Acuerdan cancilleres de la Unión Europea revocar injustas sanciones contra Cuba

«Las sanciones a Cuba serán levantadas», dijo Ferrero-Waldner. Irlanda no propondrá «soluciones» respecto al NO al Tratado de Lisboa

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Juventud Rebelde

El edificio Justus Lipsius, sede de la Comisión Europea, en Bruselas. BRUSELAS, junio 19.— La Unión Europea acordó este jueves revocar sus sanciones contra Cuba, informó la comisaria de Relaciones Exteriores del bloque, Benita Ferrero-Waldner, citada por Reuters.

«Las sanciones a Cuba serán levantadas», dijo Ferrero-Waldner a periodistas después de que los ministros de Relaciones Exteriores del bloque de 27 países alcanzaron un acuerdo al respecto en Bruselas.

Las injustas medidas de la UE fueron impuestas en 2003 bajo el pretexto del arresto, por parte de Cuba, de 75 contrarrevolucionarios, pagados y avalados por el gobierno de EE.UU. para subvertir el orden político, económico y social de la Isla.

Las sanciones incluían, entre otros elementos, limitar las visitas gubernamentales, reducir la participación europea en los eventos culturales en Cuba, e invitar a los contrarrevolucionarios a las recepciones organizadas con motivo de las fiestas nacionales de los Estados miembros de la UE.

Además de la eliminación de las sanciones, la UE pretende reactivar el diálogo político con La Habana. Siguiendo la posición del actual gobierno de España (país que impulsó la aplicación de esas medidas durante el gobierno derechista de José María Aznar, fiel aliado de George W. Bush), la presidencia rotativa de la UE (a cargo de Eslovenia durante el primer semestre de 2008) había preparado un texto que proponía anular las sanciones y lanzar un diálogo político con el gobierno encabezado por el Presidente Raúl Castro Ruz.

Este documento, indicó AFP, logró el acuerdo político de los cancilleres de los 27 durante la apertura de la cumbre del Consejo Europeo, y ahora deberá ser aprobado de modo oficial, posiblemente la semana próxima en un Consejo de Ministros de Agricultura de la UE, en Luxemburgo.

A propuesta de la República Checa —uno de los gobiernos más plegados a los intereses de EE.UU. en el seno de la UE—, se introduce en el texto un «compromiso renovado» con la llamada Posición Común de 1996, impulsada por Aznar, y que ha devenido instrumento injerencista en los asuntos internos de Cuba.

Los 27 se comprometieron a examinar «los resultados del diálogo político y de derechos humanos» dentro de un año. «Lo que no se va a reevaluar es la implantación de las medidas, porque estas ya están levantadas definitivamente», aseguró el canciller español, Miguel Ángel Moratinos.

«Los ministros de Asuntos Exteriores de los 27 hemos decidido unánimemente levantar definitivamente las medidas de 2003 e iniciar una etapa de diálogo que no esté condicionado ni limitado por unas medidas que el gobierno español cree que nunca habían servido para gran cosa y habían sido incluso contraproducentes», dijo el titular de la diplomacia española.

Desde Washington, entretanto, la reacción fue de decepción. «No somos favorables a que la UE o cualquier otro anule las sanciones en este momento», declaró el portavoz del departamento de Estado, Tom Casey. «No apoyaremos la flexibilización de esas restricciones por parte de la UE o nadie más», añadió.

Por otra parte, en cuanto al tema del NO propinado por los irlandeses al Tratado de Reforma de la UE (Tratado de Lisboa) el 12 de junio, el gobierno de Irlanda dijo que, en la próxima cumbre del bloque en octubre, no tiene previsto presentar soluciones para poner fin a la crisis, reportó DPA.

«En octubre presentaremos un informe preliminar», dijo el ministro de Relaciones Exteriores irlandés, Michael Martin, presente en la cumbre de jefes de Estado y de gobierno de la UE en la capital belga. «Pero no creo que pongamos soluciones sobre la mesa», añadió.

En otro punto, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, instó al resto de los dirigentes europeos a limitar el Impuesto al Valor Agregado, debido a los crecientes precios del petróleo y la gasolina.

El canciller austríaco, Alfred Gusenbauer, apoyó al presidente francés Sarkozy, mientras que el primer ministro británico, Gordon Brown, dijo que la Unión Europea se debe adaptar a permanentes precios altos del petróleo.

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