Manuel Zelaya: Ni el pueblo ni la historia los va a perdonar

El legítimo mandatario hondureño lamentó los muertos y heridos dejados por la represión ocasionada por los altos mandos militares contra el pueblo hondureño Especial del Golpe de Estado en Honduras

Autor:

Juventud Rebelde

TEGUCIGALPA, julio 05.— El presidente hondureño, Manuel Zelaya, afirmó que «ni el pueblo ni la historia va a perdonar a quienes cometen estos crímenes», dijo desde suelo nicaragüense donde aterrizó luego de que las autoridades golpistas de su país le impidieran llegar a Honduras, como tenía previsto y le había prometido a su pueblo.

En conversación telefónica con TeleSur, el legítimo mandatario hondureño lamentó los muertos y heridos dejados por la represión ocasionada por los altos mandos militares minutos antes de llegar su avión y que dejó dos fallecidos entre los hondureños que esperaba pacíficamente el regreso de su mandatario. «Hubiera querido estar yo frente a esa manifestación como lo he hecho otras veces», destacó.

Refiriéndose a la imposibilidad de aterrizar en su suelo, Zelaya, manifestó que si hubiera tenido alguna otra forma de hacerlo no hubiera dudado un minuto. «Insistí en dar otra vuelta para ver si podíamos aterrizar, pero nuestros pilotos se negaron a poner el avión en la pista en esas condiciones», resaltó.

Estos hechos estaban previstos y el embajador de Nicaragua en la OEA, Denis Moncada, ya había advertido que algo así podría ocurrir, pero los gorilas desoyeron que «los derecho a la manifestación y a la huelga son un derecho universal que siempre ha existido», recalcó.

«Mi gobierno no ha sido para nada represivo sino de amplio diálogo y tolerancia y cuando eso ocurre la oligarquía dice que está creando populismo y división entre las clases sociales y los medios de comunicación los apoyan».

Zelaya reseñó también que el proceso de transformación de Honduras ya está en camino y ahora nadie podrá pararlo, pero, que corren peligros las reformas que ya se han iniciado ahí y en toda América Latina con el fin de buscar equidad y justicia social.

También está en peligro el proceso de participación ciudadana, en el que se ha basado su gobierno y eso provocó golpe de estado y la represión, pero «nadie podrá impedir que luche por los derechos de mis ciudadanos».

«Debemos estar muy alertas, tenemos que buscar la manera de encontrar la paz», destacó.

«Cuando un presidente se acerca al pueblo tiene todas las críticas de la oligarquía y de los medios de prensa aliados a ellos», apuntó Zelaya y alertó que el mundo debe poner atención porque podría estarse reunificando la derecha que impide a los pueblos continuar en este proceso de transformación, cambio y reformas.

«Hoy los presidentes democráticos del mundo no deben de dormir tranquilos porque los ejércitos pueden mandarlos para otro país y comenzar imponer régimen de terror, como ha sucedido en Honduras».

«Dieciséis años duró un tirano como Tiburcio Carías Andino que sacrificó la vida de miles de hondureños y si vuelven los Somoza, los Stroessner y los Pinochet, entonces tenemos que reagruparnos y enfrentar a estos déspotas que surgen».

El presidente Manuel Zelaya destacó que a partir de ahora comienza un nuevo capítulo en su lucha por regresar a su país luego de que le fuera usurpado el poder hace una semana. Según acotó el presidente de la Asamblea General de la ONU, Miguel D`Escotto, quien lo acompañó en el vuelo para intentar llegar a Honduras, pudo ver de primera mano todo el terror que existe en la nación centroamericana y ahora algo tienen que hacer los organismos internacionales para continuar presionando a ese gobierno ilegítimo que se ha colado en la Casa Presidencial. «Ayer sábado se cumplieron las 72 horas de ultimátum que dio la OEA para que se retiraran y nada sucedió».

Estos señores —recalcó— no van a poder gobernar Honduras, están aislados en el mundo entero. Los golpistas tienen que entender que un estado golpista en pleno siglo XXI nadie lo va a acatar. «Micheletti debe convencerse de que a esa Casa Presidencial se entra por el voto del pueblo».

Asimismo, pidió al Cardenal Oscar Andrés Rodríguez Madariaga, quien intentó tapar la represión que está padeciendo el pueblo de su país, a que rectifique y se pronuncie ante la barbarie.

«Somos un pueblo humilde, pero tenemos el coraje para imponernos ante lo inmoral», recalcó.

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