Una nueva dimensión de la crisis económica

El académico italiano Luciano Vasapollo, entrevistado por JR, analiza la actualidad global y de su país

Autor:

Luis Luque Álvarez

Luciano Vasapollo. Durante su estancia en La Habana para el encuentro sobre globalización, no pude contactar personalmente al académico italiano Luciano Vasapollo, profesor de la romana Universidad de La Sapienza. El rumbo del sistema político-económico en su país, en esta etapa de crisis, habría sido el tema de nuestro intercambio.

Sin embargo, nada más regresar a Italia, respondió y pudimos conversar telefónicamente. Por fortuna, mi interlocutor domina un casi perfecto español:

—Profesor, ¿pudiera hacer una fotografía del actual panorama político italiano?

—En este momento en Italia hay una derecha muy agresiva, que desarrolla una acción muy fuerte contra conquistas del movimiento obrero alcanzadas en los años 50, 60, 70, cuando existía un fuerte Partido Comunista y sindicatos sólidos. Con la crisis estructural y sistémica del capital, iniciada en los 70, las fuerzas progresistas aplicaron un modelo de concertación y colaboración con el empresariado.

«Esto debilitó a la clase obrera, y el neoliberalismo, la desregulación financiera, la privatización, tomaron auge y determinaron un giro a la derecha. Muchísima gente humilde, que votaba comunista, se rebeló, y hoy vota por partidos de derecha. No es culpa de los trabajadores, sino de los sindicatos colaboracionistas que no estaban en los puestos de trabajo y que abandonaron la idea del conflicto social.

«Desde los 90, y ahora mismo, tanto los gobiernos de centroderecha como los de centroizquierda implementaron políticas contra el Estado del Bienestar, contra los trabajadores, contra el salario, centrados en completar el marco de precarización en el trabajo. En economía, ambas vertientes se han comportado igual, y solo con diferencias en cuanto a derechos civiles o cuestiones morales.

«Hoy (el primer ministro derechista Silvio) Berlusconi puede hacer una política muy agresiva, en ausencia de una oposición fuerte. Solo los movimientos sociales, y algunas corrientes políticas no institucionales, como la Red de los Comunistas, de la que soy uno de los coordinadores nacionales, o el sindicalismo de base, hacen oposición en nuestro país, frente a la tentativa de la derecha de criminalizar a estas fuerzas y al conflicto social.

«Ahora la crisis hará aumentar el desempleo, la gente sin vivienda, descenderá el poder adquisitivo, en un contexto en el que un país como Italia conocerá un nuevo tipo de pobreza: el de la clase media que se vuelve pobre. Ante esto, o la izquierda comprende la necesidad de representar las necesidades sociales de la clase obrera y de la nueva clase pobre, o una nueva dimensión del conflicto, en que ocurran disturbios, determinará el surgimiento de una nueva derecha muy belicosa, antiinstitucional, típicamente fascista. Quienes tenemos una visión anticapitalista, debemos emprender una batalla social, de clase, democrática; si no, será posible una deriva fascista».

—El gobierno está aplicando ahora un paquete económico con ciertas medidas de corte social, sin embargo, los sindicatos las consideran insuficientes...

—Berlusconi tiene ideas populistas y lleva adelante una estrategia increíble. Él apoya a las multinacionales, a los bancos, a las empresas que provocaron esta crisis con procesos de acumulación contra la distribución de la riqueza a los pobres, sin embargo, ahora pone en práctica políticas para hacer ver que parte de esa riqueza se da a los obreros. Pero es una parte pequeña, porque el mayor respaldo financiero va hacia las empresas.

«Esta es la “lógica”: cuando una empresa da ganancias, se privatiza; cuando da pérdidas, se socializa, de modo que la solución de la crisis va contra el mundo del trabajo. La salida no puede ser capitalista; se deben dar las condiciones de una alternativa económica y política, como en América Latina, donde existen varios gobiernos con fuerte sentido de autodeterminación contra las multinacionales. Se precisa un progreso social, político, con fuerte compatibilidad ambiental, que determine una nueva relación de poder a favor de la clase obrera».

—En abril, los miembros del G-20* se reunirán para coordinar esfuerzos ante la crisis. ¿Hasta dónde cree que llegarán?

—La solución no puede ser obra de siete, ocho o 20. La primera cosa que debe quedar clara es que si esta crisis es muy dura en los países desarrollados, lo es mucho más, y violenta, en los países del Tercer Mundo. Y afecta a países como Cuba, que sufre un maldito, violento y agresivo bloqueo impuesto por el imperialismo, una verdadera vergüenza para la humanidad.

«Para salir de esta crisis no se necesitan fórmulas del Fondo Monetario Internacional o del Banco Mundial, o nuevas visiones que parecen multipolares, pero que no lo son. Si se quiere ofrecer un discurso multipolar, el imperialismo — el de EE.UU. y la UE—, debe abandonar la idea de dominar el mundo y hablar en igualdad de condiciones con todos los países, incluidos aquellos que integran la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América, y tener en cuenta las necesidades fundamentales de los países empobrecidos».

*El Grupo de los 20 está integrado por los ocho países más desarrollados del mundo, los once países emergentes más importantes (entre ellos China, India, Sudáfrica y Brasil ), y la Unión Europea.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.