Venezuela: las «discretas» intenciones de la oposición - Internacionales

Venezuela: las «discretas» intenciones de la oposición

Autor:

Marina Menéndez Quintero

En reunión sostenida en secreto en Puerto Rico, por funcionarios yanquis y opositores entre ellos el director de Globovisión, Alberto Federico Ravell, dejó al desnudo los autores de estrategia que revirtiendo la Revolución venezolana, quiere detener a Latinoamérica

CARACAS.— La manipulación se yergue nuevamente como arma de quienes quieren convertir la enmienda en oportunidad para descabezar la Revolución. Tal pretensión es la que perfila el referendo del próximo 15 de febrero como otro momento definitorio para el futuro inmediato de Venezuela.

Solicitados desde la Asamblea Nacional y con el apoyo moral de varios millones de firmas del pueblo, los cambios a la Constitución han sido propuestos por las propias fuerzas bolivarianas para darse la posibilidad de que Hugo Chávez siga conduciendo al país, eliminando las trabas de la Carta Magna que les prohibirían postularlo nuevamente en 2012, junto a concejales, alcaldes y gobernadores que pudieran repetir.

Pero la oportunidad no será desperdiciada por una oposición que después de su fracaso en el golpe de 2002 no logra unirse, carece de cabeza visible, y por eso ve en la jornada de febrero el filón para, de una vez, «salir» del líder indiscutible de la Revolución: si los cambios propuestos a los cinco artículos objeto de la enmienda no son aprobados, Chávez no podrá ser presentado a las próximas presidenciales. Ello implicaría que en 2012, el proceso lo «perdería» al frente del gobierno.

Aunque el común de la ciudadanía pueda pensar que aún hay tiempo para tales definiciones —restan cuatro años a su actual mandato—, la descalificación desde ahora sería la «solución» para esa oligarquía derechista y fascistoide que con la violencia no pudo frustrar la Revolución, y tampoco con el voto. Por eso fallaron en agosto de 2004 al querer demoverlo mediante el revocatorio.

De tal suerte, en tanto la enmienda significa para los bolivarianos seguridad, obstruirla sería para los otros un triunfo indirecto y por adelantado que les permitiría «sacarse» de en medio al líder, sin tener que confrontarlo.

Ello explica la vehemencia con que se han sumado a una contienda que primero rechazaron, y separada apenas unas semanas de los comicios regionales de noviembre, donde el voto para los candidatos del PSUV superó a los suyos en más de un millón. Tal cifra ilustra también por qué mienten.

Aunque el período proselitista con vistas al referendo abrió formalmente este sábado, en los hechos la campaña arrancó mucho antes de la convocatoria oficializada la antevíspera por el Consejo Nacional Electoral, una vez que recibió el pedido de los parlamentarios. Los chavistas hicieron el prólogo con la recogida de firmas y coloridas movilizaciones que por dos veces tiñeron de rojo las puertas de la Asamblea Nacional; los otros, con una cantinela de tergiversaciones que busca confundir a propios y extraños, tergiversando hacia adentro y hacia el exterior.

Sin fuerza como un todo y carentes de argumentos reales, los liderzuelos del disperso abanico opositor acuden de nuevo al engaño. Primero, queriendo evitar medirse en febrero por miedo a perder, para lo que maniobraron el supuesto de que la enmienda es «anticonstitucional» porque el tema en liza «ya fue consultado» durante la derrotada reforma constitucional de 2007 (aunque este tema constituyó apenas uno entre más de 60 cambios propuestos); o porque —dicen— la posibilidad de reelegir contradice una «alternancia» lamentablemente entronizada por la vacua y falsa democracia que primó antes de la Revolución.

Incapaces empero de frenar el referendo, la manipulación busca ahora dislocar, haciendo creer que aprobar la enmienda sería —como falseó el nuevo jerarca de la élite católica venezolana— «atornillar» al mandatario en la silla presidencial. No deben descartarse, por tanto, conatos que buscarán ubicar el discurso en la arena internacional, y propiciar ya vistas y rechazadas injerencias.

Pero tan artero como ello es el falaz intento de presentar a las universidades privadas como «vanguardia» del movimiento antienmienda, lo que refrescaría con caras nuevas los gastados rostros.

Insufladas y orientadas por la vieja cuadrilla derechista, las manifestaciones estudiantiles propaladas por los grandes medios esta semana, reeditaron una táctica en boga que pretende convertir a los jóvenes en líderes y «héroes» del espectro opositor.

La emergencia en la política de «figuras» jóvenes con inexplicable «reconocimiento» internacional, como el muy carente de méritos Yon Goicoechea, devela apenas aristas de un programa perverso que no ha sido aplicado solo contra Venezuela, y más de un analista considera otra guerra de baja intensidad que cuenta con el dinero sucio de la primera potencia.

Una revelada reunión sostenida en secreto en Puerto Rico, hace escasos días, por funcionarios yanquis y personajes opositores entre los que destaca el director de Globovisión, Alberto Federico Ravell, dejó al desnudo desde dónde envían a los de la oligarquía el santo y seña, y quiénes son los autores de una estrategia que, revirtiendo la Revolución venezolana, pretende detener a Latinoamérica.

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