Publican en EE.UU. libro sobre los errores de la invasión a Iraq

La obra Estado de negación, del periodista estadounidense Bob Woodward, asegura que a pesar de saber que la situación en Iraq está cada vez peor, Bush no desistirá aunque solo tenga el apoyo de su esposa y su perro

Autor:

Yailé Balloqui Bonzón

«No nos iremos de Iraq ni aunque Laura y Barney sean los únicos que me apoyen».

La frase es de Bush. Laura es su esposa y Barney su perro, un terrier que al parecer tiene más poder, autoridad y hasta «cerebro» que su amo. Cualquier ser humano de coeficiente de inteligencia normal vería una broma en la «célebre» frase. Pero no.

Resulta que Bush ha puesto a su esposa al mismo nivel que al perro, o viceversa. Laura no se ha quejado. El terrier tampoco. Por ese lado no va a tener complicaciones.

La frase aparece en el libro State of Denial (Estado de negación), que acaba de aparecer en EE.UU. y en el que se analizan los errores de esa invasión de la que Bush no desistirá aunque solo se quede con el apoyo de su mujer y su mascota.

Lo cierto es que el hijito de papá sigue encaramado en no irse de Iraq a pesar de saber muy bien que la situación está cada vez peor. La insurgencia no da su brazo a torcer, se acumulan hasta 900 ataques por semana, lo que equivale más o menos a uno cada 15 minutos, según ha señalado en una entrevista, Bob Woodward, periodista estadounidense y autor del libro de marras.

El Pentágono admite 2 750 de sus militares muertos y cerca de 50 000 civiles iraquíes, aunque la contabilidad de estos últimos no le interesa mucho a Bush, por eso para otras fuentes la cuenta es mayor.

Que la guerra no cesa lo pudo constatar en carne propia hace unos días la propia secretaria de Estado, la «señorita» Rice, cuando hizo una visita sorpresa-relámpago a Bagdad y su avión tuvo que sobrevolar el aeropuerto cerca de dos horas «gracias» a los cohetes de la insurgencia.

Lo cierto es que la violencia en ese país está llegando a límites insospechados por Bush y por Barney, quien pensándolo bien es el que más confianza me produce, contando también a la esposa.

Ojalá y un día de estos, mientras el matrimonio disfruta de unas de sus tantas «merecidas» vacaciones en su rancho de Texas, Barney tenga un momento de lucidez y aconseje a su amo retirarse de Iraq. Después de todo, en aquel país también pueden haber muerto muchos perros.

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