Insubordinación civil: la voz de Honduras

Especial del Golpe de Estado en Honduras

Autor:

Jorge L. Rodríguez González

A pesar del anunciado despliegue militar para impedir que el pueblo hondureño acompañe a su Presidente a su llegada, el movimiento de resistencia popular aprieta sus filas para expulsar a los golpistas

Algunos pretendidos analistas a través de medios de comunicación, con muy mala fe respecto al gobierno constitucional de Manuel Zelaya, han especulado sobre la posible disminución de la resistencia popular hondureña al golpe de Estado. Piensan que los movimientos sociales que condenan la acción anticonstitucional, antidemocrática y antipopular que ejecutara la confabulación político-militar-empresarial declinarán la defensa de sus derechos soberanos en la medida en que pasen los días y el presidente Mel Zelaya no esté de regreso a su país.

Sin embargo, las noticias que nos llegan de la patria de Morazán echan por tierra tales especulaciones que buscan distraer la opinión pública interna e internacional respecto a lucha real que mantiene el pueblo hondureño por restaurar la institucionalidad usurpada por Roberto Micheletti y su camarilla, a pesar de la represión, la persecución, las detenciones, los balazos y palazos y los pisotones de las botas militares.

En conversación telefónica con Juventud Rebelde, la dirigente popular Wendy Cruz, de Vía Campesina, denuncia la falsedad de esas afirmaciones, cuando comenta que desde el domingo pasado —día del golpe— son cada vez más los hondureños que se tiran a las calles a defender su institucionalidad, sin importarles la violencia de los militares.

«Estamos en paro total, en una insubordinación civil, ya que nuestra Constitución dice que ningún hondureño ni hondureña tenemos el deber de obedecer las órdenes de un gobierno golpista», comenta una de las integrantes del bloque de resistencia popular.

Gigantesca marcha en Tegucigalpa en apoyo a la vuelta de Zelaya. Foto: Getty Images

«El jueves a las ocho de la mañana fuimos convocados, todo el movimiento social, para continuar nuestra lucha, quisimos tomar las carreteras, pero los guardias comenzaron a reprimirnos tirándonos bombas lacrimógenas. Sin embargo seguimos en pie y no permitimos ninguna provocación. Nuestra resistencia es sin violencia, aunque ellos han tratado de provocarnos.

«Finalmente logramos circular y concluimos frente a la oficina de Naciones Unidas, donde entregamos un comunicado sobre la posición del movimiento popular de Honduras».

Eran entre 50 000 y 60 000 personas, muchos más que en los días anteriores, a pesar del cerco informativo de los medios hondureños que transmiten música, noticias deportivas o una amarga distorsión de los hechos.

Entre estos medios cómplices y mentirosos, Wendy menciona a Canal 5, las emisoras HRN y Radio América. «Los denunciamos. Ellos tratan de mostrar que nada ocurre o reportan solo las manifestaciones a favor de Micheletti».

«Las oficinas de los medios alternativos siguen cerradas. Los golpistas cortaron la libre expresión. El Congreso Nacional decretó el estado de sitio a nivel nacional desde las siete de la noche hasta las cinco de la mañana. Además nos quitaron las garantías individuales. Esto significa que la policía puede entrar a cualquier casa sin ninguna orden judicial para arrestar a los dirigentes populares. Tampoco tenemos derecho a un abogado».

Por otra parte, los gorilas intentan impedir que los hondureños de otras regiones del país lleguen a Tegucigalpa. «Muchos compañeros han tenido que “amontañarse” (tomar el monte, pues las carreteras están bloqueadas por los retenes de los militares) para llegar a Tegucigalpa. En algunos casos, le han disparado a las llantas de los buses, o han dado órdenes para que no puedan circular».

En el centro de las manifestaciones también están las denuncias contra la jerarquía de la Iglesia Católica, que ha apoyado a los gorilas, y una parte de la Evangélica. «Ellos son parte de este golpe que le han dado al pueblo hondureño».

