En La Habana XVII Caravana de la Amistad EE.UU.-Cuba

«Venimos en un momento en que existen nuevas amenazas de la Administración de George W. Bush», señaló el reverendo Lucius Walker

Autor:

Juventud Rebelde

«Venimos en un momento en que existen nuevas amenazas de la Administración de George W. Bush, las cuales indican cuánto miedo tienen ellos de los avances de Cuba», señaló el reverendo Lucius Walker, a su llegada este sábado a La Habana al frente de la XVII Caravana de la Amistad EE.UU.-Cuba, reportó la AIN.

Sergio Corrieri, presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), y Caridad Diego, jefa de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, recibieron a los 97 caravanistas de siete países, que procedentes de Tampico, México, trajeron una carga solidaria, en desafío al bloqueo económico, comercial y financiero de Washington contra la Isla.

El reverendo Raúl Suárez, director del Centro Doctor Martin Luther King Jr., junto con otros religiosos de distintos credos, también acudieron al Aeropuerto Internacional José Martí para dar la bienvenida a los visitantes.

En conversación con la prensa, Walker, director ejecutivo de la Fundación Interreligiosa para la Organización Comunitaria Pastores por la Paz, aseguró que en Cuba se siente como en casa, y explicó que esta vez todos los caravanistas llegaron a su destino, a diferencia de 2005, cuando él y otros integrantes del proyecto solidario quedaron en la frontera de EE.UU. con México, para reclamar la devolución de parte de la carga, retenida arbitrariamente por autoridades norteamericanas.

«Esta vez —narró— llegamos bien temprano en la mañana a la frontera de EE.UU. con México y los funcionarios decidieron no enfrentarnos».

«A diferencia del año anterior, ahora no tendremos que montar una campaña de diez meses para la devolución de la ayuda que confiscaron las autoridades» norteamericanas.

Walker precisó que los caravanistas proceden de EE.UU., Canadá, México, Dinamarca, Suecia, Inglaterra, Escocia y Alemania.

Por su parte, Corrieri refirió que para el pueblo cubano, Pastores por la Paz y su caravana son una tradición esperada, algo querido, porque los animan sentimientos de amor y de amistad.

«Es un proyecto respetado —dijo— porque sabemos cuánto arriesgan haciendo lo que hacen, pues la caravana tiene el desafío de la prohibición de viajar a Cuba y corre el riesgo del castigo que tantas veces han anunciado esas autoridades».

Los caravanistas recorrieron más de 120 ciudades y comunidades estadounidenses y canadienses, en las cuales denunciaron, además, la guerra económica de la Casa Blanca contra la Isla.

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