Obama no desechará el escudo antimisiles

Autor:

Luis Luque Álvarez

El investigador austriaco Peter Stania ofrece a JR su criterio sobre ese proyecto bélico de Estados Unidos en Europa

Con el académico austriaco Peter Stania, director del Instituto Internacional por la Paz, de Viena, conversamos un año atrás sobre el proyecto de escudo antimisiles que cocina Washington en Europa. Se trata de diez cohetes interceptores ubicados en Polonia, y una estación de radar de alta tecnología en la República Checa, amparados en el cuentecito de que servirán para neutralizar supuestos ataques desde Irán o Corea del Norte, pero que en realidad buscan minar la capacidad defensiva nuclear de Rusia, al estar más cerca de sus fronteras.

Tras las elecciones en EE.UU. y la victoria del demócrata Barack Obama, cuyas prioridades son otras, no pocos curiosean con saber en qué quedará aquello. Y JR le pidió su opinión a un experto como Stania, aprovechando su presencia en Cuba durante la XV Conferencia Internacional de Estudios Europeos.

—¿Qué puede suceder respecto al escudo, ahora que Barack Obama asumirá la presidencia de EE. UU.?

—Diría que la euforia con el presidente electo puede estar bien, pero yo no tendría tantas expectativas en la política real de relaciones internacionales de EE.UU. Si tomamos el caso del llamado escudo antimisiles, este fue negociado con éxito por el gobierno de Bush, y Polonia y la República Checa lo han suscrito, incluso pese a las protestas de su propia población, que mayoritariamente rechaza ese programa.

«En reacción, Rusia amenazó con emplazar cohetes en Kaliningrado (territorio ruso al norte de Polonia), lo que significaba que esas armas estarían prácticamente en la frontera de la Unión Europea, y que habría una nueva carrera armamentista.

«La nueva administración norteamericana no va a apartarse mucho de la intención original. Lo que va a hacer es utilizar el proyecto como una baza, como algo que ya tienen a favor de ellos, y que pueden emplear para negociar, para exigir algo a cambio de que no se aplique.

«Por otro lado existe la intención, de muy larga data por parte rusa, de llegar a un convenio de seguridad común entre Rusia, la UE y EE.UU. Esa sería en todo caso la mejor solución, pues no cabe la postura de ubicar aquellos cohetes y el radar en Polonia y la República Checa respectivamente, sino un mecanismo que sea utilizado por todos, lo que de momento no ocurre, pues se trata solo de un asunto bilateral entre EE.UU. y los dos países citados».

—El convenio que usted menciona es el que se coordinaría en una cumbre de seguridad en 2009...

—Se está ventilando la idea. Si se puede realizar, es ya otra cosa. Sería esperanzador. Pero el entorpecimiento de esa iniciativa no vendrá tal vez de Rusia ni de EE.UU., sino de la propia UE, cuyos 27 países no se unen ni se pueden unir a medio plazo a una política de seguridad común. Hay intereses tan diferentes, y ahí están los de los países bálticos, Polonia y la República Checa... Son supuestamente «sus» intereses, porque algunos de ellos figuran como caballos de Troya de EE.UU.

—En su programa electoral, Obama anunció que prescindiría de los proyectos misilísticos que no protegieran efectivamente a EE.UU. ¿Se estaba refiriendo al escudo?

—Sí, indirectamente. Pero si de verdad ese escudo sirve militarmente a los intereses de EE.UU., dudo que lo descarte. No obstante, según mi opinión, a EE.UU. deberá interesarle cooperar en temas de seguridad, porque la historia de la humanidad ha evidenciado no solo lo costoso de la carrera armamentista, sino que a cualquier arma que se inventa, le sigue otra más poderosa. No tiene sentido continuar esa línea.

—Ya se dijo que Robert Gates, jefe del Pentágono en el gobierno de Bush, seguirá en su puesto. ¿Es un indicio de que no se desechará la idea del escudo antimisiles?

—Por supuesto. Sería además tonto que lo desechara, hablando en términos crudos, porque él tiene ahora un instrumento en la mano. Si él cree que es útil, lo conservará y lo utilizará para negociar. Sería ingenuo abandonar una posición ya adquirida, una vez que han obtenido un acuerdo con Polonia y la República Checa. Así lo veo.

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