Permite Tel Aviv paso de suministros a Gaza

El cerco israelí «es un castigo colectivo», asegura funcionaria de la ONU

Autor:

Juventud Rebelde

Un camión cisterna ingresa con combustible en la ciudad de Gaza. Foto: AP

TEL AVIV, diciembre 26.— Israel reabrió este viernes los pasos fronterizos con la Franja de Gaza para permitir el ingreso de 90 camiones de ayuda humanitaria, dada la situación de pobreza extrema y desnutrición existente en ese territorio debido al bloqueo económico israelí desde 2007.

Según Notimex, el convoy, que transporta alimentos, medicinas, combustible y otros productos de primera necesidad, comenzó a atravesar los cruces fronterizos de Karni, Nahal Oz y Karem Shalon, por los que transitan las ayudas.

Los cargamentos incluyen una donación de mercancías de la esposa del presidente de Egipto, Hosni Mubarak, así como al menos 400 000 litros de combustible y 200 toneladas de gas natural, agregó.

Parte de los suministros han sido enviados por Egipto, que realiza esfuerzos de mediación para que Israel y el Movimiento de Resistencia Islámica (HAMAS), que controla la Franja de Gaza desde junio de 2007, renueven la tregua que concluyó hace una semana.

El Ministerio de Defensa de Israel decidió abrir los pasos fronterizos con Gaza para «evitar» una crisis humanitaria y en respuesta a los numerosos llamados de la comunidad internacional, reportó el diario israelí Haaretz.

La apertura de los puestos fronterizos y los intentos de mediación egipcios se producen poco después de que el ejército israelí y HAMAS amenazaron en las últimas horas con una escalada bélica.

En una aparición en televisión, el saliente primer ministro israelí, Ehud Olmert, manifestó a HAMAS que no dudaría en usar la fuerza militar si prosigue el lanzamiento de cohetes caseros sobre el sur de Israel.

Según el diario español El País, tan extrema es la situación y tan sellados están los pasos fronterizos, que una semana atrás Naciones Unidas tuvo que dejar de distribuir alimentos a los 750 000 refugiados de Gaza que viven de la ayuda humanitaria, porque sus almacenes se quedaron sin harina.

«Estos días, la gente pasa literalmente hambre», asegura Sami Mshasha, portavoz del programa de Naciones Unidas para los refugiados (UNRWA) en Jerusalén. Además de dejar de repartir comida, su organización ha dejado de emplear a necesitados y de pagar subsidios a los 100 000 «pobres entre los pobres», porque los israelíes ya tampoco permiten la entrada de dinero en metálico en la Franja.

«Esto es un castigo colectivo; una crisis construida por el hombre, que hace que los pacientes mueran en los hospitales porque no hay medicamentos ni repuestos para las máquinas. Es una prisión que encierra a millón y medio de rehenes», asegura Mshasha.

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