Ecuador: elección plebiscitaria

Las elecciones generales de este domingo en Ecuador son, también, materialización de la nueva Carta Magna aprobada por el pueblo en referendo, el 28 de septiembre pasado

Autor:

Marina Menéndez Quintero

Los opositores al presidente Correa, quien lidera el proceso de cambios en Ecuador, van muy detrás en las preferencias. Foto: Reuters Punto de partida para la edificación del nuevo país que es bandera y meta de Rafael Correa, las elecciones generales de este domingo en Ecuador son, también, materialización de la nueva Carta Magna aprobada por el pueblo en referendo, el 28 de septiembre pasado.

Con la posibilidad dada por esa Constitución de renovar ahora todos los cargos públicos, incluyendo a la Presidencia, la nación ecuatoriana tiene hoy en sus manos el pincel que podría subrayar su voluntad de transformar, ratificando la supremacía del gubernamental Acuerdo PAÍS; o torcer el rumbo.

Será por eso también un ejercicio del sufragio con carácter refrendario, que otorgaría aún más solidez política a un proyecto abrazado rápidamente en las elecciones de 2006 por las mayorías hastiadas de ese clientelismo que Correa llama «la partidocracia». Eso, claro, si se cumplen los resultados de los sondeos, que muestran una abrumadora mayoría para el mandatario, por el cambio.

Luego de dos años en ejercicio de un gobierno cuya estrategia fundamental fue desbrozar el terreno para llegar aquí, Acuerdo PAÍS lo hace con paso sólido, parado junto al pueblo sobre esa piedra angular que es la nueva Constitución. Ahí está la base legal para iniciar, a partir de ahora, una marcha que puede definirse a grandes rasgos como antiimperialista, antineoliberal, inclusiva, justiciera, y solidaria.

Tales derroteros constitucionales hablan mejor del proyecto que los anuncios de programas de gobierno infaltables en cualquier campaña, y constituyen también la mejor encuesta: la Carta Magna se redactó con la participación de delegados elegidos por un pueblo que después la convirtió en ley, dándole una aprobación del 68 por ciento. Puede entenderse entonces que junto al nombre de Rafael Correa, aparece en las boletas de este domingo el de esas mayorías.

Por eso tampoco debe extrañar que los contendientes más cercanos a él aparezcan en los estudios de opinión con menos de un 16 por ciento de la intención de voto, en tanto la dupla Correa-Lenin Moreno exhibe una intención que va del 44 al 50 por ciento, más que suficiente para ganar.

Según las leyes, triunfará en primera vuelta quien obtenga el 50 por ciento de los votos válidos, o aun quien gane el 40 por ciento y al propio tiempo supere en diez puntos porcentuales a su más cercano rival.

Parados ya ante el panorama electoral, los reaccionarios discursos del repudiado ex coronel y depuesto presidente Lucio Gutiérrez (Sociedad Patriótica) y del rechoncho magnate del banano, Álvaro Noboa (PRIAN) —los más cercanos seguidores de Correa—, dan cuenta del dislate que habría sido Ecuador sin la existencia de Acuerdo PAÍS.

Ajeno al consenso demostrado hasta hoy por el pueblo, y a lo que acontece en Latinoamérica y el mundo, a Gutiérrez no se le ha ocurrido algo mejor que la promesa de evitar que «los precios sigan subiendo» y hacer que «la inversión extranjera regrese al país», como si no existiera crisis económica y la gente fuera a permitir que él retornara al entreguismo a las transnacionales. Noboa, por su parte, jura que si gana, «miles de empresarios amigos míos» irán a Ecuador a invertir, como si el país fuera su finca. Y ya que el dinero caerá como la lluvia, convertirá a todos los ecuatorianos en «señores de clase media» cuyas familias tendrán todas «casa, automóvil y computadora». Lo único dramático en medio de tanta hojarasca es que ambos han anunciado que retirarían a Ecuador de la OPEP.

Más allá de la agresión a la inteligencia del común que exhiben tales personajes, la atención de cara a los comicios también estará dirigida al resto de los puestos en elección, entre los que se cuentan los 122 miembros del Congreso, de quienes dependerá que las medidas acordadas en el Ejecutivo fluyan sin obstáculos si el Legislativo mantiene la mayoría de Acuerdo PAÍS. El dibujo del mapa político llegará a las provincias y municipios con la elección de todas sus autoridades, lo que significa que cientos de aspirantes de ocho agrupaciones políticas aparecen en las papeletas.

Elementos nuevos son, por ejemplo, que la esperada elección de Correa aún le permitirá aspirar a la reelección inmediata en las próximas presidenciales, según la nueva Constitución, y que el padrón electoral se ha enriquecido, dando la posibilidad de votar a los reos, a los militares, a los residentes en el extranjero y a los adolescentes de 16 años, a estos últimos de manera opcional.

Se espera que los primeros resultados preliminares estén saliendo a últimas horas de este domingo, y los cortes oficiales el lunes. Entonces, muy probablemente, Ecuador estará celebrando la marcha en firme de su «revolución ciudadana», para entonces, ratificada.

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