Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Dos razas, dos sistemas de justicia en Louisiana

Un escalofriante caso ocurrido en ese Estado muestra que el racismo está muy lejos de ser enterrado en las comunidades de Estados Unidos

Autor:

Amy Goodman

La semana pasada, la NAACP (Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color) celebró en Detroit un funeral simbólico de la palabra «N» («Nigger», un término despectivo para afrodescendientes). Pero un escalofriante caso ocurrido en Louisiana nos muestra lo lejos que estamos de haber enterrado el racismo. Esta historia comienza en la pequeña ciudad de Jena, situada en el corazón del estado de Louisiana. En septiembre pasado, un estudiante negro de secundaria pidió permiso en la escuela  para sentarse bajo un árbol amplio y frondoso del campo de deportes para resguardarse del calor. Hasta ese momento, solamente estudiantes blancos se sentaban allí.

A la mañana siguiente había tres horcas colgadas del árbol. Los estudiantes negros respondieron en masa. Justin Purvis, el chico que fue a sentarse bajo el árbol en primer lugar, le dijo a la cineasta Jacquie Soohen: «Algunos [otros estudiantes de color] dijeron, “¿Todos quieren sentarse bajo el árbol?” Otros dijimos, “Sí”. Entonces ellos dijeron, “Si ustedes van, yo voy. Si tú vas, yo iré también”. Una persona fue, después otra, en fin todos fueron».

Entonces apareció la policía con el fiscal del distrito. La profesora suplente Michelle Rogers lo recuerda: «El fiscal del distrito, Reed Walters, comenzó diciendo a los chicos “Puedo terminar con sus vidas de un plumazo”».

Unos meses después, es exactamente lo que el fiscal del distrito intenta hacer.

Jena, una comunidad de 4 000 habitantes, tiene alrededor de un 85 por ciento de población blanca. Mientras la comunidad negra se reunía en una iglesia para responder al asunto, otros no llegaron a ver el significado del incidente. Soohen entrevistó a la bibliotecaria de Jena, Barbara Murphy, que declaró: «¿Las horcas? Ni siquiera entiendo por qué estaban puestas ahí, no sé qué se supone que significaban. Se hacen bromas constantemente, de uno u otro tipo. Y simplemente no me pareció racista». Las tensiones fueron en aumento.

Robert Bailey, un estudiante negro, fue golpeado en una fiesta de chicos blancos. Unas pocas noches después, Robert y otros dos jóvenes fueron amenazados en una tienda 24 horas por un hombre blanco que llevaba una escopeta recortada. Forcejearon para zafarse del arma y huyeron. La madre de Robert, Caseptla Bailey, dijo: «Sé que temieron por sus vidas. Temieron sobre todo que este hombre les fuera a disparar, ya sabes, por la espalda, cuando huían del lugar».

Al día siguiente, el 4 de diciembre de 2006, se desató una pelea en la escuela. Un estudiante blanco resultó herido, fue llevado al hospital y luego dado de alta. Robert Bailey y otros cinco estudiantes negros fueron acusados... de intento de asesinato en segundo grado. Cada uno podría enfrentarse a cien años de prisión. La comunidad negra estaba conmocionada.

El periodista independiente Jordan Flaherty fue el primero en difundir la historia a nivel nacional. Jordan explicó: «Estoy seguro de que fue una pelea seria, y estoy seguro de que merecía que el sistema escolar aplicara disciplina severa, pero él [el estudiante blanco] salió del hospital el mismo día. Estaba sonriendo. Estaba con sus amigos... Fue un problema escolar grave que llegó como desenlace de otra larga serie de eventos... En cuanto aparecieron involucrados estudiantes negros, en ese momento fue cuando la ley actuó».

La comunidad afroestadounidense comenzó a llamarles «Los Seis de Jena». El primero en ser juzgado fue Mychal Bell, de 17 años de edad y prometedor jugador de fútbol americano que esperaba conseguir una beca universitaria. Se le ofreció a Bell un acuerdo de aceptación de culpabilidad, pero lo rechazó. Su padre, Marcus Jones, salió unos minutos de su trabajo para hablar conmigo: «Aquí en el distrito de LaSalle, siempre que se le ofrece a un hombre de color un acuerdo de aceptación de culpabilidad, ese hombre es inocente. Aquí en el Sur eso es un claro indicativo».

Justo antes del juicio, los cargos de intento de asesinato en segundo grado se rebajaron a asalto con agravantes, que según la ley de Louisiana implica el uso de un arma peligrosa. ¿El arma? Zapatillas deportivas tipo tenis.

Mychal Bell fue condenado por un jurado compuesto exclusivamente por gente blanca. El abogado defensor asignado por el tribunal no llamó a ningún testigo. Bell será sentenciado el 31 de julio; podría ser sentenciado a 22 años de prisión. Los otros cinco adolescentes, varios de los cuales fueron encarcelados durante meses, sin posibilidad de salir bajo fianza, aún se enfrentan a acusaciones de intento de asesinato en segundo grado y a cien años de prisión cada uno.

Flaherty, que creció en Nueva Orleans, resume el caso de Los Seis de Jena: «No creo que haya nadie que dude que si hubiera una pelea entre estudiantes negros o una pelea en la que estudiantes blancos golpearan a un estudiante negro, jamás ocurriría algo así. Es totalmente un asunto de raza. Se trata de dos sistemas de justicia».

La gobernadora de Louisiana, Kathleen Blanco, obtuvo fama en todo el país durante el huracán Katrina. Hay otro huracán que devasta las vidas de sus electores: el racismo. Las familias de Los Seis de Jena le han pedido que intervenga. El fiscal del distrito Walters afirma que tiene el poder de arruinar las vidas de los chicos de un plumazo. Pero la pluma de la gobernadora Blanco es más poderosa. Debería alzarla ahora para hacer justicia con Los Seis de Jena.

* Amy Goodman es la presentadora y productora ejecutiva de Democracy Now!, noticias diarias de televisión y radio transmitidas en 500 estaciones en Norteamérica y el mundo.

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