del vestuario, la construcción de la banda sonora, la música, el maquillaje, la peluquería, la organización de producción y la asistencia de dirección. Las señalo porque son especialidades que el público y la crítica pasan por alto, quizá menos la música por ser más perceptible.

«Todos estos departamentos se enfrentaron a enormes dificultades en la creación de las atmósferas que conforman la película, el recorrido era muy extenso. Estas especialidades fueron asumidas por creadores de enorme talento a quienes no me cansaré de agradecer por la complicidad y el compromiso hacia la obra. Por supuesto, también hemos tenido obstáculos, “los que nos tocan por la libreta” (las dificultades que sufrimos como país) o los que son el resultado de la desidia, la burocracia, las incomprensiones o el desconocimiento sobre lo que aspira a ser arte e industria».

—Si tuviera que elegir una escena o personaje con el que más se identificó, ¿cuál sería? ¿Por qué?

—Cada escena, cada personaje, cada plano que rodamos tiene un valor que tributa hacia un resultado final. Es un trabajo de conjunto donde debemos otorgar a cada momento la misma entrega, el mismo nivel de rigor. Ya después, en el proceso de montaje, toca determinar lo que puede ser prescindible.

—¿Hasta qué punto esta película cumplió sus expectativas como director?

—En medio de las dificultades nos trazamos una meta colectiva: llegar hasta donde pudiéramos con nuestros propios esfuerzos. No cansarnos, no dejarnos vencer, no hacer concesiones, buscar soluciones antes de entrar al set, explorar todas las posibilidades creativas, valernos de la magia del cine para sumergir al espectador en otras realidades; de manera que si no lográbamos conseguir lo que nos proponíamos, no fuera porque desistimos.

«Valdría destacar que a los esfuerzos del Icaic en la producción de la película se sumó el apoyo de Ítaca Films (México) y Cottos Producciones S.R.L. (República Dominicana), sin su aporte las dificultades hubiesen sido mayores».

—Ha dirigido filmes como Amor Vertical, La noche de los inocentes y Boccaccerías Habaneras, ¿qué pueden encontrar de novedoso o atractivo quienes aprecien Nido de Mantis?

—La lista que mencionas lleva implícita la diversidad de géneros, intenciones y lenguaje. Eso es lo que puede resultar atractivo: ver siempre algo diferente, aunque el autor sea el mismo.

—¿Cómo le ha ido a Nido de Mantis en otros certámenes internacionales?

—La película ha integrado las selecciones oficiales (obras en concurso) del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (México) y del Festival Internacional de Cine de Taormina (Italia). Te menciono esos dos eventos como los más significativos, también ha estado en otros certámenes. Llegar a la selección oficial de un festival de reconocido prestigio es ya un gran mérito, casi un premio. El cine producido por el Icaic sufre de prejuicios a nivel internacional, se nos hace muy difícil acceder a los circuitos de mayor relevancia. Es una batalla que debemos seguir librando, y que solo ganaremos si nuestro cine crece en arte, profesionalidad, talento y capacidad de gestión.

—Un creador como usted siempre tiene planes profesionales y nuevas metas, ¿podría compartirnos qué podemos esperar de Arturo Sotto próximamente?

—Seguir escribiendo, seguir luchando por hacer películas, vaciar la gaveta de guiones entregados que esperan respuestas para iniciar su desarrollo, seguir buscando financiamiento para nuevos proyectos aunque sea un trabajo que no se reconozca. Las mismas tareas en las que ya llevo enfrascado más de 25 años, como la piedra de Sísifo que sigo empujando y no pienso abandonar. Hay algo que tengo claro: tanto la gente que me odia como la que me quiere no me van a perdonar que me distraiga.

El cineasta Arturo Sotto.Foto:Cortesía del entrevistado.

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