Manifestaciones en Paquistán tras asesinato de Benazir Bhutto

Repudio mundial al atentado terrorista que costó la vida a otros 20 paquistaníes. Al menos 15 muertos en demostraciones posteriores

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Juventud Rebelde

Benazir Bhutto saluda a sus partidarios en Rawalpindi; poco después fue asesinada. Foto: AP ISLAMABAD.— El asesinato este jueves de la ex primera ministra Benazir Bhutto, víctima con otras 20 personas de un atentado terrorista suicida en la ciudad de Rawalpindi, tras concluir un mitin electoral del Partido Popular de Paquistán, ha levantado una ola de consternación y rechazo en todo el mundo.

El hecho ha complicado el panorama político de ese país, de cara a las elecciones del 8 de enero, para las que la líder opositora encabezaba la lista de su partido.

Seguidores de Benazir Bhutto cargan su ataúd en el hospital de Rawalpindi. Foto: AP Mientras el cadáver de Benazir era llevado hasta la ciudad de Sukkur, antes del entierro que se celebrará este viernes en Larkana, ciudad donde nació hace 54 años, comentarios de prensa señalaban que su muerte conduce al país a una de las peores crisis desde el surgimiento independiente de esta nación en 1947, y no pocos analistas consideran que aumenta la posibilidad de disturbios.

El presidente Pervez Musharraf condenó el asesinato, señalando que «esta brutalidad es la obra de esos terroristas a los que estamos combatiendo», y prometió que no descansará hasta eliminarlos, dijo AFP.

«Es una gran tragedia para la nación que no puede explicarse con palabras, estoy profundamente apenado y lo condeno enérgicamente», explicó Musharraf, al decretar tres días de luto nacional y hacer un llamado a la nación para que «permanezca tranquila y demuestre paciencia y tolerancia».

Sin embargo, en Lahore, Karachi, Jacobabad y Peshawar comenzaron disturbios por parte de seguidores de Bhutto. Según CNN «Paquistán estaba al borde del caos» tras el crimen que hace «tambalear a un país entero». Notimex informó que las fuerzas armadas habían sido puestas en máxima alerta, y citando a medios de comunicación paquistaníes, reportó que al menos 15 personas han muerto durante esas manifestaciones, que fueron multitudinarias en Sindh, provincia natal de Benazir.

Las rutas de acceso terrestres a ese lugar se encuentran bloqueadas, luego de que los ferrocarriles suspendieron el servicio.

La agencia EFE, por su parte, reportaba que el ex primer ministro paquistaní Nawaz Sharif —derrocado hace ocho años por un golpe de Estado encabezado por Musharraf—, anunció durante una rueda de prensa en Rawalpindi que su partido, la Liga Musulmana de Paquistán, boicoteará las elecciones legislativas de enero, llamó a una huelga general, y reclamó —«para salvar a Paquistán»— la dimisión del presidente Musharraf, a quien acusó de haber diseñado un «plan» para acabar con la vida de Benazir.

La ex Primer Ministra abandonaba el Parque Liaqat de Rawalpindi, cuando fue tiroteada por su atacante, quien inmediatamente hizo estallar la carga explosiva que portaba y causó la muerte de otras 20 personas, según el inspector general de la policía de Paquistán, Syed Marwat Shah.

Según Reuters, en octubre pasado, poco después de escapar a un ataque suicida a su regreso a Paquistán después de ocho años en el exilio, la líder opositora dijo: «Tenemos que modificar nuestra campaña en cierto grado debido a los atentados suicidas. Continuaremos reuniéndonos con el público. No seremos disuadidos».

Hasta el momento, el atentado no fue reivindicado, pero recientemente Bhutto había acusado a los servicios secretos de Paquistán de intentar asesinarla y aseguró que había recibido amenazas de muerte de grupos islámicos, incluida la red terrorista Al Qaeda, añadió la agencia británica.

Hace poco más de un mes el gobierno paquistaní impuso el estado de emergencia, que días después levantó, bajo el argumento de que debía combatir el terrorismo. Las presiones internas y foráneas para que propiciara un clima favorable a las elecciones, llevaron a que Musharraf renunciara a su cargo al frente del ejército.

El primer ministro interino, Mohammedmian Soomro, consideró el asesinato de Benazir como un «acto cobarde e inhumano de terrorismo» que será investigado hasta el fondo, y aseguró que el gobierno empleará todos los medios para desenterrar esta conspiración contra el país, acotó AFP.

Condena mundial

Desde el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien dijo que la muerte de Bhutto era un asalto a la estabilidad paquistaní, y el Consejo de Seguridad del organismo internacional convocado de urgencia, la condena mundial ha sido casi unánime.

La administración Bush —que ha enviado unos 10 000 millones de dólares de ayuda militar a Paquistán desde 2001, para luchar contra Al Qaeda y los talibanes de la vecina Afganistán— consideró que los responsables del asesinato de la ex Primera Ministra paquistaní utilizan los mismos métodos de la red Al-Qaeda, pero juzgó prematuro identificar culpables.

La agencia alemana DPA comentó que la muerte de la política ha agudizado de modo dramático la situación en esa potencia nuclear centroasiática, e hizo referencia a que se habla de un «vacío de seguridad».

El presidente ruso, Vladimir Putin, en un mensaje de condolencia a la familia Bhutto, consideró que «el atentado es un desafío lanzado por los terroristas no solo a Paquistán, sino a toda la comunidad internacional», dijo EFE.

El atentado fue condenado por prácticamente todos los países de América Latina y de Europa, también repercutió en la región del Medio Oriente, Asia, el Pacífico, y entre las naciones africanas.

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