En busca de un genuino modelo de integración

Movimientos sociales reunidos en La Habana, demandan iniciativas de colaboración y estrategias para continuar la batalla contra las prácticas de libre comercio que el imperialismo potencia en Latinoamérica

Autor:

Yailé Balloqui Bonzón

Alternativas para la total y definitiva integración de los pueblos de América Latina, que van desde la solidificación del Consejo de Movimientos Sociales de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) hasta la articulación y puesta en práctica de organizaciones como la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), fueron propuestas que emergieron de los debates de la última jornada del VII Encuentro Hemisférico de lucha contra los TLC, encaminadas hacia la búsqueda de un modelo genuinamente regional que se oponga a los proyectos neoliberales que se pretenden imponer en Latinoamérica.

Una pregunta estuvo presente: ¿qué nuevo tipo de integración necesitamos?, porque los instrumentos económicos y políticos como el ya derrotado Acuerdo del Libre Comercio para las Américas (ALCA) y los TLC, solo proponen a los gobiernos que se reverencian ante los mandatos de Estados Unidos, modelos de integración muy cuestionables, si tenemos en cuenta que, lejos de unificar, han marginado a la región.

Son mecanismos políticos y económicos que someten las economías del continente en función del triunfo de un modelo neoliberal, cuya esencia estuvo en la propia colonización europea, basada en la explotación de nuestros recursos naturales, el genocidio y el trabajo de sus pueblos, y que ahora solo cambia por el hecho de que tenemos el imperio frente a nuestras narices.

Es precisamente este modelo de «integración» que por siglos nos han tratado de imponer el que propició el nacimiento de movimientos sociales de liberación que se mantienen vigentes, según reflexionó Juan González, de la Central de Trabajadores de Argentina.

Por eso, desde su nacimiento, la esencia de la identidad latinoamericana es la esencia de la lucha por la liberación, dijo. Cuando hablamos de alternativas no debemos referirnos a la búsqueda de caminos contrarios a los que nos han impuesto, sino al rescate de nuestro proyecto histórico que nos fue arrebatado, comentó el dirigente argentino.

Recursos tan unificadores como el de UNASUR podrían ser una alternativa creíble para avanzar en los proyectos integracionistas. Esta novedosa propuesta además de buscar el avance económico, busca hacer énfasis en las cuestiones políticas y sociales como la reducción de la pobreza y de las asimetrías en la región.

Pero, según declaró a JR Graciela Rodríguez, de Brasil, su puesta en marcha ha encontrado numerosas trabas vinculadas fundamentalmente a la realidad de los propios países. Algunas naciones avanzan hacia un proceso de profundización del modelo neoliberal y otros, en mayor o menor medida, están en una perspectiva que pudiéramos llamar contra-hegemónica a ese sistema globalizador.

Joel Suárez, investigador del Centro Martin Lutter King, de Cuba, abogó por la adhesión al Consejo de Movimientos Sociales del ALBA, el cual, dijo, asume y fortalece la participación de los proyectos e iniciativas de esa Alternativa e incluso propone programas de colaboración con aquellos países cuyos gobiernos no son miembros del ALBA.

Ante la realidad que presenta el continente, marginado de la mayoría de los derechos humanos, y agravada la situación por las políticas de privatización, Cuba ha propuesto y lleva a cabo programas de cooperación que, especialmente en materia de colaboración médica, lidera en varios países del mundo. Sobre este tema versó la intervención especial de Yiliam Jiménez, viceministra cubana de Relaciones Exteriores, quien abrió la jornada matutina de este último día de sesiones del VII Encuentro Hemisférico de lucha contra los TLC.

Miles de cooperantes cubanos prestan hoy servicios en más de 150 países de América Latina, el Caribe, África y Asia en el marco de programas como la Operación Milagro y el Programa Integral de Salud, mientras que 31 000 jóvenes de 123 países cursan estudios en 74 universidades cubanas en contacto directo con nuestro pueblo, informó la vicecanciller al explicar la vocación de internacionalismo y solidaridad de la Isla.

El diálogo constructivo que reunió por tres días en La Habana a luchadores sociales de 31 países, permitió la reafirmación de estas iniciativas de colaboración y trazó estrategias para continuar la batalla contra las prácticas de libre comercio que el imperialismo potencia en Latinoamérica desde hace más de cuatro siglos.

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