Emociones, recuerdos, reflexiones

El autor, uno de los observadores internacionales invitados para presenciar el plebiscito, fue testigo ocular del siniestro golpe de estado en Honduras Especial del Golpe de Estado en Honduras

Autor:

Juventud Rebelde

El pueblo hondureño ha dejado en las calles constancia de su oposición al golpe de estado. Foto: Getty Images

Incredulidad, rabia, impotencia. Admiración por Manuel Zelaya, Patricia Rodas, Carlos Eduardo Reina, Luther Harry, todas y todos, las y los ministros y funcionarios del gobernante legítimo; para los líderes del movimiento popular que convocaron al pueblo a protestar. Como dijo el Comandante Hugo Chávez, las emociones corren hirviendo por la sangre y los nervios. Repudio total para los golpistas —Chávez los llama «gorrilettis», Correa «pinochettis».

Son fascistas de los más asquerosos y mediocres, llenos de odio y rencor. Su golpe es una señal de desesperación porque temieron el enorme «¡Sí!» que iba a resultar de la consulta popular programada para el domingo 28 de junio. Temen a la voz del pueblo. Por eso imposibilitaron la consulta.

La voz del pueblo no se calla tan fácil ni con las herramientas clásicas, cavernícolas de los golpistas —sus soldados, tanquetas, helicópteros, sus francotiradoreses en el techo del Hotel Marriott, sus ráfagas ametralladoras y sus gases lacrimógenos (...)

Un grupo de observadores internacionales fuimos invitados por la Cancillería de la República de Honduras para presenciar la Consulta de la Cuarta Urna. Se llama la Cuarta Urna porque a las tres urnas de votación para Presidente, diputados y alcaldes se añadiría una cuarta para permitir a la ciudadanía votar sí o no quisiera tener una asamblea constituyente. Los pinochettis en el Congreso Nacional han acusado al Presidente Manuel Zelaya del «delito» de consultar al pueblo. Los legisladores cavernícolas de Honduras, ellos mismos aprobaron la Ley de Participación Ciudadana que dice en su quinto artículo:

«La iniciativa ciudadana es un mecanismo de participación mediante el cual el ciudadano podrá presentar las solicitudes e iniciativas siguientes:

1. Solicitar que los titulares de órganos o dependencias públicas de cualquiera de los poderes del Estado convoquen a la ciudadanía en general, a los vecinos de un municipio, de un barrio o colonia, a gremios, sectores o grupos sociales organizados, para que emitan opiniones y formulen propuestas de solución a problemas colectivos que les afecten. Los resultados no serán vinculantes pero sí elementos de juicio para el ejercicio de las funciones del convocante; y,

2. Ofrecer colaboración a la autoridad pública en la ejecución de una obra o la prestación de un servicio, aportando para su realización recursos económicos, materiales o trabajo personal para beneficio de la comunidad o del Estado. El órgano público competente de acuerdo con sus disponibilidades financieras, podrá aportar recursos para coadyuvar en la ejecución de las obras o en su caso, hacer un llamado público para que otros ciudadanos, empresas o grupos sociales colaboren con su ejecución.

«Estas iniciativas ciudadanas podrán ser planteadas no solamente por ciudadanos individualmente considerados, sino también por asociaciones civiles, patronatos, empresas, gremios o cualquier otro grupo social organizado».

Los absurdos argumentos de los golpistas caen patéticamente al suelo frente a esta ley que ellos mismos aprobaron.

En la conferencia de prensa de la noche del sábado 27 de junio, el Presidente Zelaya explicó las razones de la consulta. Explicó que para desarrollar un sistema de democracia participativa es necesario consultar al pueblo de Honduras. Enfatizó la absoluta prioridad de la consulta y del diálogo. Explicó que la Constitución vigente de la República de Honduras contiene cláusulas que obstaculizan consultar al pueblo en asuntos de relevancia para la política y economía del país y para el desarrollo de la misma sociedad hondureña.

Al terminar de hablar el Presidente Zelaya, el embajador estadounidense se levantó, hizo un apurado gesto con la mano como si fuera a la vez pedir permiso y decir adiós y salió caminando rápido. Quizá iba a leer cuentos de hadas a sus hijos para dormirlos o quizá a preparar los cuentos del día siguiente con sus colegas en Washington y con los pinochettis.

