¿De qué se ríe un jefe de la policía en Florida?

La policía estadounidense siempre ha abusado de la fuerza. Los sucesos de 2003 en una manifestación contra el ALCA así lo ratifican.

Autor:

Juana Carrasco Martín

Elizabeth Ritter antes de ser tiroteada. ¿Qué se podrá hacer con las cámaras de videos indiscretas? Aunque en realidad la que tomó las imágenes pertenece a un camarógrafo de la policía. Sobre el tema estarán pensando los vigilantes en el estado de Florida, puesto que el mayor John Brooks, jefe de la policía del Condado Broward, fue cogido en plena risotada sobre uno de los incidentes ocurridos durante una protesta contra el Tratado de Libre Comercio de las Américas (ALCA), cuando se reunieron en Miami (noviembre de 2003) los jefes de Estado del hemisferio —honrosa ausencia de Cuba, mediante.

No, no se burlaba de los mandatarios. El jefe Brooks no pudo contener la risa, tampoco sus colegas, que hasta aplaudieron y vitorearon, cuando explicaba que la señora Elizabeth Ritter fue golpeada en la cabeza por un proyectil de goma y alcanzada nuevamente cuando yacía en el suelo. En una cinta de video de entrenamiento policiaco, se ve a la «autoridad» diciendo: «Yo estaba tan orgulloso por lo buenos que ustedes eran», y mientras tanto otro oficial imitaba el momento en que Elizabeth Ritter era tiroteada. «Yo no sé quién la cogió pero... lo hizo en el mismo medio de la cabeza», decía entre risas.

Elizabeth Ritter llevaba un letrero, pero no protestaba exactamente contra el ALCA. Su preocupación era que la extrema militarización de la ciudad perjudicaba su negocio como abogada, pues había sido cerrada la Corte de Miami y le molestaba ese signo de totalitarismo. Vestida como toda una ejecutiva, chaqueta roja y tacones altos incluidos, estuvo hora y media caminando delante de la policía con su discordante mensaje hasta que un primer proyectil hizo blanco en su pierna, por lo que increpó a los antimotines: «¿Ustedes me disparan a mí?»... y les advirtió que ellos sabían que estaba desarmada. Les volvió la espalda y continuó en su marcha. Los disparos siguieron y ella recibió otro en medio de la cara. Al menos cinco impactos recibió la Ritter. De todo eso se rió el jefe Brooks.

Pero la jurista no fue la única víctima. De aquellos días, creo que fue Indymedia quien las publicó, guardamos en JR fotos de cómo fue herida por la espalda una joven llamada Nikki, durante las manifestaciones contra el ALCA y también se le volvió a disparar cuando había caído a tierra.

Ahora, casi tres años después, el jefe de la policía de Broward tuvo que presentar disculpas por burlarse de la Ritter, pero nada dijo sobre la violencia ejercida por sus hombres en ese, ni en los otros casos. En definitiva él estaba orgulloso de ese comportamiento y de la buena puntería.

El mayor Brooks se lava las manos con esta nueva frase para los reporteros: «Los comentarios fueron inapropiados y no profesionales y yo no debí haberlos hecho».

Seis demandas contra el Departamento de Policía de Miami están pendientes por la conducta de los gendarmes durante las protestas contra el ALCA, cuando recorrían la ciudad fuertemente armados y hasta en vehículos blindados. Su actuación fue especialmente brutal y cientos fueron entonces arrestados.

Allan Taylor, un farmacéutico retirado de 63 años, dijo que la policía lo detuvo cuando intentaba alejarse de una demostración. A Celeste Fraser Delgado, reportera del Miami New Times, se le ordenó tirarse al piso, fue esposada y detenida, aunque luego se le retiraron los cargos, informaba entonces el Sun Sentinel, cuya corresponsal decía que más historias estaban emergiendo entre los manifestantes y otros que consideraban habían sido violados sus derechos civiles.

Nikki cae herida por las balas de la policía de Miami. La brutalidad empleada en Miami ocurría cuando miembros del Congreso consideraban necesario realizar audiencias sobre un boletín del FBI, enviado a 17 000 agencias policiacas locales y estaduales, que urgía a las autoridades a reportarles cualquier «conducta sospechosa durante las protestas antibélicas». Esa ordenanza era considerada por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) como un retorno a los abusos de espionaje realizados por el FBI durante las décadas de los 60 y los 70, cuando en Estados Unidos se propagaba el disenso y el rechazo a la Guerra de Vietnam.

Da igual que fuese en 1970, en 2003 o 2006, la policía estadounidense ha usado y abusado siempre de la fuerza. Nada dice que esa conducta tendrá variación luego de la obligada e hipócrita disculpa del jefe Brooks a la dama de rojo.

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