Despiadada y peligrosa impunidad

El desconocimiento del fallo de la Corte de Apelaciones de Atlanta sobre el caso de los Cinco antiterroristas cubanos, no solo es bochornoso, también avisa

Autor:

Marina Menéndez Quintero

El triunfo de la legalidad que constituyó el dictamen de la Corte de Apelaciones de Atlanta en el caso de los Cinco se ha convertido, gracias a la descarada política de la administración Bush, en otro dedo acusador que remarca los dobles raseros, la hipocresía, y la lamentable impunidad con que el Imperio emprende su cruzada contra el mundo.

Hoy hace ya un año que el Onceno Circuito declaró nulo el amañado juicio montado antes, en Miami, contra Gerardo, René, Fernando, Ramón y Antonio. Por tanto, hace un año se les mantiene secuestrados: «prisioneros» en una situación tan abusiva, ilegal y violatoria de cualquier derecho como la de los afganos e iraquíes llevados por Estados Unidos a las «cárceles» secretas recién «descubiertas» en Europa…

¿O acaso no ha sido declarado sin efecto el proceso plagado de sucios entuertos, mentiras y tergiversaciones que buscaba justificar las injustificables condenas impuestas a nuestros compañeros?

Si se reflexiona bien es un crimen abominable mantener a nuestros compatriotas diseminados por cinco distintas cárceles de la Unión, bajo cargos rechazados por las propias instituciones del sistema judicial norteamericano.

Si a ello se añaden las manipulaciones y trampas burocráticas que han impedido a René, por ejemplo, recibir una visita de su esposa Olguita y su hija menor, Ivette; o que han negado hasta hoy a Gerardo el derecho a abrazar y contemplar a Adriana, se tendrá un cuadro más completo del irrespeto a cualquier norma, implícito en una farsa que no resistió la revisión de la Corte de Apelaciones.

El caso omiso de las autoridades estadounidenses a ese dictamen es un bochornoso desconocimiento que pone en ridículo a la justicia de Estados Unidos. Pero no solo esa institución está en entredicho.

Incluso la ONU, una vez más, está siendo burlada por esa impunidad con que se deja actuar al Imperio. En una resolución de mayo del pasado año el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas también declaró ilegal y arbitraria la detención de René, Fernando, Ramón, Tony y Gerardo. Rechazó particularmente el confinamiento en solitario padecido por ellos durante buena parte de los ocho años que llevan encarcelados, el ambiente hostil en que se realizó el juicio de Miami, así como la aplicación impropia del Acta de Protección de Información Clasificada (CIPA), un mecanismo al que se echó mano para inculparlos, aunque para hacerlo se pasase por encima así, a la sacrosanta ley.

¿Y qué obliga a la Casa Blanca a tomar en cuenta tan contundente emplazamiento de ese importante Comité…?

El mismo escalofrío que ha estremecido a millones de seres humanos al contemplar la barbarie de Abu Ghraib y los misteriosos vuelos con que la CIA ha desterrado y encerrado a presuntos «terroristas» árabes, debe recorrer la piel cada vez que se recuerden las arbitrariedades cometidas sobre nuestros Cinco valerosos y reales luchadores contra el terror: el gobierno de Estados Unidos solo lo auspicia. Seguir permitiendo semejante burla a la justicia y a la comunidad internacional se convierte, hoy como nunca, en advertencia y amenaza para todos los hombres y mujeres del planeta.

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