Destinarán un billón de dólares para superar crisis global - Internacionales

Destinarán un billón de dólares para superar crisis global

El FMI recibirá más dinero, pero debe cambiar criterios para conceder préstamos. Apenas 50 000 millones para los países pobres. Se impondrán multas a paraísos fiscales que no cooperen contra la evasión de impuestos

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Juventud Rebelde

Nada ahorrativos los policías londinenses a la hora de dar palos. Foto: Reuters LONDRES, abril 2.— Los líderes del G-20 (los ocho países más ricos, más aquellos considerados de economía emergente) acordaron el jueves aportar un millón de millones de dólares más con el objetivo de superar la peor crisis económica desde la II Guerra Mundial, reportó EFE.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) triplicará sus recursos y recibirá 500 000 millones de dólares adicionales a los 250 000 millones ya comprometidos para ese organismo, mientras que habrá otros fondos para el Banco Mundial (BM) y el Foro de Estabilidad Financiera.

El Foro pasará a denominarse Consejo de Estabilidad Financiera, y colaborará con el FMI para garantizar la cooperación transfronteriza y establecer un mecanismo de alerta temprana ante eventuales episodios de inestabilidad.

El G-20 acordó también destinar 250 000 millones de dólares para relanzar el comercio mundial y las exportaciones. El primer ministro británico, Gordon Brown, subrayó que se ha hecho un «esfuerzo fiscal sin precedentes» por parte de los países participantes, los cuales, aseguró, elevarán la producción un cuatro por ciento y facilitarán el tránsito hacia una economía ecológica.

Asimismo, se acordó reforzar los sistemas de regulación y supervisión del sistema financiero global, un mejor control de las agencias de calificación de riesgo y el establecimiento de un sistema internacional contable más claro.

Además, según Brown, el secreto bancario ha pasado a ser «una cosa del pasado». Es necesario, dijo, «limpiar los bancos» para restablecer las líneas crediticias a empresas y ciudadanos, y anunció que habrá nuevas reglas sobre los bonos de los directivos bancarios.

En cuanto a los países pobres, que no participaron en una cita en la que también se jugaba su destino y la supervivencia de millones de personas, recibirán un plan de ayuda por 50 000 millones de dólares. La iniciativa contempla que el FMI venda su oro —valorado en 6 000 millones de dólares— para ayudar a las naciones subdesarrolladas.

«Las decisiones de hoy no resolverán inmediatamente la crisis, pero hemos puesto en marcha el proceso para su solución», añadió el gobernante británico.

Por su parte, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, dijo que con las medidas adoptadas se ha ido «más allá de lo que jamás podríamos haber imaginado».

Según AFP, Sarkozy afirmó que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos publicará en las próximas horas una nueva lista de los países y territorios considerados paraísos fiscales, a los que se impondrán sanciones si rehúsan dar información sobre presuntos evasores de impuestos.

Asimismo, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, estimó que la cumbre generará la «confianza necesaria» para que la recesión «toque fondo» en el segundo semestre del año.

Entretanto, el director general del FMI, Dominique Strauss-Kahn, consideró que lo acordado en Londres «es el plan de reactivación mundial que habíamos pedido, y fuimos escuchados», y subrayó que la economía global «también tiene necesidad de ser regulada (...) para que eso restaure la confianza», un criterio extraño en boca del jefe de una institución que ha defendido la libertad del mercado para privatizar a su antojo y buscar las mayores ganancias, sin preocuparse de las consecuencias sociales y ecológicas.

En una tentativa de legitimar al FMI, desprestigiado por las políticas que condujeron a la hecatombe actual, el G-20 decidió que en adelante los directores de esa institución y del BM serán designados por sus méritos, y no por el acuerdo tácito que atribuía la jefatura del primero a un europeo y la del segundo a un estadounidense.

Entretanto, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, respondió a un periodista: «Lo que puedo decir con mucho orgullo es que Brasil no necesita hoy dinero del FMI», y agregó que su país estaba en posición de prestarle dinero a esa entidad, aunque no se había decidido un monto.

Su colega argentina, Cristina Fernández de Kirchner, aplaudió que el documento final de la cumbre reconociera que las condiciones antes impuestas por el FMI para la concesión de préstamos han sido «muy perjudiciales» para los países que adoptaron las políticas recomendadas por la institución, y celebró como una victoria latinoamericana los cambios en los criterios de concesión de créditos por parte del Fondo.

Según trascendió, el G-20 celebrará otra cumbre en Nueva York en septiembre, coincidiendo con la Asamblea General de la ONU.

No bien acabó la cita de Londres, una euforia de optimismo se adueñó de las bolsas mundiales, que se dispararon y aumentaron sus ganancias, desde Nueva York, hasta Madrid, Frankfurt, Ciudad México, Sao Paulo y Sydney, entre otras.

Arrestos de manifestantes contra el G-20

Mientras se hacía ese reparto de créditos nada equitativo, donde los países pobres obtendrían apenas una ínfima parte, la Policía de Londres dijo que arrestó a 122 personas y detuvo a varias más luego de repetidos choques con participantes en protestas en las angostas calles del centro financiero de la capital británica, en una jornada que los manifestantes llamaron el «Día de los Inocentes Financiero».

Según Reuters, la Policía también investiga las causas de la muerte de al parecer un manifestante, identificado como Ian Tomlinson, durante los enfrentamientos del miércoles en una calle aledaña a la sede del Banco de Inglaterra.

A media tarde del jueves la gendarmería ya había realizado dos redadas a viviendas y reprimido dos pequeñas manifestaciones alrededor del edificio de la Bolsa de Comercio y del Banco de Inglaterra.

Los manifestantes protestaban contra la pobreza, la guerra y un sistema financiero que le ha fallado a la gente común. «No pagaremos por su crisis», era una de las consignas en los carteles.

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