Algo que hay que considerar con respecto a las declaraciones de Barack Obama —tan experto en hablar de los dos lados de su boca al mismo tiempo— es que solo quedan cinco meses hasta las elecciones nacionales del 29 de noviembre en Honduras. Obama hablará de la necesidad de diálogo, de negociar —cualquier cosa para dilatar y perder tiempo hasta poder reconocer un nuevo gobernante electo en noviembre que tomará poder en enero 2010 y lo más probable será que ratificará todos los actos ilegales del régimen usurpador de los pinochettis. Igual harán los europeos —campeones mundiales de la hipocresía.

Este golpe está dirigido no solo a hacer imposible los cambios democráticos en Honduras. Está dirigido contra todo el proceso de integración y avance económico y político de América Latina. Específicamente es un golpe a la Alianza Bolivariana Para los Pueblos de Nuestra América, ALBA. Las fuerzas oligárquicas e imperialistas del continente no podían con Chávez. No podían con Evo. No podían con Correa. No podían con Daniel. Jamás lograron nada con Fidel y Raúl y el pueblo mil veces heroico de Cuba. Ahora la prueba es si van a poder con el pueblo hondureño y su Presidente legítimo Mel Zelaya.

Vamos a ver si los gobiernos norteamericano y europeos suspenden sus ayudas al régimen de los pinochettis como lo hicieron con el gobierno más democrático y humanitario de Centroamérica en Nicaragua. Eso será la prueba de ácido de la sinceridad de todas las declaraciones de los países ricos sobre su compromiso inquebrantable con la democracia.

En la conferencia de prensa del 27 de junio, el Presidente Zelaya también desmintió una vez más las falsas acusaciones de un afán de continuismo de su parte. Sin embargo, esa misma acusación apareció en un reportaje —basado en la agencia de desinformación Reuters— del supuestamente prestigioso periódico británico The Guardian. El mismo día del golpe alegó que la consulta tuviera el fin de reelegir a Manuel Zelaya. Ahora lo han corregido, a su manera. (...)

Pero la mentira ya se ha difundido a nivel internacional. The Guardian no habrá estado solo en eso. Seguramente se ha difundido la misma mentira por los sospechosos de siempre The New York Times, Le Monde, El País —toda la gran prensa corporativa internacional y su maquinaria de desinformación sutil o no tan sutil—, siempre siniestra. Manuel Zelaya siempre ha dejado muy claro que cualquier asamblea constituyente que resultara del proceso de consulta para lo que él denomina como una Cuarta Urna se establecería en el próximo período de gobierno con otro Presidente.

La canciller Patricia Rodas amplió para el grupo de observadores la explicación del Presidente Zelaya sobre la importancia de la consulta, específicamente para algunas cláusulas fijas o perpetuas e inalterables de la Constitución de la República de 1982. La oligarquía —traidores a la Patria de Honduras— interpretó la mera sugerencia de cambiar aquellas cláusulas como un delito de traición a la Patria. Por ese motivo Patricia Rodas explicó que el lunes 22 de junio recibió en su despacho órdenes judiciales que la amenazaron con un proceso judicial si seguía apoyando el proceso de consulta de la Cuarta Urna.

Durante las palabras del Presidente Zelaya al grupo de observadores, salió la oportunidad de preguntar a la Canciller por qué la oposición en Honduras tiene tanto odio para un gobernante tan sincero, tan consecuente. Patricia Rodas dijo que es por el miedo de una pequeño élite de tener que escuchar la voz del pueblo, un pueblo que ha pedido ser consultado por medio de casi 500 000 peticiones a favor de una consulta. Manuel Zelaya ha abierto el camino para responder a aquellas peticiones.

La oligarquía no lo acepta. Han visto qué pasa cuando se permite al pueblo hablar. Lo han visto en los procesos constituyentes de Venezuela, Bolivia, Ecuador. Quieren imposibilitar un proceso parecido en Honduras. Ahora hay que solidarizarse fuertemente con el Presidente Manuel Zelaya, con su Canciller Patricia Rodas, con todo su equipo, con los movimientos sociales, con todo el pueblo hondureño.

El día del 28 de junio las y los integrantes del grupo de observadores amanecieron con las noticias del golpe (...) Hay que recordarles a los golpistas pinochettis el Artículo Tres de la Constitución de la República de Honduras que dice: «Nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman funciones o empleos públicos por la fuerza de las armas o usando medios o procedimientos que quebranten o desconozcan lo que esta Constitución y las leyes establecen. Los actos verificados por tales autoridades son nulos. El pueblo tiene derecho a recurrir a la insurrección en defensa del orden constitucional».

(Tomado de Rebelión)

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