Ya hay ALBA en Nicaragua

El gastado discurso neoliberal de la derecha y los fantasmas agitados por EE.UU., no impresionan a los nicaragüenses

Autor:

Luis Luque Álvarez

Foto: AP

EL 19 de julio marca un importante aniversario en Nicaragua. En esa fecha de 1979, la era de los terratenientes, de la represión somocista y de la subordinación ciega a Washington, comenzó a ser desplazada por la época de gobierno del pueblo, aunque también de agresiones externas y asfixiante bloqueo económico, que en 1990 infligieron un revés electoral al proceso revolucionario.

Durante todos estos años, el neoliberalismo les ha mostrado su verdadero rostro de miseria y exclusión a los nicaragüenses. Pero eso puede estar a punto de cambiar.

En conversación con JR, Mario Rivera, coordinador nacional de la Juventud Sandinista, y Jasser Martínez, presidente de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua, subrayaron el papel de los jóvenes para alcanzar esa aspiración.

«La juventud nicaragüense —afirma Mario— está abocada a retomar una Revolución que debe alimentar las esperanzas y los esfuerzos por cambiar las cosas en Latinoamérica».

Respecto a las relaciones con la UJC, refiere: «Nos consideramos organizaciones hermanas. Nuestros vínculos datan de nuestra fundación, en la cruzada nacional de alfabetización, hace 26 años. De la UJC nos hemos retroalimentado e intercambiado experiencias».

«Ahora tenemos en Cuba a 1 287 jóvenes de familias muy humildes —la mayor parte, 800, estudiando Medicina, además de ingenierías, ciencias agropecuarias, de la educación—, lo que incide en mayores nexos entre nuestros pueblos y entre las organizaciones implicadas en ese proyecto».

«Cabe decir —apunta Jasser— que en Nicaragua el movimiento estudiantil vive una dinámica antineoliberal. Tenemos un gobierno de derechas actualmente, pero estamos convenidos de que eso se va a revertir el 5 de noviembre, con el triunfo del Frente Sandinista, que encabeza el Comandante Daniel Ortega».

—¿Cuál ha sido el panorama de la Nicaragua post-sandinista?

—Mario: «El retroceso de las conquistas sociales es evidente y dramático. En 1990, teníamos un 22 por ciento de pobreza, según datos de organismos internacionales. Hoy la cifran en cerca del 45 por ciento, reconocen que existe un desempleo abierto que ronda el 80 por ciento de la población laboralmente activa, y el acceso a servicios básicos de salud y educación está restringido.

«Por supuesto, ello ha significado un aumento del capital de las tres o cuatro familias que controlan el país. Los ciudadanos nicaragüenses han estado confrontados estos años a optar entre estas políticas neoliberales o la guerra que pretende el discurso del imperio en cada campaña electoral, mediante el terror y el miedo. Pero 16 años después, te garantizo que está desgastado. Los problemas económicos y sociales han dramatizado la situación de la familia, han emigrado muchos más jóvenes que los que emigraron por la guerra que nos impuso el imperialismo. Hoy mueren más niños por falta de atención de salud que los afectados por la intervención norteamericana en esos 10 años de Revolución».

—Sin embargo, se están operando cambios.

—Mario: «Sí, hoy estamos sumergidos en la aplicación del ALBA en Nicaragua. Ya es una realidad, a pesar de que los sandinistas no están en el gobierno y de que los gobernantes neoliberales le niegan al pueblo la posibilidad de recibir directamente sus beneficios.

«Por ejemplo, hoy el analfabetismo ronda el 40 por ciento. Pero ya tenemos allá el programa Yo sí puedo, con acompañamiento de Cuba y Venezuela, y esperamos celebrar el aniversario de aquella primera cruzada nacional de alfabetización con al menos 75 000 graduados. Así se acumula un sinnúmero de iniciativas, pues la transformación social de nuestro pueblo es un compromiso del sandinismo.

—Estos programas se aplican ahora mismo en alcaldías sandinistas...

—Mario: «Sí, en las 87. En total, hay 153 alcaldías en todo el país, pero en las 87 se concentra el 70 por ciento de la población nicaragüense».

—Me hablabas, Jasser, de tu confianza en el triunfo del Frente en las elecciones del próximo 5 de noviembre…

Jasser Martínez, presidente de la Unión Nacional de Estudiantes Universitarios de Nicaragua. Foto: Calixto N. Llanes —Jasser: Sucede que el pueblo ha adquirido una conciencia de que el neoliberalismo no ha dado solución a los problemas, y de que el Frente, desde fuera del poder ejecutivo, ha podido resolverlos, inmerso como está en una política de unidad y reconciliacion, donde el pensamiento va más allá del sandinismo, va por los nicaragüenses. La misma Operación Milagro es un botón de muestra: no importa que no seas sandinista, simplemente eres nicaragüense, y por eso vamos a colaborar como partido.

—¿Ya han tenido injerencias de la embajada norteamericana?

—Jasser: «Sí, con aquel mensaje de que si gana el Frente, puede volver la guerra y se van los gringos, pero el pueblo ha madurado tanto políticamente, que está seguro de que hace falta un cambio. La embajada gringa está trabajando para unificar a los candidatos de la derecha en una estrategia de “todos contra el Frente”, pero estos solo venden más de lo mismo, el modelo fracasado. El pueblo, sin embargo, ve la solidaridad de las expresiones de izquierda en Latinoamérica, y la inmediatez del Frente en la búsqueda de soluciones».

—Mario: «Esa campaña del chantaje, del terror, que asociaba al sandinismo con el caos, es hoy difusa y no tiene ninguna sustentación en la realidad de nuestro pueblo, que sabe que tenía educación y salud gratuitas, y todo eso se lo quitaron a cambio de la promesa de paz del gobierno de EE.UU. Hoy este dirige abiertamente la campaña de la derecha, al extremo de que el ex presidente Jimmy Carter, hace unos días de visita en el país, reprochó públicamente el injerencismo de la administración estadounidense. No podemos esperar otra cosa del imperialismo para tratar de evitar la victoria inminente y segura del pueblo nicaragüense».

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