Amplio respaldo de los ecuatorianos a los cambios del presidente Correa

En la elección de los candidatos a la Asamblea Constituyente, un porcentaje altísimo de los votos favoreció a representantes de Alianza País

Autor:

Marina Menéndez Quintero

El pueblo ratificó su apoyo a los cambios. Foto: AP La mayoritaria votación recibida por los candidatos de Alianza País para integrar la Asamblea Constituyente allana el camino hacia la nueva Carta Magna en Ecuador y —lo más importante—, reitera la voluntad de cambio de una nación que sigue madurando políticamente.

No solo destacan el orden y la limpieza de una votación técnicamente difícil, con boletas donde aparecían más de 3 000 aspirantes distribuidos en casi una treintena de casillas, y a pesar de lo cual apenas hubo que anular menos del diez por ciento de las papeletas. Lo verdaderamente relevante es la consistencia de ese voto, que en un porcentaje altísimo dio su favor a los candidatos del partido en el gobierno, con lo cual ratificó su respaldo no solo a Rafael Correa, sino a las transformaciones que ha anunciado. El del domingo fue un voto que expresa la unidad del pueblo, como valoró este lunes, con orgullo justificado, el joven mandatario.

Según los conteos preliminares y a tenor con las distintas firmas encuestadoras, Alianza País dispondrá de entre 65 y hasta 80 curules de los 130 con que contará la Asamblea encargada de redactar la nueva Carta Magna: una mayoría que deberá ser suficiente para frustrar cualquier postura obstruccionista de partidos como Renovación Institucional (el PRIAN de Álvaro Noboa), o Sociedad Patriótica, de Lucio Gutiérrez, los únicos en la oposición que obtuvieron votos como para aspirar a algunos asientos.

Pero ello no quiere decir que el de la Constituyente será un camino adornado con flores. Todavía hay retos.

Quienes quieran mantener viva la partidocracia y el viejo modo de hacer, seguro buscarán asidero en la suspensión del corrupto Congreso, una medida que casi todo el mundo espera una vez que la Constituyente preste juramento, dentro de un mes, en Montecristi, localidad de la provincia de Manabí, donde tendrá su sede para homenajear a Eloy Alfaro, prócer de la independencia de Ecuador.

En todo caso, la jornada electoral del domingo ha demostrado que quienes se opongan a las transformaciones, estarán despreciando la voluntad del pueblo.

Se trata de la tercera ocasión en que el electorado manifiesta su respaldo a Correa y la Patria Altiva y Soberana que preconiza. Primero fue en las presidenciales de enero, que lo llevaron de la academia al Palacio de Carondelet; luego, en aquella difícil contienda para dar paso al referendo de abril, entorpecido, precisamente, por los legisladores.

Ahora, puede decirse que están echadas las bases necesarias para dotar al proceso ecuatoriano del andamiaje institucional sobre el que se erigirá.

En sus primeras declaraciones a la prensa, Correa dijo que una de las prioridades de la Asamblea será acabar con «las barbaridades que existen en la economía» y desmontar el modelo imperante, para beneficiar «a los sectores desposeídos».

Transparencia en las finanzas, limpieza de las instituciones públicas, cese del escarnio transnacional, soberanía, son algunos de los derroteros anunciados por un mandatario que aspira a encaminar a su país hacia el llamado Socialismo del Siglo XXI, empleando sus propias recetas. Ahora puede empezar a andar. Las mayorías ecuatorianas le han dado el sí.

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