Presidente Evo Morales acude a las masas frente a los intentos desestabilizadores

La refundación descansa en el pueblo boliviano. Concentración en defensa de la democracia tendrá lugar hoy

Autor:

Marina Menéndez Quintero

Evo recibió ayer los buenos augurios de sus hermanos de distintos países en Tiwanacu, durante el Encuentro Continental indígena del Abya Yala. Foto: AP Sin las masas no se puede nada. Contra ellas, tampoco. Eso explica la trascendencia de la concentración en defensa de la democracia convocada para hoy por el gobierno de Evo Morales, primer ejecutivo auténticamente popular que toma las riendas en Bolivia. El pueblo lo llevó por votación abrumadora al poder, y al pueblo toca defender su mandato, demostrando que sigue con él.

La movilización tiene lugar en un momento trascendental, cuando la gravedad que encierran las denuncias sobre un golpe de Estado en preparación está sustentada —haya intentona golpista o no—, por un escenario donde se aprecia el afán de entorpecer la ejecutoria del Movimiento al Socialismo liderado por Evo. No dejar al gobierno avanzar es una manera solapada de demoverlo.

No pocos, incluyendo al propio mandatario, han denunciado que fuerzas externas y la oligarquía nacional dañada por la nacionalización de los recursos naturales, por el mejor reparto de las tierras y la elaboración de una nueva carta magna, se agazapan detrás de los esfuerzos por detener esos propósitos.

Lo están haciendo desde distintos flancos: PODEMOS, el principal partido opositor, saboteando las labores de la Asamblea Constituyente con una reiterada abstención en las votaciones de su reglamento que no ha logrado, empero, mantenerla empantanada. Los llamados comités cívicos, detrás de los cuales también está la oposición política, exacerbando el separatismo, en tanto se ha intentado entorpecer la aplicación de las legislaciones contempladas en la nacionalización de los hidrocarburos, cuestionando a las autoridades y desestabilizando a ese importante ministerio.

Pero lo más artero es que se manipule a las propias capas humildes que serán beneficiadas con la refundación para que desgasten al único gobierno dispuesto, en verdad, a hacer valer sus derechos.

Protestas y bloqueos que enarbolan distintas demandas gremiales agitan estos días el acontecer, en una nación enrolada en tantos propósitos que pareciera imposible atender a todos a un tiempo. No pocos estiman que las corrientes soliviantadoras están detrás, intentando torcer contra el proceso a quienes son, por el contrario, su principal sostén.

Pocos ejecutivos han hecho tanto en tan poco tiempo. Apenas siete meses y los principales reclamos de la población que expulsó a un presidente (Gonzalo Sánchez de Lozada) y obligó a otro a la dimisión (Carlos Mesa), ya están en marcha: nacionalización de los hidrocarburos y Constituyente eran sus principales demandas.

Alfabetización y nuevas pautas para hacer más completa y mejor la educación pública; atención al mayoritario sector campesino con el otorgamiento de tierras y créditos; rebaja en los exagerados sueldos de los altos funcionarios públicos; voz y voto a los movimientos sociales mediante la creación de una cartera encargada de escuchar su opinión, son otras medidas, sin contar las piedras angulares, sobre las cuales debe erigirse la otra Bolivia: nueva carta magna y recursos naturales en poder del Estado y del pueblo.

Por eso, más allá de las urgencias de los sectores tanto tiempo postergados que quieren cambios a mayor velocidad, es necesaria a la Bolivia pobre, unirse alrededor de Evo.

Sería el mejor mensaje a quienes, con golpe o sin él, apuestan a la desestabilización.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.