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Precaria la situación de los hondureños en El Paraíso

Escasean el agua y comida para los habitantes de ese departamento y quienes quedaron atrapados por los retenes militares. Afirma Zelaya que no va a Washington

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Juventud Rebelde

TEGUCIGALPA, julio 27.— La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) llamó al régimen de facto a velar por la vida de los hondureños, mientras a duras penas se abría paso la ayuda que la Cruz Roja pretende llevar a los habitantes de El Paraíso y a quienes quedaron atrapados entre los retenes militares levantados en la frontera.

La CIDH exigió que se investigue y castigue a los responsables del asesinato del joven Pedro M. Muñoz, cuyo cadáver apareció el sábado con señales de torturas luego de su arresto, la víspera, entre los cientos de hondureños movilizados e impedidos de reunirse con el presidente Manuel Zelaya en el puesto limítrofe de Las Manos para acompañar su regreso.

Un convoy de la Cruz Roja con agua y víveres logró llegar este lunes a uno de los lugares donde permanecen varadas esas personas. Iguales necesidades tienen los habitantes del departamento, sometido desde hace cuatro días al toque de queda implantado por el régimen de facto en las zonas limítrofes.

La medida también fue criticada por la CIDH en su comunicado, al destacar que «la reiterada utilización de diversos estados de emergencia en Honduras (...) ha suspendido derechos fundamentales tales como la libertad personal».

En contra del nuevo toque de queda, el abogado hondureño Andrés Pavón presentó este lunes un recurso de amparo ante la Sala Constitucional de la Corte Suprema en Tegucigalpa. Según el jurista, la medida viola más de 22 artículos de la Constitución, entre ellos, el derecho a la alimentación y la libre circulación. Pavón declaró que se vio compelido a denunciarlo por «el holocausto que se ha estado construyendo en El Paraíso».

En esa zona fronteriza con Nicaragua tampoco hay transporte, y los habitantes que tienen necesidad de salir de la localidad han debido hacerlo a pie, sorteando los obstáculos.

«Nos tienen presos en nuestro país», comentó un muchacho que quería regresar a su casa.

El paso de la ayuda, como el de las personas, es obstaculizado por los cordones militares. Así lo narraron conductores de algunas de las ambulancias, entrevistados por Telesur, y a quienes se ha impedido internarse a la zona fronteriza para brindar la asistencia.

En otra muestra de solidaridad y coherencia, la ayuda ha sido recolectada por la población y por organizaciones integradas en el Frente Nacional contra el golpe de Estado.

Según explicó PL, El Paraíso se encuentra totalmente militarizado. Solo en los alrededores del puesto de Las Manos están desplegados 5 000 soldados y 2 000 policías.

La precaria situación en los alrededores de El Paraíso también fue denunciada por Israel Salinas, secretario general de la Federación Unitaria de Trabajadores, quien reveló que allí el sitio es permanente.

Por su parte, el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, se mantiene ahora en Ocotal —cerca de Las Manos, adonde llegó el viernes— con la pretensión de formar un frente, nutrido ya por decenas de hondureños que lograron llegar dando un rodeo por las montañas.

En declaraciones a la prensa, el Presidente legítimo de Honduras denunció que el régimen de facto prepara mercenarios para asesinarlo en cualquier parte que se encuentre pues consideran que «muerto el perro se acabó la rabia».

También descartó que vaya a viajar a Estados Unidos, como se había afirmado.

«Si Washington quiere hablar conmigo que envíe a un delegado aquí a Ocotal», dijo Zelaya, quien se mantiene en la frontera nica-hondureña.

Zelaya reiteró que Estados Unidos debería aclarar su posición frente a los usurpadores del poder en Honduras, tras advertir que Hillary Clinton no usa el término golpe de Estado, ni está actuando contra la represión en su país.

Clinton debe darse cuenta que con la aprobación de muchos círculos de las derechas norteamericanas en el poder, incluyéndose senadores, este golpe está manteniéndose allí, dijo el mandatario.

En igual sentido, la canciller del gobierno legítimo de Honduras, Patricia Rodas, demandó de la secretaria de Estado norteamericana que establezca una seria diferencia entre los que quieren la paz y los que están provocando la violencia.

«No se puede poner en un mismo plano a los que sacan fusiles y a los que se manifiestan pacíficamente», afirmó Rodas.

Sin embargo, las declaraciones formuladas este lunes por el vocero del Departamento de Estado, Ian Kelly, se mantuvieron en la misma cuerda, al reiterar que la intención de Zelaya de volver a Honduras —como lo han demandado las instancias internacionales— era «imprudente», y pronunciarse por una restauración del orden democrático que incluya la restauración de Zelaya «por acuerdo mutuo».

No hubo una palabra para los golpistas, que en San José se negaron reiteradamente a acatar el regreso del mandatario legítimo y este lunes, para seguir jugando la farsa, remitieron al Congreso, para su «análisis», el plan presentado por Oscar Arias, que ya Zelaya rechazó.

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