Los cubanos cuentan con nuestro apoyo

Luego del abrumador respaldo a Cuba en la ONU, el testimonio del empresario chino, Li Jigang ayuda a comprender la apuesta de ese país asiático por continuar diversificando sus ofertas para el mercado cubano

Autor:

Juventud Rebelde

Cuba es para CAMCO su mercado más importante, expresa sin ambages Li Jigang. Foto: Nyliam Vánquez García «Yo creo que los chinos somos valientes. Existe un bloqueo, pero las empresas no piensan en él, porque hay una amistad entre los pueblos».

Las palabras de Li Jigang, Director del Departamento de Exportación de CAMCO revelan no solo la actitud de la empresa que representa, sino también su opinión como comerciante.

«Indiscutiblemente ese bloqueo ha afectado mucho la vida del pueblo cubano. No solamente la industria, sino lo cotidiano», dice mientras recuerda que hasta los mismos comerciantes estadounidenses están en contra de esa política en la que han insistido las sucesivas administraciones yanquis.

Li habla español «cubano» e incluso en nuestra tierra lo bautizaron Andrés, como corresponde a quien pasó siete años viviendo en La Habana para implementar los negocios de CAMCO. Confiesa que para ellos, las más importantes afectaciones de la política genocida de EE.UU. están en las transacciones monetarias, por la imposibilidad de usar el dólar.

«Tenemos que cambiar los dólares a euros o a libras esterlinas para luego cambiar a dólares y finalmente a yuanes. Con estas operaciones financieras nuestra empresa sufre pérdidas», argumenta Li.

«Sabemos que existe un bloqueo de EE.UU., pero ese bloqueo no puede impedir el intercambio comercial entre dos países, y aunque somos comerciantes y no diplomáticos, pienso que un país no puede impedirle los intercambios comerciales a otro. Va contra la historia», afirma seguro. «El bloqueo no es todopoderoso».

UN PRODUCTO ADECUADO

La Corporación Nacional para la Importación y Exportación de Maquinarias Agrícolas (CAMCO) fue la primera empresa china que se registró ante la Cámara de Comercio de Cuba. Pionera en hacer la consignación y en registrar sus marcas, incluida la del bombillo ahorrador y la olla arrocera Liya, esta empresa tiene relaciones económicas y comerciales con Cuba desde el año 1982, y se ha mantenido como uno de nuestros principales socios comerciales en el país asiático.

El comerciante chino asegura que no puede evitar el orgullo cuando comprueba cómo ha avanzado su empresa en el camino de ofrecer un producto adecuado a las necesidades del mercado cubano. Se precia de conocer el terreno, que según su opinión tiene muchas potencialidades.

Mi empresa tiene una estrategia para el mercado cubano que no contempla la apuesta de un día, sino a largo plazo. Se trata de un producto adecuado por el balance entre calidad y precio», explica.

«Cada día se usan en Cuba más productos chinos que de otros países. Es un proceso que resulta del conocimiento de ambas partes. Me emociono cuando escucho que colocan un nuevo transformador chino en una cuadra cubana. Los técnicos cubanos dicen que son muy buenos.

«Nosotros trabajamos con materia prima de alta calidad y creo que en este tiempo se ha cumplido en parte el objetivo de la empresa que es demostrar la calidad del producto. Incluso, marcas internacionalmente conocidas trabajan con nuestros mismos materiales».

Después de diez años en la Isla, el joven chino asegura que están muy contentos, no solo por las ganancias, sino por la contribución —que aún le parece mínima— a la vida del cubano.

Cuba es para CAMCO su mercado más importante y Li lo expresa sin ambages. Reconoce que todavía hay muchos sectores en los se puede trabajar. «Cada día la relación comercial entre China y Cuba debe estrecharse más. Estamos negociando muchos proyectos y a través de Cuba es posible conocer otros mercados».

A Li le quedan cosas por decir: «Todos los compañeros que hemos trabajado en Cuba la sentimos como nuestra propia casa. Mis amigos me dicen que ya yo soy un cubano. Tengo muy buenos recuerdos de Cuba y un cariño especial por su gente».

En tono de confesión, el joven empresario asegura que los cubanos le enseñaron mucho, porque él era muy tímido. «Yo no hablaba mucho. Pasé toda mi juventud allá, llegué a Cuba en mayo del 1997 y regresé a cumplir responsabilidades en la casa matriz de CAMCO en septiembre de 2003. De verdad, no me siento como un extranjero en La Habana.

«Yo siempre le recuerdo a mis compañeros en Cuba la frase de ese cartel ubicado en la rotonda de 5ta. Avenida que recuerda que andamos por el camino correcto: “Vamos bien”. Los cubanos no están solos, sino que cuentan con nuestro apoyo».

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