Embajador cubano en España reitera apoyo de su país a Manuel Zelaya

En entrevista publicada por el sitio web http://larepublica.es/ Alberto Velazco, embajador de la República de Cuba en España dijo que el único camino para resolver la crisis, es devolver la soberanía usurpada con el golpe de estado al presidente Manuel Zelaya Especial del Golpe de Estado en Honduras

Autor:

Juventud Rebelde

Ante el golpe de Estado realizado en Honduras contra el presidente constitucional Manuel Zelaya, en el marco de las condenas a dicha acción, Alberto Velazco, embajador cubano en España, accedió a conceder una entrevista en exclusiva con el diario La República. JR reproduce el material íntegro

¿Cuáles son los motivos reales de este golpe de Estado?

Como es bien conocido el general golpista que estaba al mando de las fuerzas armadas hacía declaraciones públicas contra las posiciones que había adoptado el presidente Zelaya sobre diversos temas y ello manifestaba el enfrentamiento entre las aspiraciones del pueblo hondureño por un futuro mejor y los sectores oligárquicos de ese país, empeñados en mantener la situación económica y social de esa nación.

En todo caso creo que hay que reafirmar que no hay ningún pretexto válido para este golpe y por ello hemos dicho desde el primer momento que con esos golpistas no puede haber ningún tipo de negociación y que el único camino para resolver la crisis es devolver la soberanía usurpada con el golpe de estado al presidente Manuel Zelaya.

Nos hemos sumado a la condena y a la repulsa mundial como lo ha hecho un importante número de países y de organismos internacionales.

Cuando los militares fueron a por la canciller Patricia Rodas, se encontraba con la protección de varios embajadores, entre ellos el cubano, ¿cómo fueron los hechos?

La Ministra de Relaciones Exteriores de Honduras, Patricia Rodas, era también un objetivo fundamental de los golpistas debido a la actitud política que había mantenido en el ejercicio de su cargo. Por ello enviaron a un destacamento del ejército a su residencia y había ya hecho pronunciamientos contra el golpe. Nuestro Embajador Juan Carlos Hernández había hecho contacto telefónico con la Ministra con el fin de conocer la situación y también lo habían hecho otros Embajadores.

La Canciller Patricia Rodas pidió a los representantes diplomáticos de Cuba, Venezuela y Nicaragua que se reunieran con ella, ya que consideraba que necesitaba protección diplomática. Para allí partieron inmediatamente.

Cuando ya estaban en su casa fue enviado un oficial del ejército de apellido Oceguera con órdenes de arrestarla. Los tres diplomáticos se pusieron delante de ella manifestando que estaba bajo protección diplomática y que sólo podían sacarla de allí en su compañía.

Hubo una discusión con este oficial, pero posteriormente entran en la casa entre 12 a 15 hombres uniformados y encapuchados y los tres embajadores se abrazan a Patricia y estos encapuchados actuando de manera brutal logran separar a los Embajadores de Venezuela y Nicaragua, mientras que nuestro Embajador la tomó fuertemente por uno de sus brazos y los enmascarados, al no poder separarlos, arrastran a ambos a una furgoneta y los condujeron a una base aérea que es donde logran separarlos y se la llevan a ella en un avión con rumbo desconocido en ese momento.

Nuestro Ministro de Relaciones Exteriores, el Compañero Bruno Rodríguez, al tener noticias del secuestro se comunica por teléfono celular con nuestro Embajador y uno de estos esbirros trató de arrebatarle el teléfono a nuestro representante y según narra el Compañero Fidel en una de sus reflexiones y cito: «El Embajador cubano que ya había sido golpeado en casa de Patricia, le grita: “¡no me empujes, cojones!”».

Continúa el Compañero Fidel expresando: «no recuerdo si la palabra que pronunció fuese alguna vez utilizada por Cervantes, pero sin duda el Embajador Juan Carlos Hernández enriqueció nuestro idioma».

Después dejaron a nuestro Embajador en una carretera y le dijeron que si hablaba podía sucederle algo peor. Y nuestro Embajador respondió: «Nada es peor que la muerte», «y no por ello les temo a Ustedes». Los vecinos de la zona lo ayudaron a regresar a nuestra Embajada y desde allí estableció comunicación con nuestro Canciller.

El que la mayoría de los militares que han participado en el golpe lo hiciera encapuchados, ¿es más por cobardía o que no estaban seguros del éxito?

Como conoces muy bien en muchos países del mundo las fuerzas de seguridad utilizan la modalidad de encapucharse para que no puedan ser identificados, ni por sus víctimas ni por los medios de prensa y hay que destacar que durante esas horas la prensa estaba realizando su trabajo en Honduras y en particular Telesur, cuyas transmisiones era también difundidas por Cubavisión Internacional.

Es por ello que los golpistas deseaban impedir la divulgación de la acción de los militares. Habían suspendido la emisora de televisión oficial, así como los centros de retransmisión y terminaron cortando la electricidad a todo el país.

¿Qué futuro tiene este golpe?

No estamos en los tiempos de los golpes fascistas en América Latina y este ha recibido la repulsa de la comunidad internacional, del Grupo de Río, de Naciones Unidas y de otros organismos internacionales. Creo que están condenados al fracaso porque su acción es una afrenta contra todos los pueblos y gobiernos de América Latina y del Caribe y no puede quedar impune y sus autores tendrán que asumir la responsabilidad por los crímenes y atropellos que han tenido lugar en Honduras.

Como dijera el Compañero Fidel estos golpistas ni siquiera respiran sin el apoyo de Estados Unidos o de alguna de las fuerzas con poder dentro del gobierno norteamericano y por ello, el gobierno de Estados Unidos debe actuar en correspondencia con sus pronunciamientos y asumirlos con toda seriedad porque según expresara el Presidente Raúl Castro el día de ayer en la sesión extraordinaria de la Cumbre del Grupo de Río celebrada en Managua y cito: «Creo en la sinceridad que puede demostrar el Presidente Obama y su Canciller, pero tienen que demostrarlo con hechos, no con palabras».

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