Continúa el éxodo iraquí hacia Siria y Jordania

En uno de los primeros informes sobre los iraquíes que han abandonado el país desde que comenzó la invasión norteamericana, un grupo de apoyo a los refugiados calculó que existían unos 644 500 en Siria y Jordania del año 2005.

Autor:

Juventud Rebelde

La cifra, ofrecida por el Comité Norteamericano para Asuntos de Refugiados y Emigrantes, grupo no gubernamental radicado en Washington, es equivalente a un 2,5 por ciento de la población iraquí, y prueba el abrumador éxodo que se ha acumulado en las Oficinas Consulares iraquíes y en las salas de espera de las aerolíneas en los meses recientes.

Esto formó parte de una encuesta sobre los refugiados en el mundo, la cual fue llevada a cabo por dicho Comité. Las cifras incluyen a los iraquíes que están en Siria y Jordania desde la invasión de 2003, pero no habían sido considerados previamente como refugiados, ni aquellos que arribaron en el transcurso de 2005.

El Comité tuvo en cuenta a los refugiados iraquíes en el pasado, pero la cifra actual es mucho más elevada hasta la fecha —más del triple de los 213 000 registrados en 2004— y la primera gran oleada desde la invasión norteamericana. Al principio, los iraquíes que residían en el exterior comenzaron a regresar a su país, pero cuando la guerra se hizo cada vez más mortal, más iraquíes optaron por abandonar su suelo.

En total, unos 889 000 iraquíes habían marchado al exterior como refugiados durante el año 2005; según el estimado del grupo, se trataba de más del doble de los 366 000 de fines de 2004.

«Este es el mayor flujo de refugiados en el mundo», señaló Lavinia Limón, presidenta del Comité.

La encuesta se basa en cifras de las oficinas del Alto Comisionado para Refugiados de la ONU y otras fuentes, incluyendo ONGs locales y embajadas. Por esa razón, el grupo considera su estimado más detallado que el de las Naciones Unidas, que ofreció un total aproximado de 2,7 millones de iraquíes, entre ellos un millón que dejó el país durante el gobierno de Saddam Hussein, y otro 1,2 millones que abandonaron sus hogares, pero permanecieron en Iraq.

En Bagdad, abundan las pruebas de las salidas. Faris Al Douri, director de una agencia de viajes, afirmó que los boletos se reservan con antelación y que las aerolíneas han incrementado sus vuelos a Jordania y Siria. Las oficinas consulares están congestionadas.

«Como si estuviéramos otorgando autos y no pasaportes», dijo el General de División Yassen Al Yasiry, director consular del gobierno iraquí.

El gobierno expidió dos millones de pasaportes desde julio de 2004 hasta finales de 2005, expresó. Algunos de ellos fueron para los iraquíes que salían de vacaciones, pero muchos fueron para la migración. El gobierno no investiga las cifras de iraquíes que abandonan el país.

La ruta Siria y Jordania, los dos destinos más comunes para los iraquíes que escapan de la guerra, está llena de peligros. Monkath Abdul Razzaq, sunnita árabe de clase media que marchó a Siria, se sintió muy triste al ver cómo los ladrones extraían 11 000 dólares de un lugar oculto de su auto. El cristiano Assad Bahjat también informó haber sido intimidado en su camino a Siria, después de esperar que cesara un tiroteo cerca de la volátil ciudad de Ramadi.

«Dondequiera que estemos, le damos gracias a Dios por cada día, ya que estamos vivos y no muertos», expresó el señor Bahjat en un correo electrónico después de llegar a la ciudad cristiana de Sednaia.

Traducción: Niurka Farrat Cabrera. (Tomado de The New York Times, EE.UU., 14 de junio de 2006)

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