Los cruceñistas, ¿líderes del separatismo?

Ha sido generosa la "ayuda" de los separatistas de Santa Cruz a quienes apoyan la realización en las prefecturas bolivianas de Pando y Beni de los ilegales referendos «autonómicos»

Autor:

Marina Menéndez Quintero

La riqueza de los separatistas de Santa Cruz hizo la campaña en Pando y Beni. Foto: ABI La presencia de miembros de la opositora y agresiva Unión Juvenil Cruceñista en Pando y Beni permite avizorar nuevos hechos violentos este domingo, cuando las prefecturas de ambos departamentos bolivianos se aprestan a llevar adelante sus respectivos e ilegales referendos «autonómicos».

Aunque la estancia de los desafiantes y soliviantadores cruceñistas en ambas localidades pretendería, supuestamente, «cuidar» de las urnas en la anticonstitucional consulta, lo cierto es que su llegada parece íntimamente vinculada con los conatos de violencia y las agresiones perpetradas ya contra pobladores de ambos sitios el jueves, en lo que bien puede ser el preludio de acciones de más saña. Sobre todo porque, nuevamente, las bases indígenas y campesinas agrupadas en diferentes organizaciones sociales y laborales, han declarado que optarán por la abstención que invalide el referendo, mientras otras anuncian el bloqueo de caminos para impedirlo.

Según ha denunciado la Agencia Bolivariana de Información, la «ayuda» de los cruceños ha sido generosa: banderas, camisetas, gorras, y otras parafernalias propagandísticas propias de esos torneos electorales han llegado desde Santa Cruz a Pando y Beni —por cierto, uno de los departamentos más pobres de Bolivia...

Los derroteros son los mismos que animaron la igualmente ilegal consulta del 4 de mayo en el rico y, por eso, poderoso departamento de Santa Cruz: fragmentar el país para poner en práctica el racista proyecto de «la nación Camba», según la cual los habitantes autóctonos y mayoritarios de Bolivia, los indígenas, no tienen derecho a nada.

Esos mezquinos sentimientos fueron los que animaron también las escenas increíblemente crueles de hace una semana en Sucre, la capital de Chuquisaca, donde el denominado Comité Interinstitucional, en contubernio otra vez con los cívicos, comandaron las humillantes acciones mediante las que se obligó a desfilar sin camisas, y con carteles contra Evo y la refundación, a sus seguidores.

Al protagonismo en este proyecto desestabilizador de los comités cívicos en los departamentos de la Media Luna —Santa Cruz, Pando, Beni y Tarija, que tendrá su referendo el 22— se suma ahora el partido derechista PODEMOS, único que se abstuvo del nuevo intento de diálogo abierto esta semana por la insistencia del gobierno.

Pero lo que está ocurriendo ahora podría dejarnos aquilatar mejor, también, cómo se perfila el liderazgo de este tradicional poder blanco y oligárquico, expresado ahora en una alegada autonomía que será fragmentación.

Para ello, nada puede ser tan elocuente como conocer la presencia en el «cierre de campaña» por el «sí» en Beni, del presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Branco Marinkovic, un rico hacendado y empresario de origen croata a quien se identifica como ideólogo y firme defensor de la Nación Camba y quien acompañó, como ángel guardián, al separatista prefecto del departamento.

Falta de conocimiento de la población acerca del Estatuto Autonómico que se vota, presiones para obligar a distintos sectores a ir a las urnas, la manipulación de los registros electorales en Beni y hasta la anotación en esas listas de miembros de la Unión Juvenil Cruceñista de Santa Cruz, se cuentan entre las anomalías de una consulta que, de cualquier forma, no tiene validez, y no solo porque su celebración no está autorizada por la Constitución: es que todo en ella ha sido organizado y concebido por los propios cabecillas del separatismo, en una descarada confabulación de poderes locales ligados a la oligarquía, y que por eso adversan la refundación.

Si la violencia no llega a peores, parece que solo queda esperar al referendo revocatorio convocado por el ejecutivo el 10 de agosto, cuando el presidente, su vice y los prefectos deberán poner sus cargos a disposición del pueblo: esperamos que, entonces, los Marinkovic y su cohorte tengan su merecido.

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