Política de EE.UU. atenta contra el disfrute de los derechos humanos en Cuba

Así afirmó Miguel Barnet Lanza, Presidente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) al inaugurar la segunda edición del evento

Autor:

Jorge L. Rodríguez González

El mayor obstáculo para el pleno disfrute de los derechos humanos en Cuba es la política agresiva y obcecada de Estados Unidos durante los últimos cincuenta años, expresó Miguel Barnet Lanza, Presidente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) al inaugurar la segunda edición del Foro de la Sociedad Civil Cubana sobre los Derechos Humanos en la Isla.

La guerra que desde hace cincuenta años nos hace Estados Unidos, el imperio más poderoso del mundo, «enfila a la destrucción de las conquistas que en materia de derechos humanos exhibe la Revolución, al reducir la sociedad civil cubana y los defensores de los derechos humanos a los grupúsculos mercenarios financiados por la contrarrevolución», valoró el intelectual cubano en su discurso de apertura del foro que brindará elementos de juicios con vistas al Informe sobre Derechos Humanos que presentará Cuba en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, en febrero de 2009.

También destacó que nuestra Constitución reconoce expresamente los derechos a la alimentación, el trabajo, la seguridad social, la salud, la educación y la cultura, entre otros, que son asumidos como prioridad por el Estado y garantizado por programas asumidos de manera universal y gratuita para todos los ciudadanos.

Asimismo destacó la instrumentación de ejes de protección a distintos grupos poblacionales ante las transformaciones que se operaron en el país a partir de la crisis económica de los años noventa.

En este sentido ejemplificó el cuidado a los enfermos discapacitados, el apoyo institucional a personas necesitadas, al sector escolar, hospitalario, la atención materno-infantil, la prevención, protección y tratamiento y rehabilitación de todas las patologías, incluyendo programas priorizados de oncología, tuberculosis o VIH.

Según Barnet, la importancia concedida por el Estado a la educación y la salud ha permitido garantizar metas tan ambiciosas como una esperanza de vida de 77 años, similar a la de muchos de los países más desarrollados, la universalidad de la educación superior y la formación de profesionales altamente calificados para los más diversos campos del saber.

El también poeta y novelista mencionó, como otro de los logros de la revolución cultural emprendida desde 1959, el destaque de la nacionalidad cubana y el destierro para siempre del carácter elitista y discriminatorio de algunas manifestaciones artísticas, ofreciendo un total y pleno acceso a «la apreciación, el disfrute y el estudio de todas las manifestaciones del arte».

Barnet también destacó que el Estado no ha vacilado en asumir los altos costos que demanda la producción cultural, en tanto esta representa «el tesoro más preciado de la nación, lo que reafirma al pueblo, madura al hombre y cultiva el trabajo y la virtud».

Así, ejemplificó programas como las redes de academias, escuelas e instituciones científicas y artísticas, bibliotecas, editoriales, las Ferias del Libro en todo el país y los más de 30 000 instructores de arte formados; la multiplicación de los servicios de radio y televisión y de las nuevas tecnologías dentro y fuera del país —y que «traducen la magnitud que posee la cultura en Cuba como derecho elemental de todos los ciudadanos»—, con el objetivo de incrementar la participación y el protagonismo de la población en la vida cultural, alimentar la creación personal y comunitaria, preservar la memoria histórica y el patrimonio espiritual de la nación.

La principal conquista de los intelectuales ha sido la creación de un público culto en el que la educación y la cultura se convierten en actividades crecientes y generadoras de bienes de primera necesidad, dijo Barnet.

«La existencia de un lector, de un espectador, de un aficionado marca la diferencia en un mundo regido por el abandono y por el interés de mantener en la ignorancia y la marginalidad social a las grandes mayorías», valoró el presidente de la UNEAC, quien también destacó el derecho y la participación de los intelectuales en la vida política cubana «como ciudadanos que tienen la posibilidad de actuar en los procesos políticos y culturales» relacionados con «el destino de la nación».

En la inauguración del foro, convocado por las 15 organizaciones no gubernamentales cubanas que poseen estatus consultivo ante el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas (ECOSOC), también estuvieron presentes Felipe Pérez Roque, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba; José A. Díaz Duque, viceministro de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente; Ismael Clark Arxer, presidente de la Academia de Ciencias de Cuba; y Rubén Zardoya, rector de la Universidad de La Habana, entre otros.

La Federación de Mujeres Cubanas, la Asociación Nacional de Economistas de Cuba y la unión Nacional de Juristas son algunas de las ONG cubanas con estatus consultivo dentro de ECOSOC. En la relación también se incluyen varios centros de estudios del país.

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