Recibiremos a nuestro presidente

Policías antimotines arrestan al fotógrafo Mario Amaya en San Pedro Sula. Foto: Getty Images

Wendy nos explica que los golpistas pudieran intentar impedir que el pueblo vaya a esperar a Mel Zelaya en el aeropuerto, así como imposibilitar la entrada del Presidente al país. «Ellos lo han dicho», pero vamos a prepararnos para que eso no sea posible», dice la dirigente popular, quien también denunció las amenazas que hacen a muchos trabajadores con expulsarlos de las maquilas si no aprueban a los usurpadores.

«Estaremos en el aeropuerto para recibir a nuestro presidente y acompañarlo en todo lo que haya que hacer para derrocar el gobierno golpista de Micheletti». Un hombre despreciado por el voto popular, incluso antes de su zarpazo.

«En las elecciones internas de los partidos tradicionales se encontraba como candidato Roberto Micheletti. Fue uno de los menos votados por los partidos, porque el pueblo hondureño no lo quiere. Entonces, él quiere llegar al poder con la fuerza.»

Por ello, el movimiento de resistencia popular aprieta filas y a él se han sumado algunos «reservistas» (militares). «Ellos han dicho que defenderán el gobierno democrático de Zelaya. O sea, no es cierto que todo el ejército está a favor de los golpistas».

Para esperar a su Presidente, el movimiento de resistencia popular se pone las pilas para protagonizar una multitudinaria marcha, que espera sea de unas 100 000 personas. Y no importa que los medios privados hondureños, los que tienen el permiso de Micheletti para transmitir, no quieran darle voz. A través de la telefonía celular y el cálido método de boca en boca, han llegado incluso a la dirigencia de las áreas rurales, y muchos ya están en camino hacia la capital.

También se han apoyado en emisoras de radio internacionales como Mi Gente de El Salvador, cuya señal entra al país, para lanzar sus llamados.

«Estos golpistas se tienen que ir de nuestro país pronto, y ese pronto tiene que ser el sábado cuando llega nuestro presidente. El pueblo está exigiendo que esto se resuelva rápido. Además, no permitiremos un retroceso de 30 años en nuestra democracia».

Aumentan las víctimas de la represión militar

Un total de dos muertos, 37 heridos y 360 detenidos fue el balance ofrecido este viernes por el presidente del Comité de Defensa de los Derechos Humanos de Honduras, Andrés Pavón, tras la represión desatada por el gobierno golpista en su intento por silenciar a los miles de manifestantes que exigen el regreso del presidente constitucional, Manuel Zelaya.

En contacto telefónico con TeleSur, Pavón detalló que cuatro de estas personas resultaron heridas por armas disparadas por militares y policías, al tiempo que informó que las muertes también son causadas por la represión policial contra las protestas en apoyo a Zelaya.

«Quiero que el mundo sepa que el Ministerio Público no ha levantado acciones legales contra estos militares, pero nosotros estamos preparando acciones legales para cuando volvamos al orden constitucional, estos irresponsables tengan que pagar», enfatizó.

Por otro lado, señaló que la organización que preside presentó un recurso de inconstitucionalidad contra el decreto por el que se suspendió al presidente legítimo Manuel Zelaya.

«La Constitución de la República no le da facultades al Congreso de decretar la suspensión de Manuel Zelaya y eso significa que todo el comportamiento tanto del honorable Congreso como de los diputados que participaron en este golpe de Estado técnico militar son actos nulos».

Pavón denunció los reclutamientos ilegales de jóvenes que serían usados como militares, el cual consideró un abuso de poder de las fuerzas armadas y del general destituido por Zelaya, Romeo Vásquez Velásquez, al tiempo que resaltó que en Honduras ya existe una ley en la cual el reclutamiento es voluntario y educativo.

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