Video revela método racista alemán para entrenar soldados

Ministros de Justica de la Unión Europea ratificarán este viernes acuerdo para condenar con prisión a quien incite a la violencia discriminatoria

Autor:

Luis Luque Álvarez

Entrada a la base de Rendsburg, en el norte de Alemania. Foto: AP  UN despacho de prensa de finales de los 80, refería que en Alemania Federal cierto «genio» había creado un juego informático, de esos de disparos y explosiones contra víctimas más o menos tontas, y lo había titulado «Matar al turco». Consistía en una situación en la que el usuario debía afinar la puntería para despedazar a cuantos aparecieran con un turbante en la pantalla.

Los inmigrantes turcos llegaron al país germano a partir de 1959, para aliviar la falta de mano de obra en un país que se reconstruía tras la guerra. Hacia allá se fueron, no a vacacionar, sino a derramar su sudor en la reedificación de las industrias que harían de Alemania una potencia económica. Hoy, casi dos millones de ciudadanos de origen turco viven en ese país.

Gran contrasentido entonces la broma racista de «matar al turco». Y hoy, menudas lecciones de civismo las que da cierto oficial alemán a sus soldados: «Matar al negro».

Ocurrió en julio de 2006, y acaba de revelarlo un video de la televisión pública alemana. En un bosque de Rendsburg, en el norte del país, un instructor de tiro le dice a un soldado: «Estás en el Bronx. Una camioneta negra se detiene ante ti. Tres afroamericanos se bajan de ella e insultan a tu madre de la peor de las maneras... ¡Haz algo!».

El subordinado, urgido por la situación de «crisis» en que se imagina estar, comienza a disparar y a vociferar «¡hijos de p...!», la ofensa que el superior le ha sugerido.

Muchos televidentes deben haberse cruzado miradas de disgusto. No es lo primero que levanta ronchas en los últimos tiempos. Por estos días, la cabeza de Günther Oettinger, primer ministro de Baden Württenberg (sudoeste), está en picota por haber alabado a un juez nazi que mandó al patíbulo a varios descontentos con el Führer.

Además, el pasado año se publicaron fotos de soldados alemanes en Afganistán, posando junto a esqueletos y besando sus cráneos; e imágenes de un vehículo de la Bundeswehr (el ejército) estampado con símbolos de las SS.

Y ahora esto: «¡Mata al negro!». ¿Acaso no dispone el moderno ejército alemán de incentivos más apropiados para mejorar la puntería?

Tiempo atrás, un comentarista deportivo criticaba la expresión «Panzer alemanes», empleada por ciertos colegas suyos para describir los movimientos del equipo teutón en la cancha de fútbol. Pero sucede que los mencionados Panzer eran los tanques de las fuerzas hitlerianas, y cualquier comparación entre los deportistas y los vehículos que sirvieron para las «guerras relámpago» de expansión nazi, no podía sonar menos que ofensiva.

Tan luctuoso pasado no es algo como para tomar a la ligera en el país europeo. Incluso, la actual presidencia alemana de la Unión

Europea impulsó la idea de que, en cualquier país del bloque, se considere delito y se castigue a cualquier individuo que niegue que el Holocausto judío ocurrió.

Precisamente, los ministros de Justicia comunitarios se reunirán este viernes para ratificar un acuerdo sobre el tema, y establecer penas de entre uno y tres años de prisión para quien incite «a la violencia o al odio hacia un grupo de personas o a un miembro de un determinado grupo, definido por referencia a la raza, color, religión, ascendencia, origen nacional o étnico».

¡Pues qué bien! Espero que un instructor de tiro y su aprendiz estrenen la ley. Sea negro, judío o turco el que esté en la diana, será un ser humano; y algunos en Europa —Alemania incluida— deben acabar de entenderlo.

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