Víctimas del tráfico humano más de 2,5 millones de personas al año

Autor:

Yailé Balloqui Bonzón

Los enormes dividendos de esta práctica, controlada por mafias, la sitúan en el tercer puesto dentro del escalafón mundial del crimen

Eva y Fabiola tienen la misma edad: 26 años. Y aunque nacieron en lugares distantes de este planeta —Rusia y Brasil—, sus vidas han seguido caminos paralelos hasta acabar forzadas a ejercer la prostitución en España.

Jóvenes y vulnerables, dejaron sus países con la ilusión de un trabajo y una vida mejor, pero no obtuvieron más que la posibilidad de vivir engañadas, amenazadas y encerradas en prostíbulos por algún tiempo.

Se convirtieron en mujeres sin identidad, víctimas de la trata internacional de seres humanos; una forma de esclavitud moderna que involucra a todas las naciones que clasifican como países de origen, tránsito o destino de las víctimas.

Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dadas a conocer durante las sesiones del primer foro internacional sobre el tema, que sesionó la pasada semana en Viena, Austria, más de 2,5 millones de personas al año —43 por ciento de ellas mujeres— son víctimas del tráfico humano en el mundo, negocio que mueve unos 10 000 millones de dólares al año.

Y es que la pobreza, la falta de oportunidades y de justicia social, constituyen factores que empujan a las personas a buscar un «futuro mejor», a pesar de los peligros que conlleva, y les hacen extremadamente vulnerables al comercio de seres humanos.

Los enormes dividendos que genera esta práctica, controlada por mafias a nivel global, la sitúan en el tercer puesto dentro del escalafón mundial del crimen, justo después del tráfico de drogas y armas.

El drama se incrementa por lo que algunos expertos presentes en la cita europea decidieron llamar «benigna negligencia» de muchas naciones, por la falta de voluntad política para su enfrentamiento, lo que junto a la ignorancia de las víctimas sobre sus propios derechos, la estructura sociocultural y las guerras, constituyen factores que contribuyen a la propagación de este mal.

Contrario al tráfico de drogas, no existen bases de datos sobre los diferentes aspectos del tráfico humano, mientras que en la mayoría de los países que sirven de receptores de estas víctimas, aún no existe legislación alguna que la condene.

De acuerdo con datos de Naciones Unidas, la edad de la mayoría de las víctimas de este delito oscila entre 18 y 24 años, aunque se calcula que al menos 1,2 millones de niños al año caen en manos de redes organizadas que les someten tanto a violencia física como sexual, o a trabajos esclavos.

Durante el foro internacional sobre tráfico humano, el italiano Antonio Maria Costa, director ejecutivo de la Oficina de la ONU sobre Drogas y Delitos (UNDOC), apuntó que este primer encuentro es el comienzo de un proceso que necesita medidas prácticas para prevenir este comercio ilícito, entre las cuales recomendó la certificación por los empresarios de que eliminarán las mercancías producidas por esclavos.

También sugirió nuevas tecnologías para monitorear las rutas del tráfico humano, impedir los pagos de transacciones que amparan ese negocio ilegal e imponer códigos de conducta que reduzcan el turismo sexual.

En 2005 se hizo efectivo un protocolo antitráfico, de la ONU, con el que se creó un marco de trabajo para una campaña y 110 naciones lo han firmado, pero muchas otras son lentas o reticentes a promulgar una legislación legislación nacional contra ese delito. Según Costas, aún faltan jugadores importantes en la lista de ratificación.

Estas víctimas conforman la fórmula perfecta para un negocio redondo: seres humanos que no importan a nadie y que dan mucho dinero a muy bajo riesgo. La era moderna está dando un vuelco. Regresamos a la sociedad esclavista y surgen estos «esclavos de la modernidad» con sus derechos humanos básicos, su dignidad e integridad violados. Hace falta despertar y liderar cruzadas de lucha contra la trata de personas. Ya es hora.